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jueves, 9 de marzo de 2017

CARMELO FERNÁNDEZ, LA CASA PÁEZ Y NUESTRA MONEDA.

CARMELO FERNÁNDEZ, LA CASA PÁEZ Y NUESTRA MONEDA

Por Luis Heraclio Medina Canelón.

Seguramente usted ha tenido en sus manos miles de veces un ejemplar de la obra más reproducida de Carmelo Fernández Páez y jamás había oído su nombre; pues irónicamente este polifacético pintor y militar venezolano es el más “reproducido” de todos nuestros artistas, ya que es el autor del perfil de el Libertador Simón Bolívar que aparece desde hace más de 140 años en nuestra moneda y poco se conoce de su historia.    Recientemente se conmemoraron 130 años de la desaparición física de Carmelo Fernández.  Pese a que fue un personaje muy vinculado a Valencia, poco se le recordó en esta ciudad y en general en el país entero de este polifacético compatriota: artista, educador, pintor, cartógrafo, muralista,  retratista, políglota y militar. 
El perfil de Bolívar,  realizado por Carmelo Fernández, quien lo conoció desde muy niño y es la imagen que (invertida) se encuentra en nuestra moneda ininterrumpidamente desde 1.873



¿Y QUIEN ERA CARMELO FERNÁNDEZ?
Carmelo Fortunato Fernández Páez nació en la bella población yaracuyana de Guama el 30 de junio de 1809, hijo de Luisa Páez, hermana del "Centauro del llano" José Antonio Páez y de José María Fernández, un ciudadano de origen español.   Por razones de la estrechez económica de su familia, su tío, el general Páez pide a su hermana que envíe al niño de doce años a vivir a Valencia, donde el héroe llanero se encontraba radicado y el muchacho viene a vivir a la conocida casona del general en la calle que lleva su nombre, en el centro de la ciudad, allí se encarga de su educación la mujer de Páez, Barbarita Nieves. 
Barbarita Nieves, la compañera sentimental de José Antonio Páez y quien estuvo a cargo de la educación del niño Carmelo.

Por su inmediata relación con Páez, tiene la oportunidad de conocer personalmente y muy de cerca, a los más importantes personajes de esos tiempos:  Bolívar, Urdaneta, Sucre, Soublette, etc. Desde muy pequeño el muchacho mostró sus aptitudes artísticas, por lo que la familia adoptiva lo colocó como aprendiz de los mejores artistas locales y recibió clases de pintura con varios reconocidos maestros en Venezuela, entre ellos Pedro Castillo, el abuelo materno de Arturo Michelena, con quien colaboró en la decoración de la casa Páez, en sus murales.  Casualmente muchos años más tarde  le tocó ser profesor de Francisco Arturo Michelena Castillo, el padre de  Arturo Michelena. En 1.823, es enviado por Páez a estudiar en Nueva York pintura, ingeniería y cartografía. 
El autor de este artículo junto a uno de los murales de la Casa Páez

En 1.827 regresa al país y en Puerto Cabello se incorpora al ejército, destacado en la Comandancia de Ingenieros de Puerto Cabello; fue destinado al segundo escuadrón de granaderos montados continuando al propio tiempo sus estudios de fortificaciones, arquitectura civil y militar y otras materias anexas.  Luego, en  1828 emprende su primer viaje a Bogotá, es asignado al batallón de Cazadores de Occidente y continúa el ejercicio militar en diversas posiciones. Se volvió a radicar en Valencia para 1.830, una vez separada Venezuela de la Gran Colombia, siendo su residencia una vez más, la casa Páez; vuelve a Nueva Granada, y en 1831, durante su permanencia en el pueblo de Soledad (Colombia), realiza retratos en miniatura. En Bogotá, mientras perteneció al escuadrón Húsares de Ayacucho formó parte de la Comisión Cartográfica y se le encomendó dibujar una gran carta geográfica del territorio; al año siguiente, fue destinado al Estado Mayor General del Ejército de Colombia en la sección de topografía. 


Casa principal de Cachirí y casa de Boyacá, acuarelas de Carmelo Fernández.

