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jueves, 20 de febrero de 2020

1958: XENOFOBIA EN VENEZUELA

1958: XENOFOBIA EN VENEZUELA
Por
Luis Heraclio Medina Canelón
Hoy es muy común escuchar a los compatriotas denunciando casos de xenofobia contra venezolanos en el extranjero y repitiendo aquello de que “en Venezuela sierre se ha recibido a los extranjeros con los brazos abiertos”; quizás la memoria colectiva es frágil y no se quiera recordar que también aquí se ha maltratado a los extranjeros.
No nos vamos a referir a los malos tratos que conocimos contra muchos latinoamericanos en los años 70, 80 y 90, cuando oleadas de suramericanos vinieron a Venezuela huyendo de las dictaduras  y de la pobreza de su países, quizás eso no fue xenofobia sino mas bien casos aislados de explotación y desprecio de reducidos sectores a los venidos de otras tierras,  Hoy vamos a tratar hoy es un verdadero y grave caso de xenofobia, en su más concreta acepción, entendida como odio a todo un grupo de extranjeros.

Corría el mes de febrero de 1958. El gobierno de Pérez Jiménez había sido depuesto apenas días antes. Venezuela venía experimentando un extraordinario proceso de transformación física con innumerables construcciones civiles. Edificios públicos y privados, centros comerciales, carreteras y autopistas, líneas ferrocarrileras, represas, puertos, teleféricos y aeropuertos se construían a lo largo y ancho del país financiados con la bonanza económica derivada de los buenos precios del petróleo. Este programa de construcciones se incluía en lo que el gobierno de aquél entonces llamaba en “Nuevo Ideal Nacional”, que no era otra cosa que la modernización del país,   que también, entre incluía la inmigración de europeos que escapando de la devastada y empobrecida Europa vinieran a incorporar sus conocimientos y fuerza laboral y a revitalizar la sangre de la población venezolana. Decenas de miles de portugueses, españoles y especialmente italianos llegaron a nuestro país a trabajar en centenares de obras que ejecutaba el gobierno nacional. Los técnicos, agricultores y obreros a poco de llegar enviaban por sus mujeres e hijos, quienes rápídamente se fueron integrando a la sociedad y a su vez trabajando en los mas variados destinos. Se calcula que unos 300.000 italianos llegaron a Venezuela en esos años, en lo que se conocía como la política de “puertas abiertas” del gobierno nacional.
El magnate de la construcción Filippo Gagliardi.

De todos estos inmigrantes italianos el más conocido fue Filippo Gagliardi, un constructor que había llegado al país mucho antes que la mayoría de sus paisanos y quien empieza a destacar en 1950 con la modernización de Caracas, al construir edificios de apartamentos que vende con la modalidad de propiedad horizontal.  El italiano rápidamente consigue créditos de la banca pública y se convierte en un magnate inmobiliario, que se vincula con personajes del gobierno, lo que a su vez le “facilita” la obtención de los trámites legales para construir.  A su vez se convierte en promotor y protector de más inmigración italiana, ayudando a sus compatriotas a establecerse y dándoles cobijo  y amparo en sus primeros tiempos de arribo al país.  Gagliardi se hace un personaje muy conocido por la sociedad venezolana, ya que también es un filántropo, que no escatima a la hora de contribuir con una obra social.  Se recuerda la anécdota ocurrida en el transcurso de un programa televisivo llamado “Telemaratón” (una cadena de todas las televisoras para recaudar fondos para una obra de caridad) que el animador Amador Bendayán, anunciaba la llamada telefónica de Gagliardi donando una fuerte suma de dinero. Bendayán, que también era humorista, imitando el acento italiano dijo:
-“Filipo eso es poquito¡ Pónle otro cero¡”
Al poco rato, se anunciaba la llamada del industrial italiano anunciando que multiplicaba la ya gruesa suma, agregándole el otro cero.

Pero evidentemente, el constructor estaba muy vinculado al gobierno de Pérez Jiménez.  Cuando se produce el referéndum a finales de 1957 Filippo Gagliardi encabeza un movimiento de italianos que firmarían a favor del gobierno en la consulta popular. Es de recordar que el Congreso por medio de una ley autorizaba a los extranjeros con más de dos años en el país para votar en el referéndum.  En todos los medios de prensa aparece Gagliardi y una gran cantidad de sus compatriotas apoyando al general-presidente y entregando millares de firmas a favor del gobierno.
Cuando se anuncian los resultados del plebiscito dando por ganadora a la opción del gobierno,  la oposición denuncia el fraude y se  produce la crisis que va a terminar con la salida del gobierno de Pérez Jiménez el 23 de enero.
Las colas para votar en el plebiscito de 1957

Ya en los sucesos de enero varios comercios de italianos habían sido saqueados e incendiados pero es a partir de mediados de febrero, que se empiezan a producir una serie de acciones en contra de la comunidad italiana en Caracas. Se corrió el rumor de que todos los conserjes de los edificios de Caracas eran informantes de la Seguridad Nacional. Muchos miembros de la comunidad italiana recibían llamadas anónimas con amenazas de muerte. Los italianos eran amenazados e insultados en sus trabajos y comercios y se les acusaba de perezjimenistas. Circulaban por toda Caracas panfletos anónimos pidiendo a la comunidad abstenerse de comprar productos en los establecimientos italianos. Las llamadas amenazantes y los panfletos señalaban la noche del 24 de febrero como el día que saldrían a quemar los negocios de los italianos y a asesinarlos. En algunas partes también circularon unos volantes con la leyenda:
“Españoles y Canarios….Simón Bolívar”
Que recordaba la advertencia bajo pena de muerte a los enemigos de la República.
Fascímil de uno de los panfletos. 

