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viernes, 26 de enero de 2018

UN ENTIERRO EN DICTADURA

El entierro de una persona, que en circunstancias normales es simplemente la despedida de un ser apreciado por sus mas cercanos amigos, en tiempos de dictaduras se puede convertir en una manifestación del repudio colectivo al tirano de turno, cuando la muerte de esa persona es producto de un crimen político causando la natural indignación en la sociedad. Por esta razón las dictaduras tratan de impedir o por lo menos minimizar las honras fúnebres de aquellos que han sido víctimas de sus atrocidades. Así ocurrió en la Valencia de 1933, que padecía la dictadura militar de Juan Vicente Gómez, quien tenía en Carabobo como lugarteniente a uno de los peores miembros del clan Gómez, Santos Matute Gómez, presidente del Estado.
Santos Matute Gómez, lugarteniente y primo de Juan Vicente Gómez, presidente del estado Carabobo.
En la ciudad funcionaba una pequeña empresa de tipografía, propiedad de dos hermanos de apellido Mariño, Joaquín y Santiago, descendientes del prócer oriental Santiago Mariño, ambos apreciados elementos de la sociedad valenciana. En la tipografía se editaban dos periódicos y toda clase de material impreso. Sucede que un infausto día, Joaquín fue detenido por la policía gomecista. Se le acusaba de estar imprimiendo material subversivo en contra del gobierno, incluso se cuenta que a Mariño se le habría decomisado un pasquín antigubernamental entre sus ropas. Otros dicen que el papel le fue introducido sin que se diera cuenta para incriminarlo. Mariño fue llevado hasta la sede de la policía ubicada para esos tiempos en la Casa Páez, en la calle del mismo nombre.
Pasquín antigomecista de 1933, posiblemente uno idéntico a este fue el que se le incautó a Joaquín Mariño.
Allí el empresario fue brutalmente torturado, como era costumbre en esos tiempos, para que confesara quienes eran los autores de los pasquines antigomecistas, con la mala suerte que el pobre hombre no aguantó las brutalidades y murió en los sótanos de la casa. El gobierno informó que Mariño “se habiá suicidado ahorcándose con los cordones de sus zapatos” y entregó el cadáver a los familiares en una urna cerrada con la orden de no abrirla. En esos tiempos los velorios se hacían en las casas y la policía envió a un par de agentes a la residencia de los Mariño, con la orden de que verificaran que en todo momento la urna estuviera cerrada y así llegara hasta el cementerio. 
Imagen actual de los sótanos de la casa Páez, donde fue torturado y asesinado Joaquín Mariño.

 SE DESENMASCARA A LOS ESBIRROS Pero en lo mas tarde de la madrugada, los dos policías que montaban guardia fueron convidados a tomar café, lo que fue aprovechado por una dama de la familia de nombre Eladia Pelayo, junto con otros parientes, destaparon la urna y revisaron el cadáver, constatando horrorizados las terribles torturas y amputaciones que presentaba, lo que evidenciaba que se trataba de un cruel homicidio y no un suicidio. Según el credo católico, quien comete suicidio, muere en pecado mortal y por lo tanto le corresponden los ritos religiosos, y el gobernador Santos Matute Gómez así se lo “recordó” al obispo de la ciudad Mons. Salvador Montes de Oca, para que la iglesia se abstuviera de celebrarle ritos religiosos al difunto, y de esta manera se corroborara la historia del suicidio, pero sucede que Montes de Oca, conocía las causas reales de la muerte de Mariño, así mismo, era amigo de la familia y conocía personalmente al difunto, de quien daba fe de sus creencias cristianas, aparte de que monseñor era adversario de la dictadura, con la que ya había tenido anteriormente serias discrepancias. Entonces, el obispo, mas que aceptar que cualquier cura celebrara un simple rito religioso de entierro normal y corriente, dispuso que él mismo, como obispo celebraría el funeral de cuerpo presente de Mariño con la mayor pompa luctuosa, desenmascarando la falsa versión oficial de los hechos.
El entierro de Joaquín Mariño fue realizado con todos los ritos eclesiásticos y la mayor pompa, a cuyo frente estaba el obispo de la ciudad,  fue una multitudinaria muestra de rechazo a la dictadura. (foto referencial)
Así el entierro salió de la casa de la familia Mariño aquella mañana de septiembre de 1933 a las diez de la mañana encabezada por el obispo Montes de Oca, como una multitudinaria procesión. La urna fue llevada en hombros por decenas de ciudadanos que se turnaban para honrar al amigo asesinado. Centenares de personas llevaban flores y velas encendidas a lo largo de la lenta marcha. Al llegar a la Plaza Bolívar un hombre con gesto de protesta y para que todos lo vieran se amarró las trenzas de los zapatos diciendo que con las trenzas no se suicidaría y muchos otros caballeros siguieron con el gesto en señal de repudio a la falsa versión oficial de la muerte. No fue hasta las tres de la tarde cuando finalmente finalizó el entierro tan concurrido, que mas que la última despedida constituyó una verdadera manifestación de protesta cívica y pacífica en contra de la dictadura. Ni siquiera la mas brutal de las tiranías sufridas por los venezolanos en el siglo XX pudo evitar que el pueblo le diera el último adiós como es debido a uno de sus ciudadanos. 
Monseñor Salvador Montes de Oca, el sacerdote caroreño, obispo de Valencia, que se enfrentó reiteradamente al régimen de Gómez

LA DICTADURA REACCIONA. La masiva manifestación de repudio al crimen de Joaquín Mariño realizada por la sociedad valenciana, con su obispo a la cabeza, molestó mucho al gobierno dictatorial, poco acostumbrado a ver desafíos colectivos tan grandes. Particularmente el obispo de Valencia era una personalidad bastante incómoda para la tiranía y ya una vez había sido expulsado del país. Al poco tiempo del entierro de Joaquin Mariño, se tramó una conspiración entre el nuncio apostólico, quien era muy simpatizante de la dictadura y ciertos curas enemigos de Montes de Oca para alejarlo de su obispado y llevarlo a un procedimiento disciplinario en Europa, donde se le obliga a renunciar a su alta investidura. Abatido y entristecido Montes de Oca decidió internarse en un monasterio en Italia, como un simple monje. Allí lo sorprende la segunda guerra mundial, y en septiembre de 1944, una vez más, pone su vida en peligro al socorrer a unos patriotas italianos que escapaban de las SS. El obispo valenciano, oriundo de Carora, es descubierto, es capturado por los nazis y a los pocos días es fusilado. Por eso es conocido como el “Obispo Mártir de Valencia”
Cuarto de tortura en los sótanos de la Casa Páez en Valencia, para esos tiempos, cuartel de la policía.

