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viernes, 22 de febrero de 2019

JOSE HERIBERTO LÓPEZ: DESTIERRO, PERIODISMO, LITERATURA Y OCULTISMO


JOSE HERIBERTO LÓPEZ: DESTIERRO, PERIODISMO, LITERATURA Y OCULTISMO.
Por
Luis Heraclio Medina C.
Hay muchos valores carabobeños que permanecen casi que en el olvido y que debemos rescatar:  Hoy vamos a recordar a José Heriberto López, oriundo de Montalbán, tierra que dio a más de un prolífico escritor el siglo pasado.  Nacido en la década de 1870 en el seno de una familia laboriosa y estudiosa, en la que los hijos tomaron distintos caminos: su hermano Temístocles fue de los primeros farmaceutas modernos de la Valencia con su “Botica El Aguila” y llegaría a ser fundador de la Cámara de Comercio de Valencia y luego de un emporio comercial conocido a mediados del  siglo XX como COMERSA, mientras que su otro hermano Eudoro médico, político y militar, a principios del siglo pasado, fundador del Partido Nacionalista en Carabobo, fiero luchador antigomecista y uno de los hombres que acompañó hasta el final al “Mocho” Hernández en sus  revoluciones contra el contiunismo de Crespo y el autoritarismo de Castro y Gómez. 
Por su lado José Heriberto López  fue un escritor polifacético que  con su pluma incursionó en los más variados temas del conocimiento, escribiendo artículos periodísticos, ensayos, novelas, cuentos e incluso es autor de obras de teatro, casi siempre en torno al tema político, lo que más de una vez le trajo peligros e inconvenientes.  En 1908 al saberse perseguido por protestar contra la  dictadura de Cipriano Castro inicia su largo exilio.  Se embarca para Europa, y en Francia  adelanta sus estudios de derecho y comienza a escribir incursionando en el periodismo, hasta que le sorprende la primera guerra mundial.  Al quedar Europa devastada, regresa a América, alternando entre Estados Unidos y Cuba, donde comienza a publicar sus obras, de diversos estilos (ensayos, novelas, obras teatrales) y con temas que van desde lo histórico, a lo político y hasta el mundo sobrenatural, desde una óptica de excepticismo científico.
El Dr. José Heriberto López en sus tempos del exilio. 
En cuanto a su actividad política, en Estados Unidos, junto a su hermano Eudoro y  tiene una febril actividad fundando en 1918 con la “Unión Patriótica Venezolana” que preparaba una invasión a Venezuela para derrocar al tirano.  Allí es editor del órgano de la asociación revolucionaria, el periódico “Unión Patriótica” donde también escribieron Domingo B. Castillo, Ramón Muñoz Tébar, y los hermanos Horacio y Oscar Blanco Fombona.
 En la Habana escribe en varias revistas, entre ellas la famosa “Bohemia” (http://www.invasor.cu/es/secciones/historia/el-maestro-venezolano-de-lezama-lima) , y salen de la imprenta sus primeros libros: “Cuentos de Acero” (anecdotario satírico), denunciada por los agentes de Gómez en todo el Caribe, “La Víctima” (narraciones históricas), “Senderos de Luz y Sombra” (novela), “Alma Francesa” (novela), “Por los Caminos del Misterio” (ocultismo y espiritismo), “Al Margen de un Libro” (folleto político), “Guasábara” (novela), “La Vorágine del Amor” (novela), “Tragedia de Lobos” (drama trágico-político).
De la autoría del tío-bisabuelo José Heriberto solamente tenemos en nuestra biblioteca, un raro ejemplar que desencaja dentro del conjunto: su “POR LOS CAMINOS DEL MISTERIO.  OCULTISMO Y ESPIRITISMO”, un volumen de más de 400 páginas escrito en 1926, aquellos lejanos tiempos en los que aparecían nuevas tendencias del pensamiento, se derrumbaban las monarquías y se hacían descubrimientos fabulosos, como la tumba de Tutankamon, las exóticas culturas de oriente, con sus youguis y fakires, el sonambulismo, los rayos X, los avances del hipnotismo y el magnetismo junto a mitos que ya hoy casi no son aceptados, como las regresiones, la telepatía, los espiritismos, los ectoplasmas, materializaciones y apariciones, etc. Todo lo cual es tratado sin fanatismos y con buena dosis de dudas científicas.

"Por los Caminos del Misterio" un raro libreo autoría del Dr. José Heriberto López, que trataba de manera científica fenómenos poco conocidos en aquellos años veinte. 