Las agencias internacionales difundieron la noticia de que en Venezuela se anunciaba una masacre en contra de los italianos. Esto produjo que muchos italianos atemorizados comenzaron a irse del país.  Remataron a precios irrisorios sus bienes para comprar pasajes para ellos y su familia y regresar a Europa. Desde Italia, también los familiares reunían lo que podían para enviarlo a quienes aquí todavía no tenían para pagar sus pasajes para que pudieran abandonar Venezuela antes de que se  produjeran los atentados.
Dentro de la colonia italiana en Venezuela se produjo un conflicto, ya que algunos italianos acusaban al embajador italiano de ser el culpable de la situación, ya que no prohibió a sus connacionales  adherirse al plebiscito de Pérez Jiménez.  Decían que los firmantes ( a veces humildes obreros)  muchas veces lo hicieron obligados por sus patronos, quienes tenían jugosos contratos con el gobierno y querían congraciarse con las autoridades. El embajador fue llamado a Roma y posteriormente fue sustituido por otro diplomático.
La tensión producida fue tan grave que el Ministerio del Interior hizo radiar un comunicado en el que los rumores de ataques a la comunidad italiana carecían de fundamento y que no eran respaldados por ninguna organización y que se tomarían todas las medidas necesarias para que no pudiera ocurrir ningún incidente.   Poco después el Contralmirante Wofgang Larrazábal, presidente de la Junta de Gobierno habló por cadena de radio y tv a la nación y dijo:
“Los brotes contra italianos, portugueses o españoles se dirigen a crearle dificultades a la Junta de Gobierno, a fomentar un clima de confusión y de caos…los únicos que tienen interés en tales hechos son los enemigos de la Venezuela democrática que se está consolidando”
No tardaron Fedecámaras, la Cámara de Industriales, los partidos políticos, la prensa, los escolares, los escritores y muchos elementos de la sociedad en protestar en contra de la campaña anti-italiana. Todos hemos sido en algún momento descendientes de un inmigrante, decían.
Así, llegó la noche del 24 de Febrero y no pasó nada, pero ya muchos italianos habían huido. En junio de ese año el gobierno de Larrazábal canceló la política de “puertas abiertas” que facilitaba la llegada de inmigrantes de Europa.
Para leer más:
Vallenilla Lanz, Laureano. “Escrito de Memoria” Edit. Mazatlán. México D.F. 1961
Yanes, Oscar. “Hoy es mañana o las vainas de un reportero muerto”. Edit. Planeta. 2007. Caracas. Venezuela.
Diccionario Polar de Historia de Venezuela.
https://www.researchgate.net/publication/HYPERLINK "https://www.researchgate.net/publication/49606939_LA_INMIGRACION_EN_LA_ADMINISTRACION_DE_PEREZ_JIMENEZ"49606939HYPERLINK "https://www.researchgate.net/publication/49606939_LA_INMIGRACION_EN_LA_ADMINISTRACION_DE_PEREZ_JIMENEZ"_LA_INMIGRACION_EN_LA_ADMINISTRACION_DE_PEREZ_JIMENEZ
Los saqueos de enero y febrero de 1958

viernes, 18 de octubre de 2019

FRANCISCO FAJARDO, EL HIJO DE LA CACICA GUAIQUERÍ












FRANCISCO FAJARDO, EL HIJO DE LA CACICA GUAIQUERÍ
Por
Luis Heraclio Medina C.
A raíz de ciertas noticias ocurridas recientemente se me ocurrió preguntarles a algunas personas si sabían quien fue Francisco Fajardo.  Varias fueron las respuestas que obtuve:
-Ni idea de quien fue.
-Un patriota de la independencia.
-El tipo que construyó una avenida en Caracas.
-Un conquistador español.

Entonces creo que es bueno recordar los viejos estudios de la primaria, en aquellos tiempos cuando los chamos venezolanos estudiábamos una materia que se llamaba “Historia  de Venezuela”, materia prácticamente arrancada de los programas de estudios, por aquellos a quienes les conviene tener a una colectividad de ignorantes, a quienes mentir y engañar fácilmente.

LA CACICA ISABEL
Francisco Fajardo fue un mestizo margariteño.  Nació aproximadamente entre  1524 y 1528, apenas unos veinticinco años después de que Colón llegara a Venezuela.  Era hijo de una princesa guaiquerí llamada  Isabel.  Isabel había sido obsequiada a su padre, un español llamado también Francisco, por el abuelo materno de nuestro personaje, el cacique Charaima.  Es de recordar que en la cultura de muchas de las tribus amerindias era común utilizar a sus mujeres como mercancía; las regalaban a los visitantes, las intercambiaban por otra mercancía, o animales, las prestaban a los huéspedes, etc. La tribu del abuelo Charaima era conocida como los “mayas”, establecida en la parte península de Araya, que nada tiene que ver con el famoso imperio del mismo nombre que existió en Centroamérica siglos antes. 

De este amancebamiento entre Francisco Fajardo padre y la princesa Isabel, nació Francisco.  Luego, de que Fajardo padre tuviera que huir de Margarita, Isabel que posiblemente prefería la fogosidad veraniega y latina de los españoles a la proverbial pereza y pasividad de los hombres de su misma sangre, se casó con otro español, Alonso Carreño y procreó a otros dos hijos de nombres Alonso y Juan, que serían permanentes compañeros de aventuras de su hermano mayor.
Francisco fue el primer hijo de Isabel. Luego de que el Viejo Fajardo huyó de
Margarita, Isabel tuvo dos hijos más con Alonso Carreño.
Isabel, noble de sangre por ser hija, nieta y sobrina de caciques, era muy respetada entre su gente y entre los españoles.  Debió ser muy bella, por aquellos tiempos, el poeta Juan de Castellanos, en su obra Elegía de Varones Ilustres de Indias le dedicó estos versos:

“Doña Isabel la India se decía
Señora principal, mujer bastante,
A quien grande respeto se tenía
Toda la tierra firme circunstante”

EL VIEJO FAJARDO
En cuanto a su padre, al que llamaremos el viejo Fajardo, era hijo de Don Martín Fernández Fajardo y nieto de Alonso Añez Fajardo, señor de Montealegre, por lo tanto era un hidalgo.  ¿Qué quiere decir esto? Hidalgo es la abreviación de “hijo de algo”, es decir, descendiente de un noble.  Sin entrar en mayores detalles debemos recordar que en aquellos tiempos, en Europa había una institución legal conocida como “el mayorazgo” y “primogenitura”, esto significaba que en una familia noble, el primer hijo varón, era el que heredaba títulos, tierras y riquezas.  Los otros hijos eran “hijos de algo”, “hidalgos”, tenían nobleza de origen, pero no tenían derecho a heredar el título.  
Muchos de los “hidalgos”, no tenían más remedio que dedicarse al sacerdocio o a la milicia con la esperanza de conseguir ascenso social, reconocimientos y riquezas.  Otros se convertían en aventureros. Quizás este último sea el caso del viejo Fajardo.  Sea esta oportuna la ocasión para desmentir, una vez más, parte de esa “leyenda negra” inventada por los ingleses y repetida hoy por algunos de que los conquistadores eran todos unos delincuentes y vagos recién salidos de las cárceles. A “hacer América” vinieron gentes de todas clases y condiciones hidalgos, bastardos, aventureros, etc, quizás el único factor común que tenían era que para todos la peligrosa aventura resultaba mejor que quedarse en Europa, donde sus posibilidades de ascenso social estaban limitadas. Hoy vemos un fenómeno parecido con los miles de venezolanos buscan por el mundo un modo de vida mejor.