martes, 17 de octubre de 2017

OCTUBRE de 1.918: LA PESTE ARRASA VENEZUELA

En estos días de octubre se están cumpliendo noventa y nueve años del evento más trágico de toda la historia de Venezuela:  la peste española de 1.918.  Ni la guerra de independencia, ni todos los terremotos juntos, ni las guerras civiles y revoluciones mataron a tantos venezolanos en tan corto tiempo.  Hace casi cien años la  gripe o peste española acabó con la vida de decenas de miles de venezolanos sin distinción de edades, clases sociales o profesiones, y prácticamente no es mencionada en los libros escolares de historia y son relativamente pocos los que hoy conocen de ella.



¿QUÉ FUE LA GRIPE ESPAÑOLA?
La influenza o virus de la gripe existe desde tiempos inmemoriales.  Se le llamaba en los tiempos antiguos “influenza” porque se consideraba que era producida por la mala influencia de los planetas y cuerpos astrales sobre la maldad del mundo.  Es un virus que muta de vez en cuando, variando sus características y es endémica en algunas partes del mundo.  En Venezuela se registraron anteriormente otras epidemias de gripe pero no causaron tantos estragos.  Ahora bien, para 1.918 el mundo estaba enfrascado en la peor tragedia creada por el hombre:  la gran guerra europea o primera guerra mundial, como la llamamos hoy, que desde  1.914 llenaba de muerte, miseria y destrucción los campos y ciudades de Europa. Son los principales factores de propagación de la gripe el hacinamiento, la falta de condiciones de salubridad y  la debilidad de los enfermos.  Todos estos factores están asociados con la miseria y con la guerra.  
PRIMERA GUERRA MUNDIAL:  La falta absoluta de higiene en los campos de batalla favoreció la diseminación de la peste por toda Europa.


  A todas estas, se produce un primer brote en Fort Riley, Kansas,  en la costa oeste de los Estados Unidos, en un cuartel donde se concentraban miles de soldados antes de partir al frente europeo.  La tropa, algunos con los primeros síntomas eran trasladada desde la  costa oeste norteamericana hasta los puertos del Atlántico estadounidense para seguir a Europa.  De allí por barco el virus fue llevado por soldados enfermos a Inglaterra y Francia donde eventualmente también contagiaron a británicos y franceses y luego a los enemigos alemanes y los otros aliados.  El virus encontró un excelente caldo de cultivo en los infelices soldados que sufrían las infernales condiciones de insalubridad de la guerra de trincheras: sin agua ni alimentación suficientes, sin baños, viviendo en madrigueras junto a cadáveres, ratas y piojos,  que año tras año se habían incorporado al paisaje.  Allí el virus se hizo más fuerte e infectó a todo a su paso.
El campo de reclutas norteamericano de Fort Riley, Kansas fue el lugar donde se cree inició la peste; de allí a la costa oeste y luego a Europa para diseminarse por todo el mundo.


¿Y POR QUÉ LA LLAMAN “ESPAÑOLA”?
Es un lugar común que “las primeras víctimas de la guerra son la verdad y la información”.  En efecto, los países en guerra (Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Alemania, etc.) en esos tiempos de guerra tenían una fuerte censura de prensa: no permitían que ninguna noticia que pudiera desmoralizar o desalentar a sus poblaciones o  a sus tropas se diera a luz pública, por eso no permitieron que se conocieran las noticias de la epidemia en sus países.  Quizás esto fue otro de los factores que ayudó a la generalización de la epidemia.  En algún momento la gripe también llegó a España, que tiene extensas fronteras con Francia, pero éste país no estaba en guerra y gozaba de cierta libertad de prensa y expresión, por lo que las noticias e informaciones de la epidemia rápidamente se hicieron conocer:  “  Hay una peste en España.  Hay una pandemia en España.   La peste que hay en España….LA PESTE ESPAÑOLA¡¡¡¡¡ “   Y así, históricamente se conoce una pandemia que había iniciado en un campo de reclutas del oeste norteamericano.

POR LA GUAIRA LLEGÓ LA PESTE
Como todos sabemos, España tiene fuertes vínculos comerciales y sociales con Suramérica, y especialmente con el Caribe, donde estaba sus colonia predilectas, Cuba y Puerto Rico  que recién muy pocos años antes habían conseguido su independencia tras la guerra hispano-norteamericana.  Pues bien, en alguno de los tantos vapores mercantes que circulaban entre España y las antillas venía la peste, que eventualmente llegó al puerto de La Guaira a principios de  Octubre de 1.918.  El atraso de la Venezuela de esos tiempos era total, prácticamente todavía vivíamos en el siglo XIX.   Eran pocas o ninguna las medidas de prevención sanitaria que existían en  nuestros puertos, ya que lo único que le interesaba al gobierno era impedir la llegada de sus enemigos políticos.  No se previó la cuarentena de buques con enfermos ni ninguna otra medida preventiva.    Así se conocen los primeros casos en La Guaira el 10 de octubre;  si consideramos que el virus lleva unos pocos día para su incubación, debió iniciarse en la primera semana de ese mes.
PUERTO DE LA GUAIRA:  Por aquí llegó la influenza, a principios de octubre de 1.918.  En esos tiempos en que Venezuela estaba muy atrasada en todas las materias, particularmente en sanidad pública.  Pese a que se conocía de la peste en Europa y Norteamérica no se había tomado ninguna medida preventiva.


