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viernes, 20 de septiembre de 2019

LA HISTORIA DE LA BOINA AZUL UNIVERSITARIA VENEZOLANA


LA  HISTORIA DE LA BOINA UNIVERSITARIA VENEZOLANA
por
Luis Heraclio Medina C.
“Nuestro mundo de azules boinas
os invita su voz a escuchar
empujad hacia el alma la vida
en mensaje de marcha triunfal!
(Himno de la Universidad Central de Venezuela)

Desde hace muchos años es común ver a los universitarios de toda Venezuela usando una boina de color azul.  Tanto en actos protocolares como en marchas y conciertos de estudiantinas y grupos musicales universitarios las hemos visto.  Profesores y estudiantes las portan.  Pro pocos conocen cual es la historia de este distintivo exclusivo de los universitarios venezolanos que los distinguen de otros universitarios alrededor del mundo.

EL ORIGEN DE LA BOINA AZUL.
Corría el año de 1927 … Venezuela sufría la terrible opresión de la dictadura de Juan Vicente Gómez.  La universidad seguía aletargada por años de tiranía.  Un buen día, ya para finales de año, dos jóvenes hermanas  de la sociedad caraqueña, Maria Luisa y Lola Blanco Meaño,  se entretienen mirando un catálogo francés la famosa tienda“Au Bon Marché”…  Se les ocurre comprar algo para vender entre sus amistades y entre otras cosas encargan un lote de doscientas boinas azules.  


Ya a principios de 1928,  recibida la mercancía, un día, visitan a las chicas dos jóvenes universitarios:  Miguel Otero Silva y Uberto Mondolfi, quienes se llevan encantados sendas boinas.  Son los primeros universitarios en utilizar la distintiva prenda. Los muchachos estrenan las boinas en una fiesta de las varias que se hicieron previas al Carnaval y luego las usaron todos los días para ir a clases en la universidad, donde causaron sensación entre sus condiscípulos quienes acudieron en tropel donde las Meaño, quienes deciden regalar todas las que les quedaban en solidaridad con los muchachos que en esos días organizaban las festividades carnestolendas, que tenían como fin obtener fondos para establecer una “Casa del Estudiante” que apoyaría las necesidades de los estudiantes  más modestos, especialmente los venidos del interior.

  Recuérdese que Gómez había clausurado casi todas las universidades del interior del país.  Originalmente no había ningún tinte político en las actividades, lo que se trataba era de mejorar las condiciones de vida de los estudiantes de la provincia.
Así las cosas, la recién creada Federación de Estudiantes De Venezuela (FEV), presidida por el joven estudiante de derecho Raul Leoni, elaboró un programa de actividades festivas, entre las cuales se encontraba la elección de la Reina del Carnaval; resultó electa la grácil jovencita de 16 años Beatriz Peña Arreaza.

Los eventos se iniciaron  el lunes 6 de febrero, con el gran desfile de Carnaval, donde los estudiantes, por primera vez, lucieron en público sus boinas distintivas. El desfile llegó hasta el Panteón Nacional, donde la reina Beatriz I, depositó una ofrenda ante el Padre de la Patria.  Luego, un jovencito de Margarita, Jóvito Villalba, improvisa un emocionante discurso, que hace vibrar a los presentes.  Sigue el desfile hasta la Plaza Ribas de La Pastora, donde el que habla es el estudiante Joaquín Gabaldón Marquez, donde recuerda la gesta de Ribas y los estudiantes de un siglo  atrás, allí habla de “los muchachos que al amanecer de un febrero marcharon hacia la muerte y la victoria”…en ese momento los estudiantes gritan “hurras” y lanzan sus boinas al aire.