El viejo Fajardo llegó a ser la autoridad en Margarita, el “Teniente”.  Allí le tocó defender a la isla de Cubagua del ataque del pirata hispano-francés Diego Ingenios, que atacó Margarita en 1528, en uno de los primeros ataques piratas en el Caribe que registra la historia.  En esa ocasión el Viejo Fajardo, junto a medio centenar de guaiqueríes vasallos de Isabel su mujer, unidos en una sola tropa y a bordo de varias curiaras atacaron con fechas envenenadas al buque pirata “La Rochelle” de Ingenios y lo hicieron retirarse. Algunos historiadores consideran que este es el primer combate naval registrado desde el descubrimiento.  El Viejo Fajardo sería entonces el primer defensor de esa tierra bautizada Venezuela ante una agresión extranjera.
Francisco Fajardo, el Viejo, junto a medio centenar de guerreros guaiqueríes defendió la isla de Cubagua del ataque del buque pirata francés "Rochele"
Pero en lo administrativo la gestión del Viejo Fajardo fue mala, no cumplió con el poblamiento de la isla, no rindió cuentas, fue destituido  y cuando le nombraron un sustituto se rebeló y se negó a entregar el poder, por lo que hubo que reducirlo por la fuerza. Para evitar ser condenado por rebelión tuvo que huir a Europa, dejando a Isabel con el pequeño Francisco en Margarita.

LOS VIAJES DE FRANCISCO
EL PRIMER VIAJE
Isabel desde que era un niño le contaba al joven margariteño sobre las tierras de sus abuelos, de los fértiles valles, lo fresco del clima, los bosques, los caudalosos ríos de las montañas que había mas allá de la pobre, calurosa y árida isla que lo vio nacer. El muchacho, de sangre noble europea por padre y noble guaiquerí por madre,  era de fuerte y emprendedor carácter, astuto, valeroso e inteligente.
Francisco escuchaba de su madre los relatos de las tierras que había mas allá
de su isla, de donde provenía la familia de Isabel.
 Seguramente se le habían inculcado ideas de grandeza por parte de sus progenitores.  Dominaba aparte del castellano y el idioma materno, también las lenguas de las otras tribus de la costa venezolana.  Los relatos de su madre y los deseos de mejorar su fortuna y salir de la pobreza lo entusiasmaron a viajar a esas costas y tratar de poblarla, empresa que contó con el apoyo de Isabel, quien soñaba con una vida mejor para su hijo.
En abril de 1555 Francisco hace su primer viaje de exploración: Con los escasos recursos que tenía, apenas dos piraguas acompañado de sus dos hermanos y otro margariteño, así como de unos veinte guaiqueríes súbditos de su madre y llevando una poca mercancía para intercambiar con los nativos de las tierras a donde se dirigía.   Navegando hacia el oeste, bordeando la costa,  llegó hasta Chuspa, en la parte más norteña de lo que hoy llamamos el Estado Miranda.
Allí salieron a su encuentro unos cien indígenas capitaneados por los dos caciques de la zona, de nombres Sacama y Niscoto.  Francisco, hablando en su idioma, pidió permiso para desembarcar y les explicó que andaba en son de paz, con intenciones de comerciar y hacer amistad.  En el lugar cambió parte de las mercancías que traía por otras que obtuvo de los lugareños y afianzó su amistad para futuros viajes. A los tres días se embarcó nuevamente hacia el Oeste, llegando hasta donde reinaba el poderoso cacique Naiguatá, tío de su madre Isabel, donde igualmente intercambió objetos y recibió hospedaje, fomentando la amistad, más aún cuando supieron que era nieto del cacique Charayma.  Desde allí entabló relaciones con otras tribus, lo que le permitió recorrer durante varios meses aquellas tierras y observar con sus propios ojos, lo que desde niño le había descrito su madre. A finales de año regresó a Margarita, con algo de oro y unas joyas producto de su comercio.

EL SEGUNDO VIAJE
Francisco permaneció todo el 1556 en Margarita y viene a hacer su segundo viaje en el año siguiente. Este será su primer viaje con intenciones de poblar. Ahora le acompañan su mamá, la princesa Isabel, personaje fundamental de su vida y aventuras, sus hermanos Juan y Alonso, otros tres margariteños y un portugués.  También vienen cien guaiqueríes vasallos de la princesa Isabel; lleva también algunas armas y más mercancía para el trueque. Esta vez desembarca más cerca que la primera, en Píritu, donde se encuentra con tribus de indoamericanos cristianizados, cuyos jefes eran dos caciques amigos Alonso Coyegua y Juan Caballo.  Allí se suman a la expedición cuatro españoles. También se le incorpora el cacique Caballo con otros cien indoamericanos.
La cacica Isabel acompañó a su hijo Francisco a partir de su segundo viaje de exploración y poblamiento.