DIA A DIA LA EVOLUCIÓN DE LA PESTE
Las autoridades oficiales en los primeros días de la peste no le dieron mayor importancia; en el BOLETIN DEL ARCHIVO HISTÓRICO DE MIRAFLORES (Nro. 107-108) podemos leer un telegrama enviado a Gómez el 16  de octubre  por Ignacio Andrade, ministro de relaciones interiores señala que:

 “…la novedad que han comunicado de epidemia es exagerada…sólo hay un catarro que dura dos días…”

 Poco a poco las autoridades militares se dan cuenta de que en los cuarteles gran cantidad de soldados caen enfermos  y dan las primeras alarmas.  El 17 de octubre todavía el director de la Sanidad Nacional José A. Tagliaferro le telegrafía a Gómez:

 “la epidemia de gripe es sumamente contagiosa pero no presenta ninguna gravedad…muchos enfermos la pasan caminando y no se registra ningún caso fatal”.

  El 18 de octubre se constata la aparición de la gripe en Caracas.  Para el 20 de octubre la gripe se ha esparcido por toda la Guaira, tanto así que se tienen que despachar por tren médicos a ese puerto porque todos los galenos guaireños están en cama.  Ante todas estas informaciones Gómez, en su refugio de Maracay,  entra en pánico y el 21 ordena al presidente provisional Márques Bustillos:

 “para evitar que estos lugares de por acá , se contagien también con la referida epidemia, dicte las medidas respecto de pasajeros y mercancías que vengan por tren para estos pueblos del centro, que interesa salvar a toda costa de la referida infección”

Inmediatamente se establece un cordón sanitario en Antímano para pasajeros y mercancías que viajen por tren, automóvil, caballo, carreta,  arrieros, etc, que salgan de Caracas hacia el centro por esa vía.  El 25 de octubre Gómez ordena la destitución del médico de Sanidad del Puerto de La Guaira por no aislar al puerto.
Para el 26 de octubre la gripe ha llegado al Castillo de Puerto Cabello, donde la cuarta parte del personal se encuentra enfermo y el jefe de la fortaleza telegrafía al dictador:

  “no sabemos cuántos más caeremos de hoy a mañana, que Dios meta su mano y nos ampare de esta epidemia que se nos ha presentado”

La gente acudía a los remedios caseros y tradicionales, bebían limonadas y hacían ungüentos con limón que se untaban en el cuello y el pecho.  .  Se tomaban gárgaras de agua oxigenada y también la usaban para lavarse las manos. El 25 de octubre empiezan a aparecer los muertos tirados en las calles de los barrios más pobres de Caracas.  Se prohibieron las reuniones públicas, procesiones, funciones de cine, ópera y teatro y corridas de toros. Se colapsaron por falta de personal las funciones de los tranvías, telégrafos  y las centrales telefónicas.  Los médicos prohibieron besos y abrazos.   El gobierno prohibió a la prensa hablar de la peste, pero la Sociedad Médica de Caracas convocó por prensa a una asamblea para tratar la epidemia.
El 25 de octubre empezaron a aparecer los muertos tirados en las calles de Caracas.


 En Caracas un médico de origen judío, el dr. Aaron Benchetrit recomendaba un tratamiento con purgante de aceite de ricino y desaconsejaba los antipiréticos.  Aseguraba estar curando a muchos pacientes con este tratamiento,  Desde los EE.UU. algunos venezolanos comentaban que en el Norte se usaba con éxito un tratamiento similar, pero  el gremio médico en general  no está de acuerdo y se produce un agrio enfrentamiento entre Benchetrit y el resto de la comunidad médica que es partidaria de los tratamientos tradicionales.
En la capital, para principios de noviembre, ya los decesos diarios se acercan a cien.  Se agotan las urnas.  El desfile de carros fúnebres de los mas pudientes y de vulgares carretas llenas de cadáveres hacia el cementerio es continuo, día y noche.   Se dan varios casos de humildes enfermos inconcientes  que aún con vida fueron confundidas con los cadáveres y se las fue a enterrar, pero por un ataque de tos fueron rescatados de la fosa común. 

 El arzobispo de Caracas,   Felipe Rincón González, logra que los presos de la Rotunda que habían permanecido sin ningún tipo de atención médica reciban la visita del dr. Rafael Requena, quien les lleva medicinas, cobijas, franelas y alimentos, pero el dr. Requena cae enfermo también.
Se prohibió cualquier visita a los hospitales y sólo los parientes más inmediatos podían acompañar los entierros.  Se agotan los ataúdes; los fallecidos del hospital Vargas son enterrados sin urnas en fosas comunes en un terreno habilitado para tal fin en las inmediaciones del cementerio de Caracas; se le conoce desde entonces como el sector de “La Peste”.
 
HOSPITAL VARGAS:  Para evitar el contagio se prohibió la visita a los enfermos del hospital.  Hubo días en que los muertos llegaron a más de cien y se tenían que enterrar sin ataúdes en fosas comunes de la zona conocida desde entonces como “la peste”.
 Se ordenó la desinfección general de tranvías, trenes, oficinas públicas y locales privados con la  utilización masiva de formol y creolina.  Las farmacias también se estaban quedando sin empleados y un grupo de estudiantes voluntarios comenzó a suplir a los empleados enfermos en las boticas.
Las condiciones de escasa higiene de cuarteles, cárceles  y hospitales contribuyen a la virulencia de la peste, los soldados enfermos en sus catres carecen de vasos de cama y sus excreciones eran depositadas en el suelo, lo que saturaba el ambiente, enfermando a médicos y enfermeros.  Los médicos aprecian que la mayor parte de las muertes se producen en el período de convalecencia y no en el período agudo, por lo que recomiendan especial cuidado en la recuperación.
AgrLA POBREZA EXTREMA:  Factor determinante en la gran cantidad de defunciones fue la pobreza extrema en que vivía gran cantidad de venezolanos, mal alimentados y vestidos, sin condiciones de higiene en sus precarias viviendas y muchos de ellos padeciendo crónicamente de paludismo y tuberculosis.
egar leyenda

Se constituyó una Junta de Socorro compuesta por el arzobispo Mons. Felipe Rincón González , Vicente Lecuna, Santiago Vegas, Dr. Luis Razetti, Dr. Francisco. Antonio  Risquez, Dr. Rafael Requena, entre otros, encargada de coordinar toda la lucha contra la epidemia.  Treinta mil enfermos había en ese momento en Caracas.  Los doctores José Gregorio Hernández y Luis Razetti declaran  públicamente que lo que está matando a tanta gente no es la gripe propiamente dicha sino el estado de absoluta pobreza y miseria en que viven la mayoría de los venezolanos, mal alimentados y con escasa o ninguna condiciones de higiene, muchos con padecimientos crónicos de paludismo y tuberculosis. 
Los miembros de la Junta de Socorro de Caracas

 

MIEMBROS DE LA JUNTA DE SOCORRO de CARACAS: El Dr. Luis Razetti, Dr. Francisco Risquez, Dr. Rafael Requena, Monseñor Felipe Rincón   y Vicente Lecuna, miembros de la Junta de Socorro.