Esa misma noche tiene lugar en el Teatro Municipal la coronación de la reina Beatriz I, quien pasa a la posteridad como la primera reina de los estudiantes venezolanos.  Esta fue una ocasión de gala, con estricto traje formal,  en la cual los estudiantes lucieron rigurosos trajes negros tipo smocking y corbata de lacito; la etiqueta les impedía usar en esa ocasión la boina.    Al día siguiente, martes 7 se realiza un desfile de automóviles desde la Plaza Bolívar hasta la Plaza de la Misericordia.  Allí se estrena un extraño e indescifrable  estribillo  “Saca la pata lajá”, algunos atrevidos le agregan: “Abajo el Bagre” “Muera el Bagre” (así llamaban popularmente al dictador).
Luego tiene lugar en el exclusivo  Club Venezuela el Gran Baile de Gala, en homenaje a la Reina, quien emite su primer decreto real:  “Se instituye como de uso obligatorio en uso de la boina azul y el botón de la Federación de Estudiantes de Venezuela”.

Muchos de los estudiantes que participaron en estos actos fueron encarcelados.  Luego sus compañeros, en muestra de solidaridad se entregaron voluntariamente en la policía.  La dictadura, ni corta ni perezosa los mandó a todos para el Castillo de Puerto Cabello. Las señoritas de la sociedad caraqueña abandonan su vida de frivolidad y encierro y luciendo las boinas azules salieron también a protestar la prisión de los muchachos, hasta las honorables matronas salen a la calle con sus hijas a protestar.  Es de notar que algunos pseudohistoriadores han tratado de apropiarse las luchas de aquellos estudiantes para una doctrina política extranjera, lo cual es totalmente falso: entre los estudiantes había muchachos de las más diversas tendencias, como por ejemplo  Armando Zuloaga Blanco, heredero de una familia muy acomodada, muy conservador, Carlos Emilio Fernández, hijo de un alto personero gomecista y Germán Suarez Flamercich, quien fuera presidente en la Junta de Gobierno junto con  Marcos Pérez Jimenez y Llovera Páez, todos conocidamente anticomunistas.  Es que quienes no respetan la propiedad también son adictos al robo de la historia.
Armando Zuloaga Blanco, en el Falke, junto a sus compañeros poco antes de desembaracar.

Al año siguiente, en Agosto de 1929, volvemos a ver a un puñado de valientes estudiantes venezolanos portando su boina azul, pero ya no es en manifestaciones pacíficas, ni en bailes, ni en las aulas.  Los estudiantes están convencidos de que dictadura no sale con marchas ni desfiles, sino con plomo.  Es así como un grupo de bachilleres venezolanos pertenecientes a familias muy acomodadas,  que se encontraban estudiando en Francia y en varias universidades del mundo, abandonan las aulas y se incorporan a la expedición del general Román Delgado Chalbaud. Algo menos de una veintena de muchachos de lo mejor de la Venezuela de esos tiempos, que cómodamente estaban instalados en  cambian los libros por el fusil máuser y se embarcan en el “Falke” desde Polonia hasta Cumaná para regar con su sangre las playas de su amada Patria.   Queda el recuerdo de esos muchachos, que orgullosos posaron para el fotógrafo con sus boinas azules y sus uniformes del fracasado  ejército liberador, horas antes de que pasaran a la inmortalidad.  Venezuela tiene una deuda pendiente con esos valientes, debemos recordarlos siempre.
Luis Heraclio Medina,
Agosto 2016



miércoles, 17 de octubre de 2018

LA LUGER EN LA HISTORIA VENEZOLANA


LA LUGER EN LA HISTORIA VENEZOLANA.

Este año se cumplen los ciento diez años de la aparición de la pistola mas famosa de la historia de la humanidad: la legendaria “Luger”.  La centenaria pistola, llamada también P-08 “parabellum” (P por pistola, 08 por el año en que se inicia su construcción y parabellum traduce del latín: para  la guerra). Se construyó en Alemania desde aquel 1908 hasta 1944; primeramente fue el arma de dotación del ejército alemán, pasando luego a ser adoptada por las fuerzas armadas o policiales de muchos países y se hizo famosa por su fortaleza y precisión, inmortalizándose por abundante literatura y en el cine y la televisión, donde es reconocida hasta por los menos enterados en materia de armas por su inconfundible silueta.  El no menos famoso calibre 9mm fue diseñado especialmente para esa pistola, que fue fabricada  con tres longitudes de cañón: 10cm  (modelo standard,) 14 cm (modelo naval) y 19 cm modelo de artillería.
Los dos modelos de Luger P-08 parabellum mas conocidos en Venezuela: arriba el modelo naval y abajo el modelo estandar, ambos en el mismo calibre 9mm.