En  1929 en La Habana, a pocos días de estrenarse una obra de teatro de crítica política,  escrita por José Heriberto,  le informan que los esbirros del régimen lo andan buscando; eran días en que la dictadura cubana de Gerardo Machado endurecía la represión,  y ante la ola de asesinatos políticos ocurridas en esos días en Cuba, el escritor rápidamente toma un barco que lo lleva a Nueva York para iniciar una nueva etapa de su exilio.  En la gran manzana escribe “Muchachita Loca” (novela psicológica), y “Veinte Años Sin Patria” su obra más conocida, un ícono del exilio antigomecista, citada entre otros por José Rafael Pocaterra en sus “Memorias de un Venezolano de la Decadencia”, por Rufino Blanco Fombona en “Ensayos Históricos” y por Carrera Damas en “El Culto a Bolívar”,  así como inumerables documentos y discursos políticos en su lucha contra la dictadura de Juan Vicente Gómez, varios de los cuales son citados por Ramón J. Velásquez en su prólogo a “LA OPOSICIÓN A LA DICTADURA GOMECISTA.  LIBERALES Y NACIONALISTAS”.
José Heriberto López
Al tiempo de morir Gómez José Heriberto López regresó a Valencia, y vivió un tiempo en el famoso “Hotel Ottolina” y luego en la zona que hoy conocemos como Las Acacias.  Murió casi septuagenario esta ciudad en 1942. Dejó una veintena de libros  publicados y centenares de artículos y discursos.
Sus obras se encuentran desde la Biblioteca Nacional de Venezuela , en la Bibliotehasta en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos de América ( https://www.loc.gov/resource/rbpe.1330080a/?st=text ).
Uno de esos valores carabobeños que no debemos dejar que caigan en el olvido.
FUENTES
López, José Heriberto. “POR LOS CAMINOS DEL MISTERIO” . Impresa Editorial Hermes.  La Habana. 1929
Congreso de la República de Venezuela. “LA OPOSICIÓN A LA DICTADURA GOMECISTA.  LIBERALES Y NACIONALISTAS”.  Ediciones conmemorativas del natalicio del Libertador Simón Bolívar.  Caracas. Venezuela. 1983