Ante el clamor y la protesta de los galenos se instalaron cocinas populares que repartían alimentos cocidos a los pobres.   Oscar Yanes (“Memorias de Armandito”  p. 198) cita el caso de niños de hasta doce años que jamás habían tomado leche y hombres y mujeres que nunca habían comido carne.



LAS COCINAS POPULARES: Se instalaron cocinas populares en la Cruz de La Vega, en Los Telares, el Guarataro, la esquina de Bárcenas, Puente de Hierro y Camino Nuevo.  Se repartían 3.000 arepas diarias, según las versuiones oficiales.  También se les regalaba a los pobres un “combo” como se le llama hoy compuesto por un pedazo de papelón, sal, azúcar, café, medio kilo de funche, un poquito de arroz, una caja de fósforos y dos velas.
Para el 1ero de Noviembre la peste llega a Ciudad Bolívar, la trae un barco proveniente de Trinidad, donde se había desatado días antes.
En vista de la emergencia nacional, el gobierno eroga una cantidad extraordinaria de quinientos mil bolívares para cubrir la contingencia.  Se le pide al dictador, que ya se perfilaba como el hombre más rico de Venezuela,  una donación de su inmenso peculio particular en dinero, y Gómez, se niega y señala por vía telegráfica al presidente provisional Márquez Bustillos:

“creo que por el momento no es oportuno, la suma que ha dado el gobierno, bien administrada, juzgo suficiente para llenar el objetivo que se ha propuesto el gobierno”

Para el 3 de Noviembre la peste ya está presente en el estado Lara. En Maracay cae en cama enfermo el hijo predilecto del dictador, el coronel Ali Gómez.  Para el 4 ya la peste había llegado a Margarita. En todas partes los trabajos están interrumpidos o suspendidos: tranvías, telégrafos, comercios  y carreteras se quedan sin operarios por la enfermedad. El comercio sufre severas pérdidas por el cierre de sus establecimientos y los productores agropecuarios cercanos a la capital padecen igual por el cordón impuesto sobre Caracas ya que no pueden comercializar sus mercancías.  Muchos están a punto de la quiebra.  Se producen algunos suicidios en Caracas.

Para el 5 de Noviembre la gripe azota el Zulia; seis mil casos declarados para esa fecha.  Santos Matute Gómez, presidente del estado telegrafía al dictador en estos términos:

“Extendida la gripe de modo alarmadísimo hasta llegar a seis mil casos y teniendo muy pocos recursos de qué disponer, le suplicamos prestar su decidido apoyo monetario y su valiosa influencia con el gobierno nacional a favor parte menesterosa que padezca por falta alimentos y medicinas.”

Ya para esa fecha la peste había llegado a los pueblos de Aragua.  El 7 muere Alí Gómez hijo predilecto del dictador y vicepresidente del estado Aragua.  En esos días también muere un hermano del dictador que nunca se nombraba.  .

ALI GOMEZ, se decía que era el hijo predilecto del dictador.  Tenía grado de coronel del ejército y ejercía la vicepresidencia del estado Aragua.    Gómez no fue a verlo en su gravedad por miedo al contagio pese a que el moribundo imploraba por su presencia. También era comandante del Regimiento Sucre Nro.2, presidente del Club Venezuela, torero aficionado, coleador y piloto de carreras.  Gomez pidió que cuando el muriera lo enterraran al lado de Alí.

Para el 11 de Noviembre Maracaibo está siendo azotada por la peste; los muertos diarios pasan de 50 y no hay recursos ni económicos ni materiales para atender la emergencia.  Todos los jefes y oficiales así como el médico del Castillo-prisión  de San Carlos en el lago se encuentran enfermos.  El obispo del Zulia telegrafía a Gómez implorando por los recursos.
Para el 23 las autoridades del Táchira reconocen que está dando un “catarro muy fuerte con mucha calentura”.  Cae enfermo Eleazar López Contreras, quien salvará su vida.
El 28 de noviembre la gripe se extiende con fuerza  por Falcón, Yaracuy Guárico  y Cojedes.  Las juntas de socorro establecidas en todas las ciudades carecen de recursos y piden donaciones al dictador. Resulta conmovedor leer los telegramas de tales juntas transcritos en el BOLETIN DEL ARCHIVO HISTÓRICO DE MIRAFLORES, implorando por limosnas para el pueblo pobre que de mengua y hambre moría por docenas.


Poco a poco en los lugares donde se había iniciado el virus, van bajando los índices de morbilidad y mortalidad. El 29 de Noviembre, casi dos meses después de iniciada la pandemia, se declara extinguida epidemia en el puerto de La Guaira, primer foco de infección.   A fines de diciembre ya la situación estaba casi normal en Caracas.  Para fin de año se permitieron las reuniones públicas, el cine, la zarzuela, y los toros.  Los esbirros volvieron a sacar a los presos-esclavos a construir carreteras y se normalizaron tranvías y trenes.   Progresivamente irá pasando por todos los pueblos y ciudades del país hasta inicios  de 1.919, aunque en los pueblos alejados de las ciudades el proceso ocurrió más tarde. Los últimos casos registrados fueron en Mucuchíes en Febrero de 1919. Ochenta mil venezolanos murieron en el lapso de unos tres meses, muchos más víctimas de su debilidad, falta de alimentación e higiene y pobreza en general, que potenció los estragos de la influenza.

CARABOBO ACÉFALO Y DESAMPARADO.