Ahora bien, pese a que como se dijo, se adoptó en muchos ejércitos y policías del mundo, en nuestro país oficialmente nunca fue arma de dotación.  Pese a que el dictador Juan Vicente Gómez era un reconocido germanófilo, durante sus largos 27 años de gobierno, las fuerzas armadas continuaron utilizando los antiguos  revólveres como armamento regular y no pistolas, quizás debido a que el viejo mandatario era poco amigo de novedades en cuanto al armamento individual; tanto así que prefería los antiguos fusiles máuser de un solo tiro antes que los modernos de repetición, pese a las opiniones de sus asesores militares.
Pero la “Luger” vino a combatir en manos de guerreros venezolanos en uno de los episodios mas fascinantes de nuestra historia contemporánea:
El general Román Delgado Chalbaud, después de sufrir largos doce años de cruel prisión en La Rotunda, había sido liberado y rápidamente viajó a Europa, donde no tardó en preparar una expedición a Venezuela para tratar de derrocar a su compadre y ahora archienemigo Juan Vicente Gómez.  En el viejo continente logró reunir a su lado a gran cantidad de los venezolanos exiliados deseosos de deponer a la tiranía.  Invirtió lo que le quedaba de su patrimonio y junto a otros aportes económicos preparó la invasión.  Entre muchos otros lo acompañaban el escritor valenciano José Rafael Pocaterra y el joven estudiante universitario Armandito Zuloaga Blanco, miembro de una de las familias mas prominentes de Caracas.
Delgado Chalbaud no escatimó esfuerzos ni gastos.  Compró un buque, el “Falke” y para equipar a su ejército expedicionario adquirió el mejor armamento que pudo conseguir en Alemania; 2.000 modernos fusiles máuser, 25 carabinas máuser, 2 ametralladoras y por supuesto,  las mejores pistolas que pudo conseguir:  un lote de  25  pistolas Luger P-08 parabellum y 20.000 balas para las mismas.
Los expedicionarios del "Falke": el tercero de izquierda a derecha, el joven universitario Armando Zuloaga Blanco, exhibe su boina azul distintivo de los estudiantes y al cinto la inconfundible funda de una pistola luger.

El 11 de agosto de 1929 Delgado Chalbaud desembarcó con la avanzada de su invasión y se produjo el fiero combate de Cumaná.   Allí vieron su “bautismo de fuego” los jóvenes estudiantes de la UCV enrolados en la aventura antigomecista junto a viejos veteranos revolucionarios y lo hicieron empuñando las relucientes “luger”.  Allí murieron con sus armas en la mano el propio comandante de la invasión, Delgado Chalbaud y el joven Armando Zuloaga Blanco, que había abandonado la comodidad de sus estudios en Francia por venir a libertar a Venezuela.   Muchos otros cayeron de bando y bando.
José Rafael Pocaterra, tuvo que tirar al mar el parque
del Falke, entre esto, varias luger y cientos de mauser.