Desembarcó esta vez cerca de Chuspa, en un lugar llamado Panecillo, donde fue recibido por los caciques del lugar, de la tribu de los caracas,  Paisana y Guaimacuare, quienes ya habían escuchado sobre el explorador-comerciante y quienes serían personajes que tendrán importancia fundamental en el destino de nuestro personaje. En vista de la presencia de la princesa Isabel y la buena fama de Francisco labrada en sus tratos anteriores, los caciques reinantes les hicieron saber que les permitirían establecerse en el Valle de Panecillo, donde podrían labrar y fomentar un poblado.  Francisco había logrado sus objetivos ¡
Ahora bien, el joven explorador  realizó sus diligencias por su propia cuenta y riesgo, sin tener ninguna autorización o consentimiento de las autoridades de la provincia, quienes tenían que otorgarle los permisos correspondientes para poblar conforme a la ley.  Así las cosas, Fajardo dejó a su gente en el Valle de Panecillo construyendo casas y labrando la tierra y con apenas dos acompañantes  se embarcó hasta el puerto de Borburata, en lo que hoy es el Estado Carabobo.  
Un extraordinaro viaje emprendió Fajardo desde Borburata hasta El Tocuyo.
Desde allí emprende camino por tierra hasta El Tocuyo, en tierras de lo que hoy es el Estado Lara, donde tenía su asiento el gobernador, quien luego de escuchar su petición le da autoridad para poblar toda la costa desde Borburata hasta Macarapana con facultades para poblar todas las villas y lugares que considerase convenientes. Por la misma ruta regresó a Panecillo, donde su gente, inquieta por su tardanza, ya había construido varias casas y con la autoridad que tenía fundo la villa con el nombre de “Rosario”, según Oviedo y Baños.  Según el Hermano Nectario María, Oviedo se equivoca y la villa fundada por Fajardo se llamó “Villa Catia”
Pero al poco tiempo algunos de los soldados de Fajardo incurrieron en abusos y vejaciones en contra de la población del lugar.  Hartos de los abusos, los caciques se reunieron en asamblea para discutir el desalojo de Fajardo y su gente. Guaimacuare y Paisana tomaron posiciones antagónicas; mientras el primero era partidario de pedirle pacíficamente a Fajardo se retirase a Margarita, Paisana era de la opinión de atacarlo inmediatamente. Al final decidieron expulsar a Fajardo con la fuerza de las armas, pero   Guaimacuare dio aviso a su amigo de que se planeaba un ataque en su contra. Francisco Fajardo preparó la defensa, levantó empalizadas y destacó centinelas listos para repeler el ataque que se produjo a los pocos días. Las tropas de Fajardo eran los cien guaiqueríes, los cien piritus del cacique Caballo y otros diez hombres ente mestizos margariteños y españoles. La pequeña villa resistió el ataque; con flechas y espadas derrotaron a las fuerzas del cacique Paisano causándole muchas bajas.
El único sitio por donde Fajardo podía retirarse era por mar, porque la villa estaba sitiada por todos sus costados excepto la costa, pero Fajardo no podía huir como era su voluntad, hasta que no reparara las piraguas, que se encontraban deterioradas, entonces planeó un ataque contra de las fuerzas de Paisano, que permanecían rodeando la villa. Así, en una noche oscura, utilizando casi todas sus fuerzas, y dejando a su madre con una pequeña escolta en el poblado Francisco tomó por asalto el campo de los de Paisana, que se encontraban todos dormidos, causándole muchos muertos, y retirándose tras sus seguras empalizadas prontamente. 
Las tropas de Fajardo, así como las de casi todos los conquistadores, eran
guerreros de tribus cristianizadas, enemigos de las otras tribus que adversaban
a los españoles.

Paisana aquella misma noche levantó el sitio y huyó del lugar con lo que le quedaba de su ejército.  Superado el asedio los de Fajardo se dieron a la tarea de buscar los materiales para reparar sus pequeñas naves para retirarse, pero en ese ínterin la princesa Isabel y varios  de los guerreros guaiqueríes y piritus de Fajardo  murieron envenenados por Paisana, quien había envenenado el pozo de la villa. La muerte de su madre fue algo devastador para Francisco.
A punto retirarse a Margarita, llegaron unos emisarios de Paisana pidiendo permiso para venirlo a ver y hacer las paces, a lo que Francisco accedió dándole garantías, pero Fajardo fue advertido por Guaimacuare de que se trataba de una treta para asesinarlo.  Tan pronto apareció Paisana, Fajardo lo capturo y lo ejecutó sin fórmula de juicio, junto a otros diez jefes que venían con su cacique.  A los demás guerreros enemigos los dejó en libertad. Inmediatamente tomó sus piraguas y partieron rumbo a Margarita.  Eran los últimos días de 1558.

EL TERCER VIAJE
En 1559 Fajardo organiza otra expedición desde Margarita, esta vez con toda la autoridad necesaria, para lo que previamente había viajado hasta La Española (hoy Santo Domingo, República Dominicana) donde directamente solicitó autorización a la Real Audiencia.  En Margarita consigue unos doscientos guaiqueríes y una docena de españoles y mestizos; Adicionalmente tiene la ayuda de su amigo el cacique Guaicamacuare de Caruao, donde desembarca y deja a su gente para ir por tierra hasta el lejano Tocuyo a presentar sus credenciales al nuevo gobernador, el ambicioso Pablo  Collado.  En el peligroso trayecto por tierra, en aquella peligrosa tierra casi virgen, sin ningún tipo de caminos, y llena de tribus hostiles y desconfiadas, logra salir airoso ya que el locuaz y vehemente aventurero se entiende en los dialectos locales y hace valer su condición de hijo de Isabel, la reputada cacica guaiquerí.  El cacique Terepaima, jefe de los meregotos, llega hasta escoltarlo hasta las cercanías de Valencia para que siga seguro su camino.
En el Tocuyo el entusiasta gobernador Collado le presta su apoyo también que le envía 30 soldados, y ganado y le da el título de “teniente general” bajo su jurisdicción. De regreso se detiene en Valencia, donde adquiere más ganado para su hato y otros materiales necesarios, y se le incorporan otros hombres.  Con sus reses atraviesa lo que hoy llamamos los Valles de Aragua, se encuentra nuevamente con Terepaima y le regala una vaca y continúa hasta su destino protegido por los meregotos. 
En Valencia Francisco compró ganado para su hato, y se le incorporaron nuevos
pobladores.
Se instaló en  el Valle de unos indios que los españoles llamaban “Caracas” por una planta que así llamaban los nativos.   Se estableció de manera pacífica y fundó un hato y un pueblo que llamó “San Francisco”, en honor al santo de su nombre, en el lugar que hoy ocupa la ciudad de Caracas, de manera que Fajardo es el primer fundador de la ciudad que hoy llamamos Caracas, el precursor de la ciudad, que mas tarde fundaría de manera formal Diego de Losada.  En la costa del mar también fundó un puerto, que en honor a su gobernador llamó “Villa del Collado”.  Es lo que hoy llamamos Caraballeda. 
Villa Collado se llamó el puerto que fundó Fajardo, donde hoy queda
Caraballeda.