Particular mención debemos hacer a la situación del Estado Carabobo.  Para 1918 era Presidente del Estado un oficial andino, lugarteniente incondicional de Gómez, el general Emilio Fernández, quien con mano de hierro tenía sometidos los destinos de los carabobeños con una brutal represión y las cárceles llenas.   La peste se presenta en Valencia a finales de octubre.  Rápidamente se disemina por toda la ciudad.  Casi todos los presos y muchos soldados caen enfermos; no se saca a los presos-esclavos  a los trabajos forzados.  De la misma manera centenares de particulares caen enfermos.
 
EL GENERAL EMILIO FERNÁNDEZ.  Presidente del Estado Carabobo para 1.918:  Abandonó el estado para ir a refugiarse en Los Teques, pero Gómez le obligó a regresar

El primero de noviembre se efectúa una reunión de urgencia en el Capitolio,  con la presencia de las autoridades y los médicos valencianos y personalidades destacadas, en la que se instala una “Junta de Vigilancia, Sanidad y Socorro”, para hacer frente a la emergencia,  en la cual se elabora un plan de defensa de la población, y se acuerdan una serie de medidas, entre las cuales están la clausura de escuelas y templos, el cierre de cualquier establecimiento público después de las 10 pm, a excepción de las boticas, que deberán despachar a toda hora, la obligación del aseo de casas y aceras que deberán ser regadas con antisépticos, se instaba a la población a no salir de sus casas, se ordenaba a los médicos a participar a la junta todo caso de la enfermedad y se impuso la fumigación de toda correspondencia que saliera o entrara a la ciudad.  También se estableció el despacho de medicinas a los pobres en las boticas de: E. y Morales, Tuozzo y Manrique, N. Figueredo, Gustavo Minguet, y Francisco Feo.  También se designaron juntas subalternas por cada parroquia, integradas por los siguientes señores, entre otros: en Catedral a cargo de el Dr. Emiliano Azcunes, Pbro. Rafael Torres, Francisco Feo y  Francisco Codecido, El Socorro: Pablo Hernández Madriz, Luis Manuel Berrizbeitia, San José:  Dres. Luis Ravelo Pérez, Francisco Codecido Baquero, Melquíades Granadillo.  San Blas: Dr. Simón Marrero, Ricardo Montenegro, José Velásquez y Vicente Roversi. Santa Rosa: Dres. Cesar Flamerich, Temístocles López, Francisco Branger.  Candelaria: Dres. Pablo Feo, Heraclio Medina, Francisco José López.  Se nombró médicos a la orden de dichas juntas a Atilano Vizcarrondo, Velazco Paredes, Rafael Iturriza, Carlos Sanda, Napoleón Araujo, Lisandro Lecuna, Luis Pérez Carreño, Jesús María Arcay, Pablo Osío, Virgilio Herrera, R. Navarrete Serrano, Diego Plaza Madriz, José Angel Rivas, Jesús M. Briceño Picón y Gaspar Castrillo.
El Dr Heraclio Medina López
, designado como médico de la junta de la parroquia Candelaria para enfrentar la emergencia.
El Dr. Temístocles López, de la junta de Santa Rosa.

Ahora bien, el general Fernández, que tenía fama de hombre valiente a la hora de la batalla, al igual que su jefe Juan Vicente Gómez, luego de instalada la junta, entró en pánico al diseminarse  la peste en Valencia, abandonando apresuradamente su cargo, sin siquiera avisar su salida y refugiándose en una casa de campo en las afueras de Los Teques, estado Miranda. 
Ante tal falta de autoridad en una ciudad asolada por la epidemia reinó la desesperación ya que no había quien tomara decisiones y obtuviera recursos.  Sería tal la crisis que se presentó, que en aquellos tiempos de miedo y sumisión, el propio secretario general del gobierno de Carabobo, Luis Eladio Contreras, en una muestra de angustia y valor, le escribe un telegrama al gral. Gómez planteándole la desesperante situación de Carabobo, el cual consideramos oportuno transcribir parcialmente por su elocuencia:

De Valencia a Maracay el 8 de noviembre de 1918
General J. V.  Gómez
…mi deber me obliga a decirle la verdad ya que es una obligación mía velar por su buen nombre y por el concepto moral del gobierno que representa y precisamente porque quiero evitarle ingratas impresiones que puedan presentarse aquí.
…Valencia se considera abandonada moral y materialmente por su presidente en estos momentos conflictivos para ella, y su indignación puede estallar en una manifestación del pueblo a quién sabe, pues carece de recursos para atender necesidades de la actual epidemia y él ha marchado sin resolver nada en concreto y dejándome sin acción, pues ni siquiera me avisó que se iba. 
Como esta situación, angustiosa para la sociedad y para mi, que no puede ver con indiferencia sus sufrimientos, tanto más cuanto que yo debiera tomar una parte muy activa y así lo exigen mi posición y la misma población me veo el forzoso ocaso de comunicarlo a usted.
El pueblo en masa prorrumpe en una sola queja…según opinión médica tenemos aquí para hoy 5.000 atacados de gripe.

Al día siguiente, Gómez, en  un perentorio telegrama le ordena al Presidente del Estado Carabobo, refugiado en Los Teques, que regrese a su puesto:

…hay como 5.000 casos de gripe en Valencia y la ciudad se encuentra justamente alarmada…es justo que usted salga inmediatamente para allá …para dictar todas las medidas necesarias para combatir el mal y aliviar a la clase proletaria que sufre y está expuesta a perecer.   Avíseme salida
J.V. Gómez

Evidentemene que ante tal exigencia Fernández abandonó su madriguera en Los Teques y tomó de nuevo sus funciones en Valencia.   No sabemos cuánto duró Luis Eladio Contreras en su puesto, pero no hemos conseguido otros documentos suscritos por él en los archivos.