Al verse perdida la invasión, y en vista de la falta de combustible para el “Falke”, José Rafael Pocaterra, que estaba al mando abordo, ordena abandonar Cumaná y al no poder encontrar a ninguna fuerza revolucionaria a quien entregarle el resto de las armas toma  la dolorosa decisión de botar al mar el cuantioso parque restante,  a los fines de evitar que cayera en manos del gobierno si el buque era capturado, siguiendo así expresas instrucciones que le había dado Delgado Chalbaud. El mar Caribe se tragó en sus entrañas centenares de máuser y las luger que no se entregaron a los combatientes.
Años mas tarde, en un contexto histórico totalmente distinto volvemos a encontrar una referencia a la “Luger”.  Se trata de Braulio Barreto, conocido como “Barretico”, detective de la Seguridad Nacional, en tiempos de Pedro Estrada y Marcos Pérez Jiménez, quien en sus “Memorias” cuenta que su armamento como oficial de la policía secreta del régimen era una “luger”.  No tenemos información de que el gobierno venezolano hubiera comprado para la S.N. ese tipo de armamento; lo mas posible es que se tratara de armas decomisadas en algún procedimiento que las tomaban para dotación del personal.   Barretico participó en los procedimientos que terminaron con la muerte de Leonardo Ruiz PInada y Pinto Salinas.
Braulio Barreto (a) Barretico.  Agente de la S.N., Birgada
Política, cuenta que usaba una luger.

FUENTES:
Barreto, Braulio.  “Confesiones de un Esbirro”. Editorial Caracas 2000.  Caracas 1982
Fernández, Carlos Emilio.  “Hombres y Sucesos de mi tierra. Talleres del Sagrado Corazon, Madrid. 1969.
Pocaterra, Rafael.  “Memorias de Un Venezolano de la Decadencia”Editorial  Elite.  Caracas. 1937



martes, 28 de noviembre de 2017

LA CAPTURA DE ROMAN DELGADO CHALBAUD, LOS MORMONES Y MI TATARABUELA

Uno de los personajes mas interesantes de la historia contemporánea de Venezuela es sin duda, el general Román Delgado Chalbaud.  Su vida describe una elipse desde ser el compadre, socio y mejor amigo del dictador Juan Vicente Gómez hasta su enemigo a muerte (muerte, literalmente).  Es una vida que ha dado ya para dos interesantísimas novelas (“De la Rotunda a la Calle Larga” de Vicente Ibarra y “Falke” de Federico Vegas), y de la que se puede sacar el libreto para la mas extraordinaria película que se quiera filmar en Venezuela que reuniría drama, acción y pasión. 
El gral Román Delgado Chalbaud, en sus tiempos de fortuna política y económica.

Desde que, siendo un adolescente, conocí de la epopeya del “Falke” el personaje me cautivó y mas aún cuando me contaron las particulares circunstancias de su captura.
 El merideño Delgado Chalbaud, como militar activo en la marina de guerra participó en diversas operaciones militares en el gobierno de Cipriano Castro. Mas tarde y a raíz del golpe de estado que Gómez le da a Castro surge una enorme afinidad entre el merideño y el tachirense. Román Delgado era un hombre innovador, y extremadamente ambicioso, tanto en lo político como en lo económico.  Fue él quien trajo al primer avión a Venezuela, con el aviador norteamericano Frank Boland.  Con el gobierno de su compadre Gómez va subiendo como la espuma.  Junto con Gómez se apoderan de las acciones que el depuesto presidente Cipriano Castro tenía en la Compañía Fluvial del Orinoco, luego llamada Compañía Fluvial y Costanera de Venezuela, que tenía el monopolio de la navegación por todas nuestras costas y rios.  Este solo monopolio les generaba enormes ganancias en tiempos en que prácticamente no existían carreteras ni mucho menos líneas aéreas y todo el transporte de ganado, cosas y personas se realizaba por barco, y por supuesto, con los barcos de estos dos compadres.  Como si fuera poco Gómez también le concede a Román la renta de las estampillas y el monopolio de las salinas.  Delgado se convierte en millonario amparado por Gómez.
El dictador Juan Vicente Gómez, en una de las pocas imágenes
 a color que se tienen del personaje