Una enorme cantidad de sus acuarelas, oleos y plumillas realizadas en este período son celosamente conservadas en los museos colombianos, donde se le tributa gran admiración. De regreso a Valencia, en 1833, Fernández se dedicó a realizar miniaturas, con las cuales obtuvo ingresos para su sustento hasta que se le nombró "oficial del relator de la corte superior del Centro". Permaneció en ese empleo hasta 1835; en el mes de agosto, emprende viaje a Caracas a causa de la Revolución de las Reformas que destituyó al presidente José María Vargas. Fernández se trasladó a París el 11 de julio de 1840, con el propósito de trabajar en la  la primera gran obra de geografía de nuestro país: el "Atlas físico y político de la República de Venezuela" de Agustín Codazzi. Fernández colaboró como dibujante y realizó la portada interior del Atlas diseñando una composición de motivos alegóricos y característicos de la flora, la fauna y el paisaje venezolano. En París también contribuyó como ilustrador en otra obra de gran importancia: “Resumen de la historia de Venezuela” de José María Baralt y Ramón Díaz, publicada en aquella ciudad en 1841.   Por si fuera poco, también ilustró la "Autobiografía" de su tío, el "Catire" Páez. 
Una de sus obras más importantes; la ilustración del "Atlas de Venezuela" de Codazzi.

Fue un innovador, pues introdujo en Venezuela nuevas tecnologías editoriales en materia de litografía en la prensa nacional, con la maquinaria más moderna que existía en la época, que se encargó de traer al país luego de alguno de sus viajes de estudio al exterior.
Como educador inicia en  Caracas su labor pedagógica, dictó la cátedra de dibujo en el Colegio de la Paz, y en el Colegio Roscio. Regentó la clase de dibujo en la Academia de Matemáticas, desde 1841 hasta 1848. En 1842, en el Colegio La Paz examina la clase de inglés  y dicta por breve tiempo la cátedra de geografía .
Debido a las varias inestabilidades políticas ocurridas en nuestro país, al ser derrocado Páez,  en 1.948 se refugió en la Nueva Granada, donde lo conquistó el amor de una bella neogranadina.  En el hermano país realizó también una extraordinaria labor de cartografía y de pintura artística, de la cual se conserva gran parte.  Simultáneamente con su trabajo artístico, también cumplía funciones militares para el gobierno, participando en varios combates.
El campamento de la comisión, acuarela de Fernández, en sus tiempos de cartógrafo por los paisajes colombianos.

En 1.842, con ocasión de la repatriación de los restos mortales del Libertador, el gobierno de Páez lo incluye en la comitiva que iría a Santa Marta a traer los restos mortales de Bolívar, y se convierte en uno de los primeros "reporteros gráficos" del país, pues lleva un pormenorizado registro gráfico en plumilla y acuarela de las honras fúnebres tributadas al Libertador.  Muchas de esas obras se perdieron, pero afortunadamente quedan unos cuantos testimonios gráficos hechos por Fernández de esos ceremoniales.
La quinta "San Pedro Alejandrino", última morada del Libertador, según acuerela de Fernández.

Después de estudiar en Francia, ya por los años 70, regresó a Venezuela y desempeñó el cargo de director del Instituto de Bellas Artes.  Durante ese tiempo realizó también importantes paisajes zulianos, donde vivió por el año de 1.870 trabajando como ingeniero, educador y retratista bajo el gobierno de Juvencio Pulgar.  Este gobierno le encargó el diseño de la nueva plaza Bolívar de Maracaibo,  para lo cual Fernández ordenó y diseñó el enrejado artístico en hierro forjado de la plaza, el cual estuvo encargado a una empresa de Alemania, para lo cual el artista viajó especialmente a Europa y trajo por barco tanto las rejas como las espectaculares puertas para la plaza, lo cual fue el orgullo de los marabinos por muchos años.
El soberbio diseño de la plaza Bolívar de Maracaibo, con su enrejado encargado a Alemania, una de las obras más notables de Carmelo Fernández.

Murió en Caracas el 9 de febrero de 1.887.
Sus restos reposan en el Panteón Nacional.  En 1.962 y por iniciativa de Rafael Ángel Canelón,  Presidente del Concejo Municipal del Distrito Sucre (Guama), se creó un liceo que lleva su nombre.  También en San Felipe  un museo le honra con su nombre.
Valencia, 9 de Marzo de 2017.
Museo Carmelo Fernández en San Felipe
Liceo Carmelo Fernández, en Guama.