miércoles, 21 de febrero de 2018

ESCAPE POR EL ORINOCO: DOS CHICOS EN PELIGRO

El puerto de Ciudad Bolívar en los años de los acontecimientos.
LOS HERMANOS LÓPEZ
Los hijos de Eudoro López nacieron y crecieron en un ambiente donde se mezclaban el intelecto y la acción, los libros y las armas.  El doctor Eudoro López era uno de esos hombres, pocos comunes hoy en día, que reunía las virtudes del pensamiento y el estudio junto con el valor de utilizar la fuerza cuando la justicia lo ameritaba.  Oriundo de Montalbán, en los fértiles valles altos de Carabobo, fue uno de los primeros médicos egresados de la Universidad de Valencia, ejerciendo la medicina alternativamente en hospitales de Valencia y Puerto Cabello, donde combinaba su profesión con sus inquietudes políticas, enfrentando a las dictaduras de Castro y Gómez.  Se cuenta que Eudoro era tan diestro con el bisturí como lo era con el sable; un día estaba curando a los heridos y al siguiente batiéndose a tiro limpio contra las tropas del gobierno.   Los cuatro hijos varones, habidos con su esposa Rafaela Ortega Barreto,  (una recia muchacha de Cojedes,  descendiente del Gral. Rafael Ortega,  uno de los oficiales patriotas más destacados del centauro del llano, José Antonio Páez) fueron Rafael Ernesto, Eudoro Santiago, Victor Manuel y Leopoldo Enrique, quienes desde la primera década del siglo XX recibieron una esmerada educación, y se les inculcó el amor al estudio, a la patria, a la lectura y a las causas de la justicia.  Los muchachos fueron creciendo en un ambiente de libros, ciencia, arte y conocimientos, por una parte, y por la otra de sables y fusiles, escuchando sobre literatura y sabiendo de conspiraciones, entre los orgullos escolares de sus notas sobresalientes y las angustias de su padre perseguido frecuente de los esbirros de Juan Vicente Gómez.
El Dr. Eudoro López
Así llega el año de 1923.  El Dr. Eudoro López gozaba de libertad, lograda luego de una de esas amnistías que algún presidente títere de Gómez acordaba algunas veces luego de estar encarcelado en el Castillo de Puerto Cabello, mientras era vigilado por los espías del régimen.  Cuando sorpresivamente en Caracas, en junio, dentro del propio Palacio de Miraflores es asesinado el vicepresidente y gobernador del D.F., “Juanchito” Gómez, el hermano del dictador.  Aunque el crimen cometido en el propio Palacio presidencial es parte de una turbulenta y sórdida trama familiar, la policía gomecista inicia una inmensa cacería de todo aquel que hubiera sido adversario del gobierno, ya que las primeras versiones indicaban que el crimen era cometido por algún enemigo del gomecismo.  El nuevo gobernador del D.F. Julio Hidalgo es el esbirro principal, el encargado de dirigir la brutal represión.  Van a parar a las cárceles centenares de venezolanos que nada tenían que ver con el crimen, simplemente porque en algún momento habían sido opositores al gobierno. Afortunadamente el doctor López, quien es uno de los “sospechosos habituales”  para el régimen,  es advertido de la persecución y antes de que la policía llegue a buscarlo se escapa y se esconde en lugar seguro. 
LOS MENORES PERSEGUIDOS
Ahora bien, fue práctica común de la dictadura de Gómez la prisión, o mejor dicho el secuestro, de niños y adolescentes vinculados a los familiares de los adversarios políticos, para tenerlos como rehenes. Así, por ejemplo, en Valencia fue detenido y enviado al Castillo de Puerto Cabello el adolescente de 16 años Francisco Nouel,  cuyo único delito fue ser hijo de un dentista del mismo apellido, quien estaba implicado en el plan de las bombas para asesinar al tirano.  El Dr. Nouel pudo escapar, pero su menor hijo pagó las consecuencias y fue enviado por años al Castillo de Puerto Cabello.  También un muchachito de 14 años llamado José García,  mandadero de una farmacia de Caracas, fue torturado y encarcelado en la Rotunda en 1.914 por unas sospechas a raíz de un atentado contra la casa de Antonio Pimentel, un compadre y socio de Gómez.  En 1928 por unos versos que el gobierno consideró insultantes o subversivos, fueron llevados primero a la Rotunda y luego con grillos a trabajos forzados en las carreteras de Araya, Herman Stelling Smith y su hijo, un muchacho  del mismo nombre, ambos descendientes de antiguos patriotas miembros de la Legión Británica. Como la policía no sabía cual de los dos era el autor de los versos se los llevaron presos a ambos.  El nuevo gobernador Hidalgo se es implacable y se ensaña especialmente con Eudoro López y su familia, enfurecido ante la desaparición en sus narices del médico carabobeño.  Ordena buscarlos por todas partes: en casa de sus parientes, de sus amigos y hasta en el hogar de los pacientes del galeno. 
Comunicación que dirige el gobernador del D.F. Julio HIdalgo al Gral Uribe, en Pto. La Cruz para que trate de capturar al Dr. López o a sus hijos.
El doctor Eudoro López hizo avisar a sus muchachos que tenían que ir a la clandestinidad.  El segundo de los hijos, Eudoro Santiago, estudiaba ingeniería en Caracas.  Era el propio científico, lo suyo eran los números, las matemáticas y los cálculos, para nada le interesaba la política.  Cuando su madre le advirtió la situación, le dijo: “Eso no es conmigo, yo no me meto en conspiraciones, lo que quiero es estudiar.”  No pasó mucho tiempo cuando una comisión de la policía tumbó la puerta de la casa y se lo llevaron amarrado y a emujones.  Directo al Castillo de Puerto Cabello, con unos grillos de 30 kgs. remachados en sus tobillos.  Dos años duraría el suplicio del joven estudiante inocente de cualquier conspiración.  El hijo mayor, Rafael Ernesto, ya se había graduado de médico, con honores, en la Universidad Central y para el momento ejercía en el oriente del país, donde se iniciaban las exploraciones buscando hidrocarburos.  Rafael Ernesto tenía  muchos conocidos entre los norteamericanos de las empresas petroleras y con la colaboración de los gringos y ayudado por sus ojos azules y piel muy blanca, con unos documentos falsos, se disfrazó de marinero norteamericano y pudo alcanzar un buque y huir del país. 
HUYENDO POR VENEZUELA
Pero quedaron los hermanos menores, apenas dos estudiantes adolescentes, de 16 y 17 años, Victor Manuel, valenciano y Leopoldo Enrique, porteño. Cuando llega la policía los jovenzuelos, apelan a sus habilidades gimnásticas, corren y saltan paredes, brincan por los tejados y burlan la persecución. Por varias semanas se esconden en casas de amigos de la familia que aún con temor, les dan cobijo. Luego de permanecer escondidos en la capital por varios meses, el 28 de enero parten de Caracas con el mayor sigilo, burlando policías y alcabalas.  Los dos hermanos se “enconchan” por varios días en su Valencia natal, hasta que organizan un plan para salir del país a lugar seguro.  Se debe recordar que en aquellos tiempos no existían muchas carreteras, sólo caminos, “los caminos del ganado” y algunas trochas que comunicaban a los pueblos y las pocas ciudades.  A las salidas de cada ciudad y pueblo había unas “alcabalas” en las que la policía detenía a todo el mundo y se verificaba su identidad y se le anotaba en un libro la salida y la entrada al pueblo. Igualmente en los puertos había un riguroso control.  Por lo tanto era imposible salir por las rutas normales.  Es así como de noche, salen a lomo de caballo por las montañas del occidente de Carabobo vía Cojedes, se internan por haciendas y descampados, desde donde llegan hasta los famosos “hatos barreteros” de  los Barreto y los Lima, parientes por parte de su madre doña Rafaela.  Así siguen en su ruta por los llanos de Cojedes, atravesando peligrosos y solitarios parajes con la ayuda de algún que otro baqueano de los hatos ganaderos, atraviesan El Laurel, El Charcote, El Totumo, la Trinidad y tantas llanuras… Luego de cabalgata casi ininterrumpida de tres días llegan a Calabozo el primero de Febrero y a San Fernando de Apure el dos de febrero.  Aunque a los venezolanos de hoy les cueste entenderlo, San Fernando era una de las puertas de salida del país, puesto que en aquellos tiempos las mejores, mas seguras y mas rápidas vías de comunicación eran nuestros grandes ríos navegables. En San Fernando tienen dos alternativas: o tomar un vapor para llegar a Guasdualito, un pueblo en la frontera con Colombia y pasar al otro lado, o llegar en barco hasta la isla de Trinidad y de allí buscar la libertad.  La navegación de nuestros ríos estaba monopolizada por una de las tantas propiedades de Gómez: la Compañía Anónima Venezolana de Navegación, que tenía una ruta que llegaba cada diez días hasta la vecina isla de Trinidad, para entonces una posesión británica.