EL NEGOCIO DE LOS BANCOS
En 1911 el gobierno de Gómez lo comisiona para ir a Europa a estudiar la posibilidad de ciertas inversiones que incluían, entre otras cosas,  la posibilidad de  instalar en nuestro país otros bancos, distintos del Banco de Venezuela (privado), que era prácticamente el único que existía. Al llegar a Europa, el codicioso Román, conoce a un oscuro personaje que es quien le hace el lobby ante los banqueros europeos, este sujeto es conocido como “Bolo Pacha”, pero su verdadero nombre era Paul Bolo, un francés, que decía ser nacional de un país del medio oriente, donde pertenecía a una familia de algún jeque o pachá, y que era muy rico.  
Bolo Pacha o Paúl Bolo, el oscuro personaje que "colaboraba" con
Román Delgado Chalbaud en el negocio.
En realidad Bolo Pachá, aunque pertenecía a una familia honorable, era la oveja negra de la familia,  era un hábil estafador, había estado preso en Francia, España y Argentina y era bígamo, ya que había podido casarse con dos viudas ricas.   Su habilidad con la palabra y la ingenuidad de la sociedad de principios de siglo le habían permitido codearse con los magnates franceses  y también con ciertos extranjeros, entre estos cayo Román Delgado Chalbaud.  Y es así como el venezolano, asistido por el embaucador francés, logra el interés de capitales franceses para instalar dos bancos en nuestro país: un Banco Nacional y un Banco Territorial, que se encargarían de la emisión de la moneda y de las operaciones hipotecarias, por supuesto con capital francés. Con su proyecto debajo del brazo regresa Román a Venezuela, seguramente soñando con ser el dueño de algún palacio o Francia y en otras ganancias que le podrían derivar de concretarse el asunto de los nuevos bancos.  En esos tiempos Gómez no se había convertido todavía en el absoluto dictador; tenía un Consejo de Gobierno, un órgano de consulta y discusión,  en el cual, honorables venezolanos todavía se atrevían a levantar su voz de protesta ante lo que consideraban inconveniente.  Al llegar el proyecto de los bancos franceses al Consejo de Gobierno, de manera airada y contundente se opusieron varios de sus miembros.  El argumento que preocupaba es que una potencia extranjera tendría una enorme injerencia en la soberanía nacional, en algo tan importante como la banca y sobre todo recordando los recientes sucesos del bloqueo anglo-germano de años anteriores. Se llegó a opinar que era una re-colonización de Venezuela.  A la cabeza de esta oposición  estuvo “El Mocho” Hernández quien fue tan elocuente que hasta insultó al propio Gómez en plenas deliberaciones.  También  Vicente Lecuna, para la época presidente del Banco de Venezuela le hizo serias objeciones al proyecto, que terminaron de convencer a Gómez.  Cuando Delgado, a quien Gómez había aceptado todas sus proposiciones y negocios anteriores,  se entera de que su proyecto bancario ha sido descartado, su gestión se ha perdido  y sus ganancias se han esfumado,  entra en cólera y empieza a tramar la traición a su compadre-presidente.  Román empieza a planear su conspiración, junto con sus hermanos y algunos miembros del Consejo de Gobierno.  Dicen que el complot no incluía sólo el golpe de estado, sino también el asesinato de Gómez; pero los espías y confidentes del dictador eran muchos y los envidiosos del poderoso Delgado eran muchos también y no tarda el general-presidente de enterarse de la traición de su predilecto. Casi todos los implicados abandonan rápidamente el país, pero Delgado se queda.
Panfleto que publicó Delgado en defensa de sus
diligencias en Europa
LA DISCUSION
Una vez convencido del plan, Gómez le ordena comparecer a Delgado a su despacho, donde según coinciden todos los relatos, de una manera fría y descompuesta, con una mirada de rencor, de fiera herida, sin saludar el dictador le habría dicho al militar y marino la famosa frase:
General Delgado, tengo para mis enemigos, la muerte de agujita y grillos de 70 libras. Además, ¿qué culpa tiene la estaca, si la rana salta y se ensarta"?
Delgado trató de excusarse, alegando que todo se trataba de sus enemigos que trataban de mal ponerlo con su jefe y se retiró.