Allí fomentó su cría, con abundantes pastos y aguas, que rápidamente fue creciendo, todo en armonía con sus vecinos, los toromaimas, los chagaragatos y los teques.  Es de aclarar que ninguna tribu se llamaba “los caracas”, ya que ese fue el nombre genérico con que los españoles le dieron a todos esos indígenas, por ser éste el nombre con que una de esas tribus denominaba a una planta muy común en el lugar.
Al año siguiente en Macarao descubrió una mina de oro que comenzó a explotar. Pero el codicioso gobernador Collado, al conocer del oro encontrado por Fajardo, lo destituyó y nombró en su lugar a uno de los suyos, dándole a Fajardo el simple cargo de autoridad de la Villa del Collado.  Pero el sustituto de Fajardo que no tenía ni las habilidades, ni el valor de Fajardo, entró rápidamente en conflicto con los indios caracas de Guaicaipuro y temeroso, abandonó el lugar. Luego Collado envió al fundador de Mérida Juan Rodríguez Suarez, veterano conquistador que guerreó con Guaicaipuro y lo venció en varios combates, lo que llevó al cacique a pedir la paz a lo que Rodríguez Suarez accedió.  En el lugar donde Fajardo había fundado su hato San Francisco, Rodríguez Suárez funda la Villa San Francisco poblándolo con varios vecinos y con sus tres pequeños niños, pero tan pronto partió Rodríguez a trabajar en las minas Guaicaipuro rompió su palabra empeñada en el armisticio y atacó la indefensa Villa San Francisco, asesinando a todos los desarmados pobladores, incluso a los pequeños niños de Rodríguez, quemando las casas y matando a todo el ganado. Mas tarde, cuando Rodríguez Suárez viaja con media docena de españoles a combatir al Tirano Aguirre que se encontraba por Valencia, es emboscado por centenares de guerreros de Guaicaipuro y luego de tres días de bizarros combates muere.  A todas estas, Fajardo, casi solo en el puerto de Villa del Collado, pide ayuda al gobernador Collado en el Tocuyo, pero el apoyo que sale de aquella ciudad es emboscado por arahuacos y meregotos a mitad de camino y la expedición resulta aniquilada.   Ante el cerco que le ponen los indígenas evacua El Collado hacia Borburata y Margarita.

EL FIN DE FAJARDO
Para 1564 el incansable y perseverante Fajardo tenía lista una nueva expedición.  Contaba con soldados, caballos y equipo suficiente. Pero una vez más los resentidos y envidiosos le iban a jugar una mala pasada.  Al desembarcar en Cumaná, buscando más voluntarios para su expedición, el justicia mayor de aquella ciudad Alonso Cobos lo hizo apresar y luego de un juicio sumario lo ejecutó.  Pero los aguerridos margariteños no dejaron las cosas así.  Españoles de Margarita, mestizos y Guaiqueríes comandados por el justicia mayor de la isla cruzaron el mar, detuvieron a Cobos y luego de juzgado fue ahorcado y su cuerpo dividido en cuartos. Al gobernador Collado tampoco le fue bien; luego de derrotado el Tirano Aguirre fue acusado de cobardía, destituido y enviado preso a España donde estuvo a punto de ser ejecutado.

Esa fue la vida de Francisco Fajardo, uno de los primeros venezolanos, ni español ni amerindio, sino un genuino representante de la nueva raza.  Un hombre amante de su familia, de su madre y sus hermanos, que siempre lo acompañaron en sus aventuras, un hombre emprendedor, innovador, perseverante y valiente, que no se daba por vencido, cuyo único sueño era salir de la pobreza con el trabajo duro, sembrando, criando ganado y explotando minas. Un hombre inteligente, políglota, que igual se entendía con los guerreros guaiqueríes que con los más altos funcionarios de  la Real Audiencia en Santo Domingo. Fue una víctima de los resentidos, de los envidiosos, de los mediocres,  de los que quieren enriquecerse con el trabajo de los demás. Esos fueron sus enemigos ayer y lo siguen siendo hoy en día, quinientos años después.
FUENTES:
Gerendas Kiss, Alejandro. “Historia de Venezuela Narrada año por año” Editorial Edimax. Caracas. 2005
Hermano Nectario María. “HISTORIA DE VENEZUELA” Edit. Venezuela. Caracas 1943
Oviedo y Baños, José de. “Los Bélzares. El Tirano Aguirre. Diego de Lozada”  Monte Ávila Editores. Caracas. Tipografía Vargas. 1972
DICCIONARIO POLAR DE HISTORIA DE VENEZUELA (Edición Digital)


sábado, 20 de julio de 2019

LA MATANZA DE LOS CANARIOS o LA PRIMERA SANGRE: 15 de JULIO DE 1811


LA MATANZA DE LOS CANARIOS o LA PRIMERA SANGRE: 15 de JULIO DE 1811
Por
Luis Heraclio Medina C.
La “historia oficial” trata de ocultar algunos episodios o de olvidar otros, pero para la comprensión de los hechos es bueno recordar todas las cosas tal como realmente ocurrieron; así es más fácil entender cómo todos los hechos están entrelazados y que los unos son consecuencia de los primeros y así sucesivamente.
Uno de estos hechos, que poco se cuentan ocurrió apenas unos días luego de declarada la independencia el 5 de Julio de 1811, por parte de los diputados de las provincias de Venezuela, reunidos en el Congreso.  En este Congreso que declaró la independencia era obra casi exclusivamente de los blancos criollos, casi todos los dueños de las grandes plantaciones, los grandes terratenientes, los “grandes cacaos” que sin duda son los Padres Fundadores de la República, los llamados hasta entonces “españoles americanos” en oposición a los “españoles europeos”, quienes ejercían el poder político.
En Venezuela vivían gran cantidad de  canarios o isleños, casi todos dedicados al comercio; muchos de los comerciantes canarios más modestos (pulperos, marineros, artesanos, bodegueros, tenderos, etc), vieron con preocupación la toma del poder por los blancos criollos.  Si bien los canarios más acaudalados tenían estrechas vinculaciones con los mantuanos, los más pobres posiblemente tuvieron el temor de que sus derechos fueran afectados por los nuevos gobernantes. Nuevos impuestos, limitaciones al comercio y eventualmente, gastos y pérdidas de una guerra, tales como expropiaciones, saqueos, contribuciones especiales, etc. También hay quienes piensan que ingenuamente fueron engañados por partidarios de la monarquía que les hicieron creer que la República los despojaría de sus bienes.  Igualmente, otros habitantes no simpatizaban con la independencia declarada por los blancos criollos, especialmente los pardos venezolanos, que no tenían mayor representación en los diputados del congreso, que como se dijo, pertenecían a una clase distinta a la suya. Ni canarios pobres ni pardos tenían nada que ganar con la República, a la que consideraban exclusivista y oligárquica, en todo caso, su condición podrían verse desmejorada: Los blancos criollos ya eran dueños del poder económico, ahora dueños también del poder político no tendrían ningún contrapeso.  Canarios pobres y pardos en Caracas, Los Teques, Valencia y otras ciudades comenzaron a conspirar contra el gobierno de la Junta de Gobierno de Caracas….
Llega entonces el día 11 de Julio, todavía no se habían producido mayores hechos de violencia a causa de la independencia, no se había derramado la primera gota de sangre.  Es así que en los Teques un pequeño grupo de laboriosos comerciantes encabezados por el caraqueño José María Sánchez, el canario Juan Díaz Flores, el cura dominico Juan José Garciá y el doctor Antonio Gómez, al frente de unos sesenta vecinos, casi todos canarios, se pronuncian en contra de la declaración de independencia del Congreso. Desfilaron por las calles del pueblo, montados en mulas y burros, armados con unos viejos trabucos y con unas vetustas corazas de latón, al estilo de Don Quijote de la Mancha. Su grito es “Viva el Rey y la Virgen del Rosario” y enarbolan estandartes con la imagen religiosa.  El gobierno de la Junta Suprema de Caracas  inmediatamente envía una pequeña tropa y reduce a la modesta y ridícula tentativa sin hacer un solo tiro, apresando a todos los insurrectos.
Ahora bien, si la asonada de los canarios de los Teques fue una extravagancia, la respuesta del gobierno fue grotesca: el 15 de julio, tras un juicio sumario, dieciséis de los alzados fueron fusilados, sus cadáveres fueron expuestos en la Plaza de La Trinidad, los decapitaron y sus cabezas fueron exhibidas en largos palos en las afueras de Caracas. Todos sus bienes fueron confiscados por las autoridades.  Otros 300 españoles europeos y canarios fueron encarcelados sin juicio alguno.  A Díaz Flores no sólo lo fusilaron y lo decapitaron, sino que lo descuartizaron y sus despojos se guidaron de palos en distintos puntos de la ciudad.
Estos hechos de violencia fueron repugnantes para varios ingleses que se encontraban en el país quienes escribieron a sus coterráneos sobre  en el efecto desfavorable que estas ejecuciones tenían para la causa patriota ante la opinión pública europea. Gracias a estas correspondencias (entre otros documentos) es que podemos tener una fiel relación de los hechos.
 Este primer episodio de sangre no hizo sino propalar la llama del odio que se extendería como la pólvora. Los odios estallarán en la Primera República. Rencores diversos, de todos los inconformes con el nuevo orden, inconexos, sin ideas claras, y sobre todo, los resentidos, no sólo de isleños de orilla, sino también de pardos, de mulatos y de esclavos.
Esta fue la “primera sangre” derramada en la larga lucha de independencia. Un episodio casi olvidado de nuestra historia.  Se había abierto la caja de Pandora que por más de diez años sembraría la muerte y la destrucción en estas tierras. 
FUENTES:
PARRA-PEREZ, CARACCIOLO. “Historia de la Primera República de Venezuela” Tomo II, Caracas, Tipografía Americana, 1939
SISO MARTINEZ, J.M. “Ciento Cincuenta Años de Vida Repúblicana”, Biblioteca del Sesquicentenario. Volumen I, Ediciones de la Presidencia de la República. Caracas 1963
Web fuente
MANUEL HERNÁNDEz GONzÁLEZ  “LOS CANARIOS EN LA INDEPENDENCIA DE VENEZUELA” Universidad de la Laguna. http://bolivarium.usb.ve/pub/anuarios/15/articulo03.pdf