El puerto de San Fernando de Apure en los años veinte, época del escape de los hermanos López.
ARTISTAS A BORDO
En San Fernando de Apure los muchachos asumen identidades falsas, se dicen llamar Luis Innes y Manuel Innes, y  se embarcan en el vapor “Arauca”, que  viene llegando  desde Guasdualito, buque de la Compañía Anónima Venezolana de Navegación, Línea del Orinoco, donde se identifican como artistas ambulantes, una especie de acróbatas de circo, ya que eran gimnastas consagrados: Victor (Manuel Innes) el "rey del aire" y Leopoldo (Luis Innes) el "rey de los aros".  Uno de los representantes de la empresa naviera, Francisco Boscio,  que había hecho amistad con los muchachos los invita a hacer sus demostraciones artísticas en la nave, lo que hace mas divertido el monótono viaje para todos los pasajeros.  El comedor del buque se transformó en escenario y Victor luego de hacer una serie de explicaciones científicas sobre como la velocidad aligera el peso de un cuerpo en movimiento realizó sus números gimnásticos llamados por él mismo “la suerte del pescado”, en la cual colocaba una serie de sillas alineadas y de un impulso con los brazos rectos y hacia adelante volaba por sobre las sillas: primero con dos, luego tres, cuatro y hasta cinco sillas, sobre las cuales, como un enorme pez volador, hacía su suerte. El público le correspondía con fuertes aplausos. Así pudieron los muchachos pasar como unos “artistas ambulantes” burlando a las autoridades que buscaban a los hijos del doctor López.  Diez días después el “Arauca” llegó a ciudad Bolívar, luego de escalas en Arichuna, Macanillal, Cabruta, Caicara, Parmana, Las Bonitas, Las Majadas, El Piñal, Mapire, Boca de Cruz, Boca del Pao, puertos fluviales intermedios, donde quedó en la mente de aquellas gentes humildes y sencillas el recuerdo de las demostraciones gimnásticas de estos atléticos  muchachos. 
El vapor "Arauca" la primera nave abordada por los hermanos haciéndose pasar por artistas ambulantes.
En Ciudad Bolívar los hermanos estuvieron esperando por varios días que su familia les enviara desde Valencia algún dinero para poder pagar sus pasajes hasta la isla de Trinidad, y gracias al señor Francisco Boscio, y el Comisionado de Para la Frontera, general Pirela Pérez (otro amigo del viaje) fueron recibidos por la familia de Nina de Casado, quienes los cobijaron y hasta les regalaron algo de ropa para mejorar sus exiguas pertenencias traídas el viaje.  Así estaban esperando el vapor que hacía la ruta Ciudad Bolívar/Trinidad cada diez días.   Pero sucedió que un funcionario del gobierno que había llegado a la ciudad en el vapor “Venezuela” sospechó de los muchachos y los denunció ante el prefecto de Angostura, quien inmediatamente los encerró en una jaula de hierro. El señor Boscio y el general Pirela Pérez, quienes ya habían hecho amistad durante su travesía en el “Arauca”,  intercedieron ante el Jefe Civil que los había detenido, mostrando al Prefecto los pasaportes falsos que tenían los muchachos con otras identidades  y se constituyeron en garantes de la buena conducta de los detenidos y lograron la liberación de los chicos. 
Pasaporte falso de Victor Manuel López, con el nombre de "Manuel Innes" con el que pudo escapar en el vapor "Venezuela"
 Al día siguiente, con la poca plata que les pudieron enviar desde Valencia, compraron unos pasajes de segunda clase en el vapor “Venezuela” donde los embarcaron sus amigos, junto a sus escasas pertenencias, escondiéndolos en la sala de máquinas,  con orden de no salir hasta que el buque hubiera partido.
Luego de varios días de navegación llegan a Trinidad el veinticinco de febrero, y a Nueva York, destino final de este largo viaje, el día siete de marzo del año 1924, donde fueron recibidos en el puerto de esa localidad por su hermano Rafael Ernesto López, quien los había precedido y ejercía como médico en esa ciudad. Al fin pudieron reencontrarse con su familia.
Vapor "Venezuela" que hacía la ruta Ciudad Bolívar/Trinidad cada diez días.
EPILOGO
Los jóvenes atletas, ya a salvo en Nueva York.
La situación en el gran país del Norte no fue fácil para la familia. Muchas carencias y privaciones para los recién llegados exiliados   Ya se encontraban allí doña Rafaela, las hermanas hembras y Rafael Ernesto.  Eudoro seguiría en prisión por dos años más.  El Dr. López no podía ejercer en un país extranjero, por lo que estaba sin trabajo y al poco tiempo regresaría a tratar de participar en una invasión a Venezuela desde Colombia.  Los muchachos recién llegados no tardaron en buscar empleo mientras su madre alquilaba alguna habitación de la modesta casa para conseguir algunos recursos. A veces el almuerzo no era más que un caldo de huesos donde nadaba alguna verdura.   Víctor se emplea como simple obrero en una mina de cobre en el turno nocturno, con duras jornadas de pico y pala logra pagarse sus estudios diurnos, mientras que Leopoldo Enrique consigue trabajo como profesor de castellano, para poder ambos terminar el bachillerato. Luego los hermanos se inscriben en la Universidad de Columbia, donde Victor obtiene el título de ingeniero de minas, mientras que Leopoldo sigue los pasos de su padre y de su hermano Rafael Ernesto, para graduarse como médico. Incansables los hermanos continúan sus estudios de post grado obteniendo Victor el Magíster en Ingeniería de Minas y Leopoldo Enrique también hace su especialización en urología.  Transcurren doce largos años de exilio en los que los hermanos cosechan éxito tras éxito.  Finalmente al morir el dictador en 1935, la familia puede regresar a su Patria. 
Victor Manuel, recién graduado en N.Y.
El nuevo presidente, el general López Contreras, con un empeño en sacar al país del atraso y miseria en que se encontraba recurre a todos los venezolanos de valor que se encontraban en el exilio para que colaboren con su gobierno.  Así Rafael Ernesto es uno de sus primeros ministros de instrucción pública (hoy educación), donde desempeña una extraordinaria labor, poniendo en práctica los modernos conocimientos adquiridos en el extranjero,  crea la escuela de enfermería, la primera escuela agrícola modelo, “El Mácaro” en el Edo. Aragua y representa a Venezuela en la primera Asamblea de la recién creada ONU, así como imparte clases de medicina. Victor Manuel es llamado para poner sus conocimientos de minería y crea y organiza la Dirección de Minas del Ministerio de Fomento, realiza exploraciones mineras a todo lo largo y ancho del país, edita la Revista del Ministerio de Fomento, un compendio de las riquezas naturales del país, crea la Escuela de Minas, realiza un sinnúmero de actividades en la Universidad Central de Venezuela, acompaña al explorador norteamericano Jimmy Angel en varias de sus aventuras, etc. Y Leopoldo Enrique junto con su hermano Rafael Ernesto constituyen (asociados con otros profesionales) el primer moderno hospital privado de Venezuela, el Centro Médico de Caracas, inspirados en la famosa “Clinica Mayo”a imagen de los más modernos hospitales que conocieron en  EE.UU., dicta cátedras en diferentes materias en la escuela de Medicina de la UCV, donde creó la Cátedra de Ginecología  y atiende numerosos pacientes en el Hospital Vargas y otros hospitales públicos de la capital.  Esa fue la historia de unos muchachos perseguidos “vivos o muertos” por la dictadura por el simple hecho de ser hijos de un médico rebelde.
 