Mi abuela, que para esos tiempos no llegaba todavía a los 20 años me contaba que en muchas cuadras estaban enfermas todas las personas; y en muchas casas murió toda la familia.  Se dio más de una vez el caso de que después de varios días de no ver a nadie de la familia tal o cual, los vecinos abrían la puerta de la casa y entraban a ver y encontraban a todos muertos.
Para fines de noviembre el general Fernández informa a Gómez que “la gripe ha disminuido gradualmente en este estado”  y que en los campos hay “muchos enfermos pero pocos muertos”.  Ya la peste estaba terminando



FUENTES:
“Boletín del Archivo Histórico de Miraflores” Nro. 107-108.  Abril-Diciembre de 1.979.  Imprenta Nacional.  Caracas.
Yanes,  Oscar.  “Memorias de Armandito” Editorial Planeta.. Caracas 2007
Fernández, Carlos Emilio.  “Hombres y Sucesos de Mi Tierra” Madrid. 1.969

Colombet, Miguel.  “Documentos que hacen historia”  Editorial Alfabeto.  Valencia, 1.966

sábado, 17 de diciembre de 2016

INDIANA JONES EN BUSCA DE LA RUTA DE SIMON BOLIVAR.

Hiram Bingham y su réplica de Holliwood, Indiana Jones.

INDIANA JONES EN BUSCA DE LA RUTA DE SIMON BOLIVAR.
Por Luis Heraclio Medina C.
Noviembre de 2016
La imagen de un gringo de sombrero de fieltro,  revólver al cinto y un chaquetón arrugado protagonizando exploraciones y aventuras en tierras exóticas recuerda a todo el mundo a Harrison Ford en su personaje ficticio de “INDIANA JONES”, pero pocos saben que Indiana Jones fue inspirado en un personaje de la vida real, el explorador norteamericano Hiram Bingham, el re-descubridor y divulgador de las famosas ruinas perdidas de Machu Pichu.  Pero todavía son menos los que sabe Bingham, el Indiana Jones de la vida real inició su extraordinaria carrera de exploraciones y descubrimientos nada menos que en la llanura de Carabobo, en nuestra Venezuela, para finalizar en la exploración de Machu Pichu que lo hizo famoso mundialmente.


EL INDIANA JONES DE LA VIDA REAL
Esta semana se celebra el nacimiento de Bingham, nacido el 19 de noviembre de 1.875; quien al igual que el personaje del cine, el verdadero Hiram Bingham, era un extraordinario sujeto que llevaba una doble vida: por una parte era un distinguido catedrático de las universidades de  Yale, Princeton  y Harvard, profesor de historia de Latinoamérica, pero también era explorador y aventurero.  A todas estas actividades hay que sumarle las de fotógrafo, militar, aviador, héroe de guerra,  político, senador, escritor, y admirador de Bolívar y Páez,  entre otras cosas.


EL INICIO DE LAS AVENTURAS DE HIRAM BINGHAM
En su carácter de historiador de la América del Latina, Bingham se sintió cautivado por las proezas militares de Simón Bolívar, cuyas campañas estuvo estudiando por ocho años en las universidades norteamericanas, pero sostenía que no se habían encontrado ni mapas de los lugares de las batallas ni recuentos fidedignos de estas acciones. Su interés lo llevó a organizar un primer viaje a Suramérica,  a Venezuela y Colombia en el año de 1.906 para poder conocer in situ los lugares donde se habían desarrollado las marchas y batallas de Bolívar.  Llega a escribir:
“He llegado a la conclusión de que si yo deseo comprender este período de la historia de Suramérica es necesario para mi tomar una expedición que debe tener por objeto un estudio, no solamente el país donde Bolivar peleó y vivió y visitar las escenas de las batallas de Carabobo y Boyacá, sino también hacer una exploración de la ruta de estas campañas”
  De esta primera expedición ha dejado un maravilloso testimonio escrito, denominado “Diario de una Expedición a través de Venezuela y Colombia 1.906- 1.907 – Una exploración de la ruta de Bolívar realizada en Marzo de 1.819 y los Campos de Batalla de Boyacá y Carabobo” (The Journal of an Expedition Across Venezuela and Colombia 1906-1907 AN  XPLORATION OF THE ROUTE OF BOLIVAR'S CELEBRATED MARCH OF 1819 AND OF THE BATTLE-FIELDS OF BOYACA AND CARABOBO)  en el cual en un lenguaje sumamente ameno nos lleva casi de la mano a recorrer la Venezuela de hace más de cien años, muy parecida a la que vio la guerra de independencia, completamente atrasada, sin casi vías de comunicación y con grandes extensiones de terreno casi vírgenes. Con un estilo a veces periodístico, a veces científico describe cuidadosamente lugares, personas, animales, costumbres y paisajes, haciendo apreciaciones de historia, geografía, etnología, naturalismo, etc.  Compara lo que ve con lo que ha conocido en otros lugares, critica lo que no le gusta y elogia lo que considera valioso.  También nos deja un importante registro fotográfico, con un enorme número de fotos en el libro, alogo inusual para la época. Más de cien fotos ilustran la obra.


LA EXPEDICIÓN
Bingam llega a La Guaira en tiempos de Cipriano Castro, un 4 de diciembre de 1.906, algo enfermo con un dengue contraído en Puerto Rico, su escala luego de salir de NY. Empieza describiendo el bonito trayecto en tren desde el puerto hasta la capital.  Pasa un mes en Caracas, donde se incorpora a la expedición el Dr. Hamilton Rice,  otro explorador y aventurero perteneciente a la Royal Geografic Society.  Durante su estadía en la capital contacta a diplomáticos extranjeros y a políticos y científicos e historiadores venezolanos.  Ninguno de los extranjeros ha llegado más allá de Valencia, y le sugieren desistir de la aventura, ya que Venezuela adentro es un territorio primitivo, inundado en invierno y sin vías de comunicación. Las personalidades venezolanas le informan que debido al reciente invierno que ha sido muy fuerte debe haber todavía lugares inaccesibles  Inquiere a los historiadores criollos sobre sus exploraciones en los campos de batalla y queda estupefacto al recibir la respuesta: “No nos ha hecho falta conocer los terrenos de los eventos porque hemos leído todos los libros sobre el tema.”

Centenares de fotos ilustran el libro de Bingham, como esta, una de las primeras a su llegada a Caracas.