viernes, 22 de febrero de 2019

JOSE HERIBERTO LÓPEZ: DESTIERRO, PERIODISMO, LITERATURA Y OCULTISMO


JOSE HERIBERTO LÓPEZ: DESTIERRO, PERIODISMO, LITERATURA Y OCULTISMO.
Por
Luis Heraclio Medina C.
Hay muchos valores carabobeños que permanecen casi que en el olvido y que debemos rescatar:  Hoy vamos a recordar a José Heriberto López, oriundo de Montalbán, tierra que dio a más de un prolífico escritor el siglo pasado.  Nacido en la década de 1870 en el seno de una familia laboriosa y estudiosa, en la que los hijos tomaron distintos caminos: su hermano Temístocles fue de los primeros farmaceutas modernos de la Valencia con su “Botica El Aguila” y llegaría a ser fundador de la Cámara de Comercio de Valencia y luego de un emporio comercial conocido a mediados del  siglo XX como COMERSA, mientras que su otro hermano Eudoro médico, político y militar, a principios del siglo pasado, fundador del Partido Nacionalista en Carabobo, fiero luchador antigomecista y uno de los hombres que acompañó hasta el final al “Mocho” Hernández en sus  revoluciones contra el contiunismo de Crespo y el autoritarismo de Castro y Gómez. 
Por su lado José Heriberto López  fue un escritor polifacético que  con su pluma incursionó en los más variados temas del conocimiento, escribiendo artículos periodísticos, ensayos, novelas, cuentos e incluso es autor de obras de teatro, casi siempre en torno al tema político, lo que más de una vez le trajo peligros e inconvenientes.  En 1908 al saberse perseguido por protestar contra la  dictadura de Cipriano Castro inicia su largo exilio.  Se embarca para Europa, y en Francia  adelanta sus estudios de derecho y comienza a escribir incursionando en el periodismo, hasta que le sorprende la primera guerra mundial.  Al quedar Europa devastada, regresa a América, alternando entre Estados Unidos y Cuba, donde comienza a publicar sus obras, de diversos estilos (ensayos, novelas, obras teatrales) y con temas que van desde lo histórico, a lo político y hasta el mundo sobrenatural, desde una óptica de excepticismo científico.
El Dr. José Heriberto López en sus tempos del exilio. 
En cuanto a su actividad política, en Estados Unidos, junto a su hermano Eudoro y  tiene una febril actividad fundando en 1918 con la “Unión Patriótica Venezolana” que preparaba una invasión a Venezuela para derrocar al tirano.  Allí es editor del órgano de la asociación revolucionaria, el periódico “Unión Patriótica” donde también escribieron Domingo B. Castillo, Ramón Muñoz Tébar, y los hermanos Horacio y Oscar Blanco Fombona.
 En la Habana escribe en varias revistas, entre ellas la famosa “Bohemia” (http://www.invasor.cu/es/secciones/historia/el-maestro-venezolano-de-lezama-lima) , y salen de la imprenta sus primeros libros: “Cuentos de Acero” (anecdotario satírico), denunciada por los agentes de Gómez en todo el Caribe, “La Víctima” (narraciones históricas), “Senderos de Luz y Sombra” (novela), “Alma Francesa” (novela), “Por los Caminos del Misterio” (ocultismo y espiritismo), “Al Margen de un Libro” (folleto político), “Guasábara” (novela), “La Vorágine del Amor” (novela), “Tragedia de Lobos” (drama trágico-político).
De la autoría del tío-bisabuelo José Heriberto solamente tenemos en nuestra biblioteca, un raro ejemplar que desencaja dentro del conjunto: su “POR LOS CAMINOS DEL MISTERIO.  OCULTISMO Y ESPIRITISMO”, un volumen de más de 400 páginas escrito en 1926, aquellos lejanos tiempos en los que aparecían nuevas tendencias del pensamiento, se derrumbaban las monarquías y se hacían descubrimientos fabulosos, como la tumba de Tutankamon, las exóticas culturas de oriente, con sus youguis y fakires, el sonambulismo, los rayos X, los avances del hipnotismo y el magnetismo junto a mitos que ya hoy casi no son aceptados, como las regresiones, la telepatía, los espiritismos, los ectoplasmas, materializaciones y apariciones, etc. Todo lo cual es tratado sin fanatismos y con buena dosis de dudas científicas.