Propaganda de la Compañía Venezolana de Navegación en 1924

FUENTES
GALLEGOS, GERARDO.  “ Juancho Gómez.  Un Drama de la Realidad Latinoamericana” Coop. de Artes Gráficas. Caracas. 1937
LAVIN, JOHN.  “Una Aureola Para Gómez” Distribuidora Continental. Caracas.
LOPEZ, VICTOR JOSÉ. “Infatigables” (en imprenta) versión PDF
SULBARAN, PABLO.  “El Misterio de Miraflores”.  Publicaciones Seleven.  Caracas. 
Agradecimientos:
A Beatríz López por el manuscrito ESCAPADA DE LOS HERMANOS LOPEZ POR SAN FERNANDO DE APURE VIA GUAYANA A LA ISLA DE TRINIDAD (Recuerdos de Francisco Boscio)
A Victor José López por su versión todavía inédita de “Infatigables.  La Historia de Mis Abuelos”.
A Ramón Rivero Muñoz por las imágenes de los vapores “Arauca” y “Venezuela”
A Victor José López, Lorraine Nout López y Beatríz López por las fotografías de los hermanos López Ortega.


 
Ciudad Bolívar, toma desde Soledad, durante l

sábado, 17 de diciembre de 2016

EL MOCHO HERNÁNDEZ Y LA REVOLUCION DE QUEIPA

El Gral Jose Manuel Hernández "El Mocho" en su escritorio en Nueva York, en tiempos de exilio.