En Caracas se hospeda en la embajada norteamericana, una espaciosa casa del gral Matos, de quien dice gastó dos millones de dólares en el financiamiento de la revolución fracasada contra Castro.  
Lo primero que le impresiona es que debido a una disputa del gobierno con la compañía del cable, es imposible enviar o recibir mensajes de cable desde Venezuela al exterior, las noticias del mundo llegan con hasta una semana de atraso  provenientes de las Antillas holandesas.
Se entera de que ese año las el invierno ha sido muy fuerte en los llanos y es casi imposible viajar, a menos que sea por vía fluvial.  Sus planes originales de conocer Achaguas se frustran por las inundaciones y decide ir al Apure, luego de pasar por Valencia y Campo de Carabobo.



Cuenta cómo ve Caracas, dice que rara vez hay algún desorden, que hay muchos policías bien uniformados de azul y armados de carabinas, que le recuerdan a los gendarmes de Paris.  Ve soldados de caqui barato confinados en muchos cuarteles.  Se queja de la gran cantidad de vendedores de loterías y mendigos y enfermos en las calles caraqueñas, en las que nota una mezcla de estilos francés y español. Comenta sobre las pequeñas pulperías, sastrerías, barberías y boticas. Su gran número le hace recordar las ciudades de el Sur de Europa. Señala que el bolívar vale unos veinte centavos de $. Los carruajes  también se le parecen a los franceses y nos cuenta de las tarifas de los carros de alquiler.  Observa que todos andan despacio en las calles, a excepción de los choferes de alquiler.  Es común que los caballeros anden de bastón.  Observa mucho vagos en la Plaza, dice que no hay casi indios, muchos mestizos, algunos rasgos franceses y alemanes, ve pocos rasgos completamente españoles y ningún anglosajón.
Apreciaciones de tipo etnográfico también hace el explorador en su libro.
  Todas las casas le parecen iguales (las viejas casas coloniales) , se queja de lo estrecho de calles y aceras y de lo atravesado de los postes de teléfono que no permiten caminar . Dice que el Sur de Caracas es atravesado por un “atractivo río”  y que hay un bonito nuevo suburbio con  modernas calles y puentes llamado “El Paraiso”  donde Castro y sus amigos han construido maravillosas mansiones.  Allí no recuerda haber visto mas bellos colores: el azul intenso del cielo, el lijero azul de las distantes montañas con sus verdes sombras y jardines, los techos rojos y las calles negras hacen una hermosa combinación.

Villa Zoila, la mansión del presidente Castro, a la época del viaje de Bingham, fotografiada por el mismo explorador.

Hace un recorrido por los tradicionales lugares de interés de la capital: capitolio, universidad, las Acedemias, y se queja amargamente del pobre estado del museo de Ciencias Naturales: “Uno siente que el museo no es muy querido por las autoridades”, en cambio, queda maravillado por la Biblioteca Nacional.


En una reunión con diplomáticos extranjero sólo escucha  sobre la enfermedad de Castro, Algunos dicen que su vida está en peligro.
Visita el hospital Vargas y observa modernos métodos aunque  se sorprende de que los médicos no usen guantes de goma, encuentra un buen laboratorio de bacteriología muy bien dotado y atendido por un joven médico.
Asiste a los toros, al juego de lotería, que en su criterio atenta contra el trabajo, a un concierto decepcionante  y al Club Concordia y La India, los mejores de Caracas. Las mujeres de Caracas le parecen muy apagadas, dice que no salen de sus casas y que se limitan a hablar con sus vecinos desde sus ventanas.
Encuentra una excelente colección de historia natural en manos de los hermanos capuchinos, mucho mejor conservada y organizada que la de el Museo.
Disfrutó de las celebraciones de navidad y año nuevo, dejando pormenorizada relación de nuestras costumbres y usos.

La plaza Bolívar, para año nuevo, captada por el lente de Bingham.

VALENCIA
Antes partir, sus amigos le hacen ver su temor por lo incierto de su viaje, le dicen que temen que no logre llegar y estar temerosos de su destino.  Ninguno de los extranjeros con quienes ha tratado jamás han llegado llano adentro.  Relata sobre su equipo; teodolitos, prismáticos, compases, sextante, cocina de campaña, linternas, sillas de montar, mecates, hamacas, tiendas de campaña, mantas, raciones de emergencia como café, chocolate, azúcar, sal, equipos quirugicos, un winchester y un máuser, dos escopetas, tres revólveres y abundante munición, unos pocos mapas y la ropa necesaria etc.
Sale el tren alemán de Caracas el 3 de enero a las 8am, se queja de que le obligan a pagar exageradamente un sobrepeso que no es tal.  Protesta por lo que considera un ultraje: 65 dolares de Caracas a Valencia.  Describe el viaje por cañaverales y un bello valle densamente cubierto por un follaje tropical alternado con diversas plantaciones y montañas de lado y lado.  Cuenta hasta noventa túneles, ninguno muy largo. Luego, el Lago de Valencia con un solitario vapor, una parada abrupta del tren por un sujeto dormido en el medio de los rieles y por fin llegan a Valencia.

El monolito valenciano, foto Hiram Bingham 1.906

Valencia se le parece a Caracas, la misma clase de carruajes, algo más viejos y descuidados, las calles menos limpias,  y las casas más pobres. Le gustan la Catedral y la Plaza. Conoce al padre Voghera, quien le ha acompañado en el tren, es el director de  Colegio Salesiano, donde estudian 90 muchachos y trece internos, el instituto cuenta con teatro e imprenta. Presenta su carta de recomendación al Presidente del Estado, pero este parece sentirse algo incómodo y lo remite al gobernador de distrito.

Panorámica de Valencia, se observan el Teatro Municipal, la Cárcel y el Cuartel  foto Hiram Bingham 1.906


Para el 8 de enero compra las 5  mulas necesarias luego de galopar con ellas en el centro de la ciudad para verificar su condición. Dice que la gente es amable. Conoce a Don Carlos Stelling, cuyo abuelo materno luchó en Carabobo. En Caracas y Valencia aceptan billetes de banco, pero para llano adentro tiene que llevar plata u oro, le han advertido.  Las monedas de oro (onzas) son españolas del s. XVIII y mexicanas, peruanas y colombianas.   Las de plata son venezolanas.
En Valencia se hospeda en un hotel de un italiano que había viajado por Magadascar, Australia, China y California, que tiene habitaciones descuidadas, pero comida excelente.  No dice el nombre ni del italiano ni de su hotel.  Compran una carreta fuerte y contratan a un cochero,  Rafael Rivas, recomendado por Stelling, quien ha viajado hasta Barinas y está dispuesto a viajar hasta el Arauca. Mientras termina de apertrecharse explora la ciudad y se monta en el campanario de la Catedral, desde donde logra varias de las primeras fotografías desde una altura de la ciudad.