"Por los Caminos del Misterio" un raro libreo autoría del Dr. José Heriberto López, que trataba de manera científica fenómenos poco conocidos en aquellos años veinte. 


En  1929 en La Habana, a pocos días de estrenarse una obra de teatro de crítica política,  escrita por José Heriberto,  le informan que los esbirros del régimen lo andan buscando; eran días en que la dictadura cubana de Gerardo Machado endurecía la represión,  y ante la ola de asesinatos políticos ocurridas en esos días en Cuba, el escritor rápidamente toma un barco que lo lleva a Nueva York para iniciar una nueva etapa de su exilio.  En la gran manzana escribe “Muchachita Loca” (novela psicológica), y “Veinte Años Sin Patria” su obra más conocida, un ícono del exilio antigomecista, citada entre otros por José Rafael Pocaterra en sus “Memorias de un Venezolano de la Decadencia”, por Rufino Blanco Fombona en “Ensayos Históricos” y por Carrera Damas en “El Culto a Bolívar”,  así como inumerables documentos y discursos políticos en su lucha contra la dictadura de Juan Vicente Gómez, varios de los cuales son citados por Ramón J. Velásquez en su prólogo a “LA OPOSICIÓN A LA DICTADURA GOMECISTA.  LIBERALES Y NACIONALISTAS”.
José Heriberto López
Al tiempo de morir Gómez José Heriberto López regresó a Valencia, y vivió un tiempo en el famoso “Hotel Ottolina” y luego en la zona que hoy conocemos como Las Acacias.  Murió casi septuagenario esta ciudad en 1942. Dejó una veintena de libros  publicados y centenares de artículos y discursos.
Sus obras se encuentran desde la Biblioteca Nacional de Venezuela , en la Bibliotehasta en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos de América ( https://www.loc.gov/resource/rbpe.1330080a/?st=text ).
Uno de esos valores carabobeños que no debemos dejar que caigan en el olvido.
FUENTES
López, José Heriberto. “POR LOS CAMINOS DEL MISTERIO” . Impresa Editorial Hermes.  La Habana. 1929
Congreso de la República de Venezuela. “LA OPOSICIÓN A LA DICTADURA GOMECISTA.  LIBERALES Y NACIONALISTAS”.  Ediciones conmemorativas del natalicio del Libertador Simón Bolívar.  Caracas. Venezuela. 1983


miércoles, 28 de marzo de 2018

LAS TROPAS YANKEES EN VENEZUELA (1942/1944)



  LAS TROPAS DEL YANKEES EN VENEZUELA (1.942/1.944)
Este mes de marzo pasado se cumplieron 76 años de la llegada de un pequeño contingente de  tropas del ejército norteamericano (U.S. ARMY) a tierras venezolanas en tiempos de la segunda guerra mundial.  Es uno de esos episodios de nuestra historia que son poco conocidos o hasta ocultos, quizás porque no le han dado importancia, porque existen pocos registros o hasta por un exacerbado orgullo nacionalista los historiadores han desconocido esta historia. 
LOS ANTECEDENTES
La serie de ataques de los submarinos alemanes en febrero 1942 a la flota petrolera que llevaba nuestro hidrocarburo desde los pozos del lago de Maracaibo a las refinerías de Aruba, Curazao y Trinidad originó una interrupción abrupta del tráfico de los tanqueros por las aguas de nuestro Mar Caribe poniendo en serio peligro el abastecimiento de combustible para el esfuerzo bélico aliado.  Por un mes aproximadamente no partieron los buques tanqueros cargados con su precioso líquido negro a las refinerías de las islas del Caribe, pues existía el fundado temor de que se corriera con la misma suerte que la decena de tanqueros hundidos por los submarinos frente a las costas de Zulia, Falcón y el oriente venezolano los días de febrero de 1.942, cuando fueron echados a pique el Monagas, El Tía Juana, el Pedernales, el Ramona, el San Nicolás, entre otras víctimas de los torpedos, con la muerte de varios marineros venezolanos. El temor al ataque de los submarinos alemanes en nuestras costas fue tan grande que hasta se suspendió la simple navegación costanera.
Un soldado norteamericano al pié del busto de el Libertador, en alguna
plaza Bolívar de Venezuela
Esto produjo una rápida decisión de los mandos norteamericanos de proteger las costas suramericanas de cualquier intento de incursión de fuerzas navales del eje (Alemania, Japón o Italia) , para lo cual se reforzaron ese mismo año de 1.942  las bases de Panamá y Puerto Rico y se incorporaron tropas norteamericanas a las bases que tenían  Inglaterra  y Holanda en Trinidad y Las Antillas Neerlandesas (Curazao, Aruba y Bonaire). Igualmente se construyeron un extraordinario número de aeródromos en Puerto Rico, Trinidad y Panamá para tratar de cubrir la zona del Caribe.  Asimismo se trató con los gobiernos amigos de Chile, Perú y Venezuela el establecimiento en los respectivos países de Baterías de Defensa Costera del ejército norteamericano para garantizar la protección de las rutas navales costaneras.  Estos desplazamientos no eran algo improvisado: desde principios de la década de los 40 los cuadros militares norteamericanos habían estudiado la importancia estratégica del eje golfo de Venezuela-Antillas Holandesas – Trinidad y su importancia con la navegación del cercano Canal de Panamá y antes de la incursión de los submarinos alemanes, y ya en 1.941 los norteamericanos habían elaborado un plan de acción en esta zona en caso de que los EE. UU. entraran en guerra: el “Rainbow 5” (Plan Arcoiris 5), el cual fue puesto en práctica a partir del 12 de diciembre de 1.941, es decir, inmediatamente después del ataque japonés  a Pearl Harbour, con lo que EE.UU entraba en la guerra.
Soldados norteamericanos a bordo de un Jeep con la placa del "Ejército de Venezuela"
EL CASO DE VENEZUELA.
Por razones de normas constitucionales, Venezuela no permite el establecimiento de fuerzas militares de otros países en su territorio, ni siquiera para coadyuvar en su defensa territorial, como sí lo permiten países mucho más poderosos que el nuestro, como por ejemplo España, Turquía, Inglaterra, Arabia Saudita, donde funcionan bases militares norteamericanas, para sólo mencionar algunos, donde privan más razones de orden práctico, que meros principios enunciativos nacionalistas. 
Es de notar que para Venezuela esta defensa ha sido más declarativa que de verdadero ejercicio, especialmente en tiempos de la segunda guerra mundial cuando los submarinos alemanes operaron casi a su libre albedrío por nuestras aguas, igualmente buques franceses, norteamericanos e ingleses, y aviones y dirigibles de los aliados, que sin pedir permiso transitaban a su libre voluntad por nuestros espacios aéreos y marítimos.  Venezuela no tenía los medios materiales para ejercer debidamente su soberanía, pero una vez evidenciada la amenaza de la marina alemana, no le quedó más remedio al gobierno del gral.  Isaías Medina Angarita que flexibilizar su posición y permitir la entrada de las tropas del ejército norteamericano bajo la figura de “instructores”, así como también el uso de ciertos aeropuertos por la aviación de los países aliados.
Cañón de 155mm de la "Velum Force" en algún lugar de la costa venezolana. 