Para leer más:        
http://vereda.ula.ve/wiki_artevenezolano/index.php/Fern%C3%A1ndez,_Carmelo
http://venelib-antao.blogspot.com/2012/08/primera-moneda-con-la-efigie-del_2339.html

http://www.monedasdevenezuela.net/articulos/el-perfil-de-bolivar-en-las-monedas-venezolanas/ 
Páez recibe la espada que le entrega la Nación, plumilla de Carmelo Fernándaez.


Acuarelas de Carmelo Fernández reflejaban su visión de topógrafo: Callejones de Ocaña y Cabuya sobre el Siravita.

sábado, 17 de diciembre de 2016

LA BATALLA DE GUAMA, MATÍAS SALAZAR, GUZMAN Y LA IGLESIA.


LA BATALLA DE GUAMA, MATÍAS SALAZAR, GUZMAN Y LA IGLESIA.
Por Luis Heraclio Medina C.
Esto dijo Salazar
Cuando estaba en el banquillo:
¡Como me mata Guzmán
Siendo yo tan amarillo¡
(copla llanera)

Pocas personas recuerdan que recientemente se cumple un aniversario más de la batalla de Guama, combate ocurrido el 21 de Septiembre de 1.870 entre las fuerzas de la revolución liberal de Guzmán Blanco, comandadas por el general Matías Salazar y las tropas conservadoras. Este combate, en el cual se consolidó el régimen de Guzmán Blanco, una dictadura que duró casi 22 años, bien directamente o por presidentes títeres, y que transformó radicalmente a Venezuela, tuvo consecuencias que se sienten todavía hoy en día.   Es interesante como se van conectando los hechos históricos, uno tras otro, para desencadenar resultados que conocemos sin saber cuáles han sido sus orígenes.
A todos nos son familiares los principales edificios sede de los poderes públicos, tales como los Capitolios (Caracas y Valencia), el Palacio Federal, el Teatro Nacional, o el Palacio de las Academias,  expropiados por Guzmán Blanco a la Iglesia, bien los edificios o los terrenos donde se encuentran construidos.  Pues bien, el origen de estos edificios públicos  está en la batalla de Guama.
Guzmán Blanco

Para Abril de 1870 Antonio Guzmán Blanco había tomado el poder con su “revolución liberal”, tras el combate conocido como la “Batalla de Caracas” en la cual, uno de sus oficiales,  el general Matías Salazar, un  audaz caudillo cojedeño con profundas vinculaciones en Carabobo tuvo una decisiva participación, batiendo a las fuerzas del gobierno en “El Calvario” y consolidando la toma de Caracas.    Pero pese a que Guzmán había tomado la capital, todavía por todo el país existían brotes de resistencia de los conservadores.  El general Matías Salazar era el jefe de las tropas del gobierno en la región central del país y estaba operando ahora contra las guerrillas en Cojedes y Carabobo y la zona centro-occidental.  El 11 de julio se reúne en Valencia un Congreso de Plenipotenciarios, presidido por Antonio Leocadio Guzmán, Designa presidente provisional a Guzmán Blanco y segundo designado (vicepresidente) y segundo jefe del ejército al intrépido general Matías Salazar.
 
  El valeroso general cojedeño Matías Salazar, (El Pao 1.828-Taguanes 1.872), vencedor de los combates de Caracas y Guama en 1.870 que consolidaron la revolución liberal de Guzmán Blanco.  Presidente del Estado Carabobo y Diputado de Cojedes.
LA BATALLA DE GUAMA.
Pero las fuerzas conservadoras (los azules) continuaban hostigando al gobierno y Matías Salazar sale a batirlas.  Primeramente combate en la zona occidental del país, en el sitio conocido como “La Mora”, donde es derrotado, por lo que abandona Barquisimeto y se repliega a San Felipe.  Desde allí nuevamente se enfrentan liberales y azules en el pueblo de Guama.  Es una feroz y encarnizada batalla de seis horas, la cual se decide a favor de Matías Salazar gracias a que las fuerzas corianas de los azules se pasan al lado liberal seducidos por su paisano el guerrillero León Colina. El saldo del combate de Guama es terrible:  ochocientos muertos quedan en el campo guameño.  Doscientos soldados enemigos son hechos prisioneros y las fuerzas liberales se apoderan de 600 fusiles y otro material de guerra.  Las fuerzas azules en el centro del páís han quedado destruidas y huyen hacia el occidente. El general Salazar las persigue hasta Barquisimeto, donde se detiene, ya el centro está dominado y pacificado.   Guama ha sellado la guerra a favor de Guzman.  Apenas quedan unos reductos en Trujillo, Coro y Maracaibo,  que caerán poco tiempo después. Por la acción de Guama Salazar recibe honores y homenajes y el presidente Guzmán lo designa presidente (gobernador) del estado Carabobo.