LA CAPTURA
La falta de lealtad de Román cayó terriblemente a Gómez.  El dictador había tratado al merideño casi como a un hijo; la confianza era absoluta, se cuenta que Delgado era el único entraba en los aposentos del Jefe sin anunciarse previamente, cuentan que Gómez estaba irritado por completo a raíz de esta traición.  Después de meditar la situación Gómez le ordena a su espaldero, el indio colombiano Eloy Tarazona: Llame al coronel Agustín Tirado Medina y dígale que se presente de inmediato.
Según contó  el propio Tirado Medina a Pedro José Muñoz,  antiguo miembro de la Academia de la Historia, en su libro “La Noria de los Días” citado por Francisco Carreño Delgado* los hechos ocurrieron como sigue:
“En el termino de la distancia se presentó ante Gómez el coronel Tirado Medina, quien para los momentos era Jefe Civil de la Parroquia San Juan, donde había dado muy buenos resultados.  Legó muy sonriente y optimista porque pensaba que se le convocaba para ofrecerle un cargo de mayor importancia en la administración pública, pero le esperaba un balde de agua fría.  Apenas al estar frente al presidente éste le dijo: 
-“Coronel Tirado Medina, lo he llamado porque tengo que confiarle un encargo de suma gravedad y tengo confianza en que Ud. sabrá cumplirla: Mañana en la mañana, prenda Ud. al general Delgado Chalbaud y llévelo a la Rotunda
Agustín, todavía sin reponerse de la sorpresiva misión, atinó sólo a preguntar:
“¿Y si se resiste?
La orden es prenderlo. Usted verá como lo hace.”
Sigue contando Tirado Medina:
Volví a mi casa y ordené que me hicieran una jarra de café bien cargado.  Me encerré en mi cuarto y comencé a pasearme de un lado a otro, pensando cómo me las arreglaría para cumplir el peligroso y difícil cometido.  Antes de las cinco de la mañana ya estaba frente a la casa de Puente Yanes a Tracabordo…Acababa De llegar su coche, una magnífica Victoria, descubierta por ambos lados, tirada por una pareja de briosos caballos castaños…
Inesperadamente irrumpió en la vía una carreta conducida por un isleño, que subía de Perico a Puente Yanes.  Avancé y en tono enérgico le ordené que atravesara la carreta en la esquina a lo cual accedió…El general Delgado Chalbaud emprendió su marcha hacia donde yo estaba.  Ante el obstáculo de la carreta, el cochero prorrumpió en airadas protestas, y el general, distraído vino a darse cuenta de mi presencia cuando yo ya había llegado hasta el coche y entrado por el lado derecho donde venía él sentado…-Buenos días coronel¡ ¿Qué lo trae por aquí? Avanzando el cuerpo dentro del coche y poniendo el revólver en el vientre del general, le advertí: “No se mueva general.  Está detenido¡ y rápidamente lo desarmé. Sin cruzar palabras siguieron directamente hasta la Rotunda.
Doce años estaría preso en la siniestra cárcel el general Delgado.
Ahora bien, Gómez tenía bajo sus órdenes a miles de soldados, cientos de policías, docenas de edecanes,  a los chácharos y cualquier cantidad de espías…¿Qué lo decidió a encomendar esta misión especialmente al coronel Tirado Medina?  Es una interrogante que siempre he tenido.  Quizás era su expresa intención de que Delgado fuera capturado vivo, lo que no cualquiera sería capaz de hacer y seguramente vio en Tirado Medina tanto el temple como la prudencia necesarias para llevar a cabo la misión.
EL PRIMO AGUSTÍN