EL MOCHO HERNÁNDEZ Y LA REVOLUCION DE QUEIPA
Por Luis Heraclio Medina C:
Septiembre de 2016
En estos días se conmemoran varias efemérides importantes para la historia contemporánea de Venezuela: la primera, de 1897, el primero de septiembre, el gran fraude electoral perpetrado por el presidente general Joaquín Crespo para imponer a su candidato Ignacio Andrade sobre el candidato ganador de las elecciones, el general José Manuel (el Mocho) Hernández y la segunda, de 1925, el 25 de agosto, la fecha de la muerte de ese líder popular nacionalista ocurrida en  su exilio de Nueva York .
¿Quién ERA EL MOCHO HERNANDEZ?
José Manuel Hernández, nació en la parroquia de San Juan, en Caracas, hijo de un carpintero canario, desde muy joven sintió inquietudes políticas. Se inició en sus luchas por la libertad en contra del déspota Antonio Guzmán Blanco, a los 17 años y es herido de un balazo en el combate de “Los Lirios” (Paracotos) , en agosto pero de 1870, donde cae mal herido.  Una vez en el piso un soldado enemigo le cae a machetazos para rematarlo y lo hiere en el cuello y en el brazo derecho, pero afortunadamente se salva aunque la extremidad derecha le quedó inutilizada, de allí viene el sobrenombre de “EL MOCHO” con el que se le conocerá toda la vida.
La modesta casa de el general Hernández en Santa Rosalía, Caracas.
 Tempranamente esempeñó diversas actividades políticas, militares y administrativas, ganando el reconocimiento de la ciudadanía por su honestidad y pulcritud en el manejo de los fondos públicos. Es recordado especialmente por oponerse a contratos leoninos de extranjeros que desfavorecían a la población de Guayana en materia de acueductos.  Siempre se opuso a las ideas continuistas de los gobernantes, lo que le causaron varias prisiones. 
EL GENERAL CANDIDATO DEMOCRÁTICO EN CAMPAÑA
En 1.895 viaja a los EE. UU. a enfrentar un juicio en su contra promovido por un yanky que perdió su jugoso contrato leonino en Guayana, este hecho aumentó su fama de patriota y hombre honrado.  En el Norte conoce y aprende de las prácticas demócratas y las campañas electorales libres que se hacían en ese país y regresa con nuevas ideas democráticas y afianzando sus principios cívicos. En 1897 ya en Venezuela se incorpora al recién creado PARTIDO NACIONALISTA VENEZOLANO (primer movimiento político que utiliza la denominación de “nacionalista”) y es nominado candidato presidencial de dicho partido.  Es en ese momento cuando deja de ser un caudillo más y se convierte en el primer líder (democrático en el sentido moderno de la expresión) que lleva a cabo en nuestro país una manera moderna de hacer la política:  Inicia su campaña electoral en Abril de 1897 con  una serie de giras electorales cada vez más extensas y con más éxito a todo lo largo y ancho de la república, venciendo la falta de hábitos electorales y el sabotaje de las autoridades locales.  Era la primera vez que la gente veía una campaña electoral propiamente dicha, con discursos, volantes, comités locales, propaganda y todas las actividades normales de una campaña electoral democrática.  Utiliza profusamente la prensa, llega a tener hasta 35 periódicos apoyándolo.  Debemos recordar que hablamos de algo sucedido hace CIENTO VEINTE AÑOS, cuando todas esas cosas eran completamente extrañas a nuestra sociedad. Organizó comandos de campaña y juntas electorales. Sus discursos encendidos entusiasman a hombres, mujeres y hasta a los niños de todas las clases sociales que acuden a verlo.   Los estudiantes son sus primeros partidarios. En ferrocarril, en vapor,  a caballo o a lomo de mula recorre Valencia, Puerto Cabello, Barquisimeto, Acarigua, Tinaquillo, Las Trincheras, los Valles de Aragua, La Guaira, Macuto, Maiquetía.  En Maracaibo su recibimiento fue apoteósico, pese a que el gobierno ocupó militarmente la ciudad como si se esperara una guerra.  Luego recorrió Trujillo, Barinas, Apure y Ciudad Bolívar, donde fue recibido por centenares de personas en el muelle.  Su actitud despertaba fé y entusiasmo por la franca actitud, firmeza y energía que revelaba. De  allí al Guárico, luego repasa Valencia, Aragua, Calabozo, Ortiz, Villa de Cura y nuevamente Valencia, para finalmente regresar a Caracas el 30 de Agosto.  Todos lo daban por ganador de las elecciones. Ante las advertencias de algunos, criticaba a sus copartidarios que le insinuaban la conveniencia de prepararse para la guerra, señalando que él creía en la palabra del presidente Crespo quien aseguraba que respetaría los resultados electorales.  Crespo por una parte toleraba hasta cierto punto las actividades de la oposición, aceptaba la libertad de prensa, pero sus autoridades locales hacían cuanto podían en contra de los nacionalistas.  
Los candidatos a las elecciones de 1.897

EL FRAUDE ELECTORAL
Llega el 1ero de septiembre, día de las elecciones. Y todas las plazas (eran los lugares de votación en esos tiempos) amanecen tomadas por los comisarios de los campos y los jefes civiles con centenares de hombres armados de machetes, muchos de ellos en estado de ebriedad. Se le impide a los ciudadanos ejercer su derecho al voto.  Al mismo “Mocho” no se le permite votar en la plaza de La Candelaria.   La coacción del libre sufragio fue general en todo el territorio de Venezuela. Cualquier protesta de ciudadanos desarmados fue inútil ante los macheteros del gobierno.  El Mocho y sus partidarios recabaron las pruebas que pudieron para apelar ante los tribunales de justicia pero fueron llevados presos en octubre.  Cuatro meses después se dieron los RESULTADOS OFICIALES, toda una burla:  El candidato del gobierno de Crespo: Ignacio Andrade había “obtenido” cerca del noventa por ciento de los votos.  Andrade, el hombre de confianza impuesto por el presidente Crespo, casi un títere, era un hombre sin mayores méritos, mas bien de un desempeño mediocre, que reiteradamente era acusado de colombiano, por lo que no podía aspirar a presidente de Venezuela, pero las autoridades se hacían de oídos sordos ante esta denuncia. 
El Gral José Manuel Hernández "El Mocho" en uniforme militar.