EL TEDEUM, LA PETICIÓN DE AMNISTÍA Y LA RUPTURA CON LA IGLESIA
Una vez conocida la victoria de Guama, Guzmán Blanco, desde Puerto Cabello, le informa del triunfo al ministro encargado de la presidencia Diego Bautista Urbaneja y le solicita: “Pida Ud. al Arzobispo un “Te Deum” (misa solemne) por la paz lograda al que asistirá el gobierno a dar gracias a Dios en representación de todos los liberales de Venezuela”.  A esto, el Arzobispo Silvestre Guevara y Lira, que poco simpatizaba con los liberales,   contestó que que sólo celebraría esta misa si Guzmán decretara una amnistía general que propiciara el perdón y un ambiente de paz y concordia en el país, que “un gobierno que perdona y olvida es más fuerte que uno que persigue y castiga”, que “la magnanimidad sienta muy bien a quien nada teme y a quien no duda de su victoria”. 
Monseñor Silvestre Guevara y Lira Arzobispo de Caracas para 1870, fecha de la batalla de Guama.  Condicionó la celebración de un Te Deum que pedía el dictador Guzmán Blanco a que se decretara una amnistía de los presos políticos. El gobierno expulsa a Guevara y Lira el 28 de septiembre de 1870. Se va a refugiar  en Trinidad desde donde intento ingresar al país, pero  el gobierno no le permitió su desembarco. Tras 8 largos años de exilio político, Silvestre Guevara y Lira regresó a Venezuela. El Papa le elevó al rango de Asistente al Santo Solio Pontificio y confirió el título de Noble Caballero Romano.
EL 20 de febrero de 18882 murió Guevara y Lira  en la quinta San Ramón, en El Valle, Caracas.
El ministro encargado de la presidencia, un furibundo masón anticlerical,   monta en cólera y ordena la expulsión del Arzobispo del país.  Sucesivamente se rompen las relaciones diplomáticas entre Venezuela y El Vaticano, Guzmán logra que su Congreso dicte una ley que ordena el cierre de los conventos, la expulsión de varias ordenes eclesiásticas y la expropiación de templos, conventos e iglesias…Entre los edificios confiscados o destruidos están el convento de las Carmelitas Descalzas,  cuyas instalaciones pasaron a ser el Capitlolio de Valencia, el Convento de San Francisco,  que se convirtió primeramente en sede de la Universidad Central de Venezuela, hoy Palacio de las Academias, la Iglesia de la Santísima Trinidad,  convertido en el Panteón Nacional y fueron destruidos los conventos de el Convento de las Reverendas Madres de la Inmaculada Concepción, en cuyos terrenos se construyó el Palacio Federal Legislativo y la iglesia de San Pablo, donde se construyó el Teatro Guzmán Blanco, hoy Teatro Nacional. Mas tarde en 1876 Guzmán llega al extremo de pedir al Congreso la creación de una Iglesia venezolana independiente del Vaticano y hasta designa a un arzobispo.
El Capitolio de Valencia, anteriormente el convento de las Carmelitas descalzas, expropiado por el gobierno de Guzmán Blanco.

Sede del Palacio Federal Legislativo, construido por el gobierno de Guzmán Blanco en los terrenos de lo que fue el la iglesia de la Santísima Trinidad, demolido a raíz del conflicto.

Teatro Guzmán Blanco, ahora Teatro Nacional, construido sobre las ruinas de lo que fue la iglesia de San Pablo,  demolido por ordenes de Guzmán Blanco.