LA “VELL


UM FORCE” O FURZA VENEZUELA
Es así entonces que se busca un mecanismo para poder instalar en las costas venezolanas unas fuerzas defensivas artilladas norteamericanas y por medio de una ley norteamericana conocida como “Ley de Préstamos y Arriendos” se logra que los Estados Unidos “transfiera” a Venezuela un conjunto de baterías costeras, las cuales deben venir, en principio con su dotación de tropas, que a los meros efectos legales y para no violar la constitución, llegarían como “instructores”.   Los norteamericanos han sido del criterio que los ejércitos de los países suramericanos han sido mas una fuerza de mantenimiento del orden interno que una verdadera fuerza militar capaz de ejecutar una defensa ante un enemigo extranjero, por eso son reacios a dejar inmediatamente en manos del ejército nacional los equipos bélicos a transferir.
Un soldado norteamericano en la Plaza Bolívar
de Barcelona
Es así que se activa la “Fuerza Venezuela”, conocida el nombre código en los archivos norteamericanos como “Velum Force” la cual se traslada a nuestro país en abril de 1.942 y establece su cuartel general en Puerto La Cruz, y con competencia sobre las costas de Venezuela, Aruba y Curazao.  Para cumplir esta misión se comisiona al Regimiento 56 de Artillería Costera, acantonado en California, en el fuerte Cronkhite, Condado de Marin.  Se trasladan a Venezuela las baterías C y D compuestas por cañones de 155mm, ametralladoras .50, ametralladoras browning 12,7mm, faros, elementos de óptica, etc. Una de las baterías se instala en Puerto La Cruz, Edo. Anzoátegui y la otra en Las Piedras, Edo. Falcón.  Con ellas vienen unos trescientos soldados norteamericanos, entre oficiales y tropa,  que protegen nuestras costas de cualquier ataque externo y entrenan a las tropas del ejército venezolano.   Más tarde, en Junio llega una tercera batería, que se instala en la Isla de Patos y tiene como misión defender el tráfico marítimo en el Golfo de Paria.  Todas estas tropas estaban bajo el mando directo de los agregados militares de Estados Unidos en la embajada en Venezuela.  Existen pruebas fotográficas de que los soldados norteamericanos recorrieron varias partes de nuestro país, quizás hasta realizando labores de inteligencia.  En marzo de 1943, dos de las baterías fueron trasladadas a Aruba y Curazao respectivamente.   El 26 de Junio de 1.944 el resto de las tropas norteamericanas abandonan definitivamente nuestro país, sin haber entrado en combate, ya que ninguna nave jamás intentó algún ataque a tierra firme venezolana, por lo que se tiene conocimiento.  Sus compañeros destacados en Aruba y Curazao si tuvieron oportunidad de accionar sus armas ya que las incursiones de submarinos se repitieron en algunas oportunidades en contra de las islas. Posteriormente estas unidades abandonaron el Caribe y fueron renombradas como “Batería de Artillería de Campo Nro. 767”, equipadas ahora con cañones de 105mm y adscrita al ejército del gral.  Patton, y participaron activamente en la campaña de Europa.  Así fue como vinieron a Venezuela los soldados norteamericanos a ayudarnos a defender nuestras costas de un agresor extranjero.
Sirviente de una de las ametralladoras en la costa venezolana.
EPILOGO
En nuestro país quedaron varias de las baterías norteamericanas, transferidas a nuestro ejército en enero de 1.943, como se dijo anteriormente. Una de ellas estaba acantonada en la Isla de Patos, entre el Golfo de Paria y Trinidad, donde ocurrió un curioso incidente: Un escuadrón de aviones norteamericanos, que se encontraban en el Caribe en labores de entrenamiento y práctica de bombardeo aire/mar.  Estuvieron utilizando blancos ficticios en alta mar, pero al ver esa pequeña isla, aparentemente desierta, por desconocimiento bombardearon la isla, donde se encontraba destacada la batería, ahora sostenida por tropas venezolanas.  No quedaron registros sobre los posibles daños personales en tierra, ni tampoco se conoce si hubo respuesta de fuego antiaéreo de las ametralladoras .50 o 12,7 browining en contra de los bombarderos.  Lo cierto es que no se tiene conocimiento de derribo de ningún avión por parte de la defensa de la isla.  Este episodio de “fuego amigo” habría originado una nota de protesta de la cancillería venezolana a las autoridades norteamericanas, pero los investigadores históricos no han podido encontrar los archivos correspondientes en nuestra cancillería.
Un soldado norteamericano junto a su enorme cañon de 155mm en las costas venezolanas.
PARA LEER MAS:
Hernández González, Carlos E. “Venezuela en la Segunda Guerr a Mundial Golfo de Paria: Defensa conjunta y punto de Desencuentro”
MAÑONGO.  Revista Semestral de Historia y Ciencias Sociales de la Universidad de Carabobo.  Nro. 41.  Vol XXI.  Julio/Diciembre 2013. Valencia. Venezuela.


Gaines C. William. “Coast Artillery Organizational History, 1917-1950 Part I, Coast Artillery Regiments 1-196.  The Coast Defense Journal”.  Disponible en la web: http://cdsg.org/wp-content/uploads/pdfs/FORTS/CACunits/CACreg1.pdf

Vasquez,  Cesar A. “A History of the United States Caribbean Defense
Command (1941-1947)”Florida International University, Disponible en la web: http://digitalcommons.fiu.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=3672&context=etd