EL ESCAPE A VALENCIA   DENTRO DE UN CAJÓN.
Crespo (quien por cierto, también cumple años en el mes de Agosto, el 22), que quería que en el momento del traspaso del poder estuvieran las cárceles vacías, ordena la libertad de todos los presos políticos, incluyendo al “Mocho”  el 20 de febrero de 1898.  Hernández se recluye en su modesta casita de Santa Rosalía,  en Caracas, estrictamente vigilado por  un grupo de policías y espías apostados en las inmediaciones las 24 horas del día.  Estuvo meditando unos días sobre su futuro ¿volver a participar en una contienda electoral dentro e 4 años? Era inútil ante el talante antidemocrático de Crespo.  El “Mocho” entonces decide tomar las armas. Se prepara un cuidadoso plan para escapar de Caracas.  Hernández se finge enfermo el 23 de febrero; sólo se le permite ser visto por su médico de confianza, una tarde llega a visitarlo en un coche de alquiler, un copartidario, con lentes oscuros, espesa barba, levita y sombrero de pumpá, acompañado de dos ancianas. Al poco rato salen las dos viejitas  con un hombre de levita, lentes oscuros y barba, pero no es el que había venido, sino “El Mocho” perfectamente disfrazado. El choche los lleva a otra casa, donde hacen trasbordo a otro coche que los lleva a otra dirección y luego a otra casa más. Nadie los ha seguido.  Allí firma una serie de correspondencias a su gente anunciando su alzamiento.  Luego, ya en la madrugada es llevado a casa del conductor del ferrocarril, otro partidario nacionalista, quien lleva al general hasta la estación del tren de Palo Grande, solitaria a esa hora, donde lo esconden en el vagón de equipajes, dentro de una gran caja de madera.  A las 7 de la mañana, después de ser inspeccionado el tren por la policía y encontrarlo sin novedad, sale hacia Valencia.  En el camino, pasan frente a la residencia del General Crespo, que tranquilamente descansaba, sin imaginar que el hombre que sellaría su destino pasaba a pocos metros de él.  A las 3 pm, el tren llegó a Valencia, pero no es hasta las 8 cuando Hernández pudo abandonar el vagón de equipajes, saliendo inmediatamente para la hacienda Queipa, propiedad de Evaristo Lima,  en las afueras de nuestra ciudad, cercana a la sierra de Carabobo. Mientras tanto varios comisionados de “el Mocho” salían hacia Guárico, Apure, Falcón, Lara, la sierra de Carabobo y Puerto Cabello. Valencia fue elegida por el general Hernández para iniciar su revolución  por la gran cantidad de partidarios que tenía en la zona, muchos de ellos hacendados con gran cantidad de personal y caballería a su disposición,  en el mero centro del país, de donde pensaba podía dirigir operaciones en toda la republica. 
Aunque la casa de "El Mocho" estaba estrechamente vigilada, el general pudo escapara disfrazado.