GUZMAN APROVECHADOR
Si bien las rencillas entre Guzmán y la Iglesia Católica tenían elementos políticos, filosóficos o doctrinarios, también tuvo importancia en este conflicto el desmesurado deseo de Guzmán Blanco por enriquecerse cada vez más.  Prácticamente todos los historiadores están de acuerdo en que Antonio Guzmán Blanco fue el ladrón más grande que existió en Venezuela en todo el siglo XIX, sólo superado en el siglo XX por el máximo ladrón, Juan Vicente Gómez.  Si bien los edificios o terrenos de conventos e iglesias tales como los conventos de Carmelitas, Concepciones y Dominicas y las iglesias de San Jacinto, San Pablo, San Lázaro, la Trinidad y la Capilla del Calvario fueron adjudicados a instituciones públicas, los historiadores sostienen que las valiosas alhajas estos (caliz y crucifijos de oro y plata, coronas de santos, rosarios de piedras preciosas, vinajeras e incenciarios de metales preciosos,  etc)  pasaron a aumentar la fortuna personal del dictador.  Tanto así que en 1.877 Guzmán envió a su palacio en Francia una serie de pesados cajones.  El día que los cajones llegaron al puerto de Saint Nazarie los funcionarios de la aduana insistieron en revisarlos y al abrirlos ante su sorpresa los encontraron repletos de las joyas de las iglesias de Caracas, robadas por órdenes de Guzmán para su provecho personal.  También se cuenta que los materiales nobles producto de la demolición de las iglesias ( mármoles, maderas exóticas, candelabros, etc.) fueron destinados a la construcción de sus casas particulares. (Rondón Marquez. R.A. “GUZMAN BLANCO, EL AUTOCRATA CIVILIZADOR” Imprenta García Vicente. Madrid 1952.
Actualmente Palacio de las Academias.  En primer plano la estatua del propio Guzmán conocida como “El Saludante”, derribada por el pueblo años después.


¿Y QUIEN ERA MATIAS SALAZAR?

El vencedor de Guama es el exacto prototipo del caudillo venezolano del siglo XIX:  el propio general de montonera.  Llanero ciento por ciento, nacido y criado en los llanos cojedeños, jinete excelente, hombre de un valor personal extraordinario que le permitió superar jerarquías rápidamente en el campo de batalla.  Sin ser un hombre de mayor cultura, tampoco era un analfabeta: de jóven trabajó como escribiente en un escritorio jurídico muy conocido de Valencia, donde renunció para trabajar un tiempo como maestro de pueblo.  También trabajo como torero, cultivando buena fama en estas actividades, incluso hasta en Colombia.    Como torero era conocido como “Matiitas” por su escasa estatura. Luego se incorporó a los liberales en la guerra federal, dedicándose a la política y la guerra hasta el momento de su prematura muerte. Su enorme ambición estaba a la par de su valentía, pero le faltaba disciplina.  Fue diputado por Cojedes y gobernador de Carabobo, en ambos estados tenía profundo arraigo popular y gran influencia entre la soldadesca. También se le acusó de asaltante de caminos, conocido con el remoquete de “el Encarbonado” por un asalto a una caravana de comerciantes en el camino entre Valencia y Tinaquillo en el que él y sus secuaces se tiñeron los rostros con negro carbón.  Muchas veces desobedeció las ordenes superiores, a veces para dedicarse a su pasatiempo de las peleas de gallos. Después de sus victorias ce Caracas y Guama, poco a poco va alejándose de su jefe Guzmán Blanco, a quien consideraba indigno de ser el presidente de los liberales y lo veía como un nuevo aristócrata… va tramando la conspiración: contacta a los enemigos del liberalismo, incumple con sus obligaciones políticas y militares hasta que trató de hacer asesinar al propio Guzmán en una visita a Valencia, en lo que se conoce como “la noche de San Bernardino”. Al ser descubierto el complot, abandonó Valencia con sus tropas, pero al poco tuvo que regresar; Guzmán lo perdonó y lo envió al extranjero, pero el terco Salazar no tardó en tratar de regresar para hacerle la guerra a su antiguo jefe, hasta que finalmente fue capturado por las tropas del gobierno y tras un extraño y amañado juicio, que en el fondo era una farsa montada por Guzmán, fue condenado a muerte, en un país que había abolido la pena capital.  Matías Salazar fue fusilado en Taguanes acusado entre otras cosas de “traición a la causa liberal” el 17 de mayo de 1.872. Tenía 44 años. Casi todos los generales miembros de Gran Tribunal que lo condenó traicionarían mas tarde o más temprano al dictador. Sus restos reposan hoy en la Catedral de Valencia. 
   Modesto monumento en Taguanes, entre Valencia y Tinaquillo, en el lugar donde fue fusilado en gral. Matías Salazar el 17 de mayo de 1.872.