Desde la torre de la catedral valenciana  foto Hiram Bingham 1.906

El 10 de enero están listos a las seis de la mañana para partir, pero el cochero no aparece hasta las once porque había ido a despedirse de toda su familia. A lo largo de todo el libro se queja de la impuntualidad de los venezolanos, que nunca salen temprano.  Luego de horas de camino, hacen parada en una agradable posada a las afueras de TocuyitoSe instalan finalmente en su primer objetivo; lo que suponen es el sitio de la batalla de Carabobo, señalado por un hito colocado por el gobierno de Castro,  encuentran a un tuerto vagabundo , “el bohemio Bernardo” Recorren colinas y valles, Bernardo los lleva hasta la colina de Bellavista (Buenavista)  Bingham  tiene especial interés en encontrar la pica por donde la Legión Británica pudo alcanzar el valle para dar batalla a los realistas.

Campo de Carabobo, el lugar de la batalla  foto Hiram Bingham 1.906

En Carabobo permanece varios días explorando y alternando con caballeros cazadores que vienen desde Valencia a cazar venados.  En sus exploraciones por el Campo inmoortal conoce simpáticos ancianos, casi centenarios que tratan de engañarlo alegando que vivieron los tiempos de la batalla.
Allí conoce a Don Alfredo Pietri, quien lo lleva a los lugares por donde posiblemente incursionó la Legión Británica para llegar a enfrentar a las tropas españolas y en el recorrido encuentran antiguas armas de la guerra. 
Comenta con ironía que un historiador venezolano le ha comentado que considera una pérdida de tiempo el recorrer el campo de batalla y que él ha escrito mucho sobre la misma, pero que jamás ha ido a Carabobo.
LLANO ADENTRO
El 21 abandona el Campo de Carabobo, siguiendo la ruta del río Chirgua, llegan a Tinaquillo, Guamita, rio Tamanaco, Macapó.  Describe el clima, las gentes, la topografía, las aves, peces, ríos y cascadas con una sencillez y claridad que parece que estuvieramos acompañándolo en la expedición.
Encuentra a Tinaco, la encrucijada a los llanos centrales y occidentales, bien dotado con un hotel, varias tiendas y posadas.  Se sorprende del número de iguanas y dice que es el animal más rápido que haya visto.

Ruinas de San Carlos, foto Hiram Bingham 1.906

Se duele del estado de Sn Carlos, antes una floreciente ciudad, ahora arruinada por terremotos, guerras y plagas.  Dice que en toda América no hay ruinas tan pintorescas; se maravilla de los frescos y relieves que encuentra en las paredes de algunas lujosas casas arruinadas, así como sus pisos de mosaicos, que le recuerdan a Roma y Pompeya.
Observa las prácticas de los llaneros y se impresiona con las quemas provocadas y con los caminos de bachacos (hormigas).
Guanare  foto Hiram Bingham 1.906


A fines de mes abandonan Guanare por el río, que los maravilla con sus enormes manadas de garzas, y continúan la ruta hacia Barinas siguiendo el cableado del telégrafo. Describe nuevas especies de aves, peces, reptiles y monos
Luego, las ruinas de Tucupido, el camino a Barinas por Bocono era infranqueable para el carro, y que deben Ir por Sabaneta, cruzar el río Bocono diez millas más abajo, la selva alrededor del río y para llegar hasta Sabaneta donde pernoctan en la posada, el punto intermedio entre Guanare y Barinas.Una ruda ruta por la selva, muy difícil para la carreta,  Hace cuidadosas observaciones sobre los hormigueros y los caminos de hormigas, que junto con moscas, abejas y toda clase de insectos les hacían la vida imposible.  Luego Barrancas. Barinas.  Conoce la  historia del marqués que apoyó a los realistas y su famoso palacio “La Marqueseña” 

La Marqueseña  foto Hiram Bingham 1.906


Estima que la población de esos lugares,que han perdido su riqueza y grandeza debió ser diez veces más de lo que es ahora.  Nota patios para bolas criollas en casi cada pulpería.  
  Observa la elemental producción de la zona: cerdos, plátanos, café, papelón y cueros. El 4 de febrero con un guía contratado, sale de Barinas donde finalizaba la línea de telégrafo, rumbo a Guasdualito, sorteando dificultades por lo inhóspito de el paisaje lleno de  pantanos, ríos infranqueables y selvas impenetrables. Rio Paguei. Pueblos de nombres casi olvidados como Totomal o San Silvestre, Suripa, La Calzada, Grateral, La Tigra. Se entusiasma al recorrer los lugares por donde Páez bregó las batallas de la independencia.  Habla de un lugar conocido como “El Templo de la Independencia” donde supuestamente Páez organizó a los bravos de Apure y vivió por 3 años.  Describe las jornadas de los llaneros cruzando los ríos infestados de caimanes con centenares de cabezas de ganado.





Siguen la ruta hacia el Arauca por caminos de ganado, no hay ningún tipo de carreteras, cazan iguanas y armadillos, lapas, venados, observan espejismos en la llanura infinita, critica la pereza del llanero: comen mal, tienen maíz pero no lo muelen para hacer arepas y prefieren darlo a los animales.  Muchas vacas lecheras, pero poco ordeño.   Llegan a Las Queseras del Medio, el Amparo, un Guasdualito completamente arruinado, en algunas partes la gente sale corriendo despavorida al verlos armados, pensando que se trata de una revolución o de bandoleros. El 10 de Febrero llegaron a la población de Arauca, en Colombia, para proseguir la ruta de el Libertador hasta Pantano de Vargas y Boyacá, pero sus expedición por los llanos de Colombia será otra historia.   Luego vendrán otras expediciones por Suramérica hasta finalizar con su sensacional redescubrimiento y divulgación  de las ruinas peruanas de Machupichu.