LA PROCLAMA DE QUEIPA
 Innumerables hombres reconocidos especialmente en  Carabobo y Cojedes estaban entre los primeros conspiradores; se recuerdan nombres como Ortega, Lima, Barreto, López, Tirado, Conde, Loreto y tantos otros hombres de trabajo y de pelea que sería imposible nombrar.  El Mocho se declara en pié de guerra con sólo 45 hombres mal armados. Se envían postas a toda la sierra y los llanos cercanos.  Espontáneamente los caudillos locales se ponen bajo las órdenes del general Hernández, unos con 50 hombres, otros con 80, cien, doscientos.  Viejos fusiles, machetes y hasta lanzas componen el heterogéneo y escaso armamento del entusiasta ejército revolucionario.  El 2 de marzo se publica la “PROCLAMA DE QUEIPA”, que Salvador Lima hace imprimir en Valencia y se envía a toda la república. Entre otras cosas dice: “El país que ha dado tantos hijos ilustres a la tierra americana no puede consentir en caer bajo la férula del extranjero, afiliado al partido de los despotismos tradicionales de Venezuela.  Sería una ignominia” (recuérdese que Ignacio Andrade, el presidente fraudulento era acusado de colombiano).  Y más adelante:  “El gobierno de Crespo…ha comprometido las rentas futuras del país, esquilmando el tesoro con escandalosas exacciones; ha recrudecido la miseria de las clases laboriosas; creado la holgazanería por la avaricia de instintos mercantiles y prácticas torcidas, que desenvuelve y realiza por medio del contrabando” …“Juventud¡ La pasividad y la indolencia son los grandes cómplices de los graves males que afligen a la Patria.  “
LA GUERRA Y LA MUERTE DE CRESPO
Sitio de "La Mata Carmelera" donde un balazo acabó la vida del general Joaquín Crespo.
La guerra fue corta pero intensa. Se combatió casi todos los días, especialmente en los estados centrales del país, pero el ejército nacional era muy superior y muy bien equipado y fue venciendo poco a poco a los valerosos insurgentes.  Los dos generales estaban al frente de sus ejércitos, el Mocho frente a los alzados y el general Joaquín Crespo, ahora expresidente, pero jefe de el ejército y quien mandaba el país en realidad. El 15 de Abril de 1898 en un hato del estado Cojedes conocido como El Carmelero, se registró un primer combate en el que resultaron vencedores los nacionalistas comandados por Hernández y derrotados los liberales comandados por un coronel de apellido Maduro.  Al día siguiente, esto es el 16 de abril, desde tempranas horas de la mañana se escuchaban disparos de las tropas de los dos ejércitos. El general Crespo desde su mula, llamada “Gragea”  observaba el campo y las posiciones enemigas y organizaba sus tropas para el ataque.  En lo alto de los árboles de las “matas” o bosquecillos del terreno el general nacionalista Luis Loreto  han ubicado “cazadores”, que sería lo que hoy llamamos francotiradores, esperando el ataque de las tropas del gobierno.   El  general en jefe Joaquín Crespo luce un gran sombrero blanco, de Panamá, y una especie de ruana o manta blanca también. Es un hombre alto y fornido.  Muy valiente que no se amilana con el fuego de fusilería que se escucha a lo lejos. Ordena que le ensillen su brioso corcel llamado “Gato Andaluz”.  La blanca manta ondea como una bandera.   A lo lejos, uno de los “cazadores” nacionalistas, montado en lo alto de un samán divisa al hombre de la manta blanca en su brioso corcel.  No sabe quién será su blanco, pero debe ser un jefe por lo impresionante de su caballo y lo vistoso de sus ropas, se dice a sí mismo.  Apunta el Winchester, contiene la respiración y aprieta el gatillo en el preciso instante en que el hombre de la manta blanca se monta en su caballo. El enorme proyectil de calibre 44 impacta de lleno en  el pecho del general en jefe Joaquín Crespo, ultimo gran jefe liberal amarillo, lo bandea y sale por la espalda, a la altura del omoplato.  Crespo muere instantáneamente. 
El General Joaquín Crespo.  Su voluminosa figura hacía blanco fácil para cualquier tirador.

EL MOCHO DESPUES DE QUEIPA
Luego de algunos combates, la revolución es definitivamente derrotada, finalmente el general José Manuel Hernández cae preso y es encarcelado  en La Rotunda.  Pero muerto Crespo, el gobierno títere de Andrade queda sin titiritero.  Los generales no respetan al presidente y no hay una autoridad real a la que todos obedezcan. En 1899 parte desde Los Andes un movimiento que pretende “restaurar” el orden legal violentado por Crespo y Andrade, de allí que se le denomina “revolución restauradora”, liderado por Cipriano Castro, que prácticamente en 5 meses derrota el anárquico ejército de Andrade, toma el poder y otorga la libertad a “El Mocho”, A quien le encarga el Ministerio de Fomento, pero al poco tiempo, Hernández le presenta la renuncia y al percibir el carácter autoritario del nuevo gobierno,  se alza nuevamente en armas junto con  sus nacionalistas, siendo nuevamente vencido y capturado en 1900 junto a nuestro tiobisabuelo Eudoro López, en las inmediaciones de Churuguara.  En 1903 es liberado por Castro con ocasión del bloqueo anglo-alemán y en una muestra de patriotismo se aparta de las conspiraciones y brevemente  se incorpora a una eventual defensa del territorio nacional.  Mas tarde es enviado por Castro a Washington como ministro plenipotenciario, pero vuelve a renunciar por no estar de acuerdo con las políticas de Castro.  A la caída de Castro regresa al país y el aparentemente bonachón Gómez de los primeros tiempos lo designa miembro del Consejo de Gobierno, pero nuevamente fiel a sus principios Hernández renuncia y se enfrenta al nuevo tirano , por lo que tiene que ir al exilio donde tiene una vida de humildad, trabajando de carpíntero y repartidor de pan hasta que  lo encuentra la muerte.  El general Hernández, en todo momento permaneció fiel a sus principios cívicos y a su ética.  Pudo permanecer cómodo, bien en el país o en el extranjero en los múltiples cargos que le eran ofrecidos por los mandantes de turno, pero siempre prefirió la digna pobreza consecuente con su visión política, antes que vender sus principios a los tiranos.  Distintas oportunidades tuvo “El Mocho” para dejar de un lado la aventura peligrosa de sus sueños y sentarse a disfrutar del sustancioso banquete de la política, pudo vivir cómodamente por un tiempo en el círculo cortesano de Castro o Gómez.  Pero más pudo su ética y prefirió el propio sacrificio, la lucha franca contra los dictadores y el ostracismo en el extranjero. Muchos dicen que “El Mocho” fue un verdadero “Don Quijote” venezolano de los tiempos modernos.  En estos tiempos debe ser una referencia ética para todos los venezolanos.