Por allá por la década de los setenta, siendo yo un adolescente y cuando comentaba estos episodios con mi abuelo, quien vivió intensamente los tiempos de la dictadura gomecista, sorpresivamente me informó el detalle que me hizo interesar más en la cuestión:  El coronel Agustín Tirado Medina era su primo hermano.  Era hijo de una hermana de mi bisabuelo el general Medardo Heraclio Medina.  Aparte de militar y político era contador o tenedor de libros, como se decía antes, un hombre muy culto que hasta había escrito un texto de matemáticas que se utilizaba en las escuelas en aquellos tiempos. Lamentablemente no requerí de mi abuelo más datos de su primo. ¿Cómo se llamaba su madre? ¿Cómo es que siendo los Medina furibundos enemigos de Gómez uno de sus primos se encontraba trabajando en el gobierno? ¿Se llegaron a conocer los primos?  Cuarenta años han pasado desde que anoté los datos que  me contó mi abuelo al margen de la novela “De la Rotunda a la Calle Larga” para que no fueran olvidados al paso del tiempo.
LOS MORMONES Y SU AYUDA A ENCONTRAR ANCESTROS.
Por muchos años estuve buscando información de Agustín Tirado Medina.  Apenas alguna escueta reseña de la detención de Delgado pude conseguir en Internet, y algo más en los libros investigados.  Cuando se me ocurrió una última carta, al recordar la sugerencia de uno de los amigos virtuales con ocasión de otra búsqueda:  la pagina familysearch, de los Mormones.  La Iglesia de Jesucristo de los Últimos días, que normalmente llamamos “los mormones” realizó a nivel mundial un titánico trabajo de microfilmar y luego llevar a la web millones de partidas de nacimiento, defunción y matrimonio, tanto eclesiásticas como civiles.  En Venezuela, por razones que desconozco, no se hizo la labor completa, pero si en muchos estados de la república.  La idea que los movió creo que es facilitar el reencuentro de las familias.  Y pues bien, al realizar mi búsqueda… bingo¡  Encontré no sólo a Agustín Tirado Medina, sino a su padre y madre, mi tía-bisabuela de nombre Manuela María Medina Betancourt, a los  hijos de Agustín, y la veta de información fue tan extraordinaria que pasé buscando mis ancestros, alguno de los cuales sólo conocía los nombres y otros que ni siquiera conocía su existencia. 
Fragmento del acta de nacimiento donde figuran las firmas autógrafas de Agustín Tirado y Manuela Medina de Tirado, padres de Agustín Tirado Medina y la de Medardo Medina, mi bisabuelo.
Así encontré a mi tatarabuelo Marcelino Medina, nacido a principios de la  guerra de independencia y a Epitacia Betancourt de Medina, mi tatarabuela nacida en 1821, el año de la batalla de Carabobo.  Desfilaron ante mi otros tíos bisabuelos Domitila, Manuel Abigail, Rita de la Cruz, Marcelino, Rita, e  Isaías Medina, nombre que me sorprendió al coincidir con el presidente que nació años después, de donde sospecho una posible relación familiar. Aparece, como cosa curiosa un niño expósito que dejaron en la puerta de la casa de la familia y fue adoptado por Isaías, y le dan el apellido. Remonto mas aún y salen a mi encuentro Domitila Medina, hermana de Marcelino, mi tatarabuelo, y hasta encuentro a los padres de mi tatarabuela Epitacia, que son Francisco Betancourt y Rita Frías¡  Nunca imaginé poder encontrar en la web a mis retatarabuelos¡
Acta de bautizo (fragmento) de Agustín Tirado Medina.

La  página web  https://www.familysearch.org es una extraordinaria herramienta para historiadores y genealogistas aficionados que es muy poco utilizada.  La recomiendo.
EPILOGO
El destino de los personajes de este relato estuvo signado por la muerte.  La dama de la guadaña se los llevó a todos de manera violenta.  El primero de ellos fue Bolo Pacha.  Durante la primera guerra mundial, las autoridades francesas descubrieron una operación mediante la cual Bolo, por medio de un banco norteamericano, con millonarios fondos que le habían suministrado los alemanes  trató de comprar a los mas importantes diarios franceses para conseguir un una política editorial pacifista que beneficiara a los alemanes.  Bolo fue arrestado, enjuiciado, declarado culpable de traición a la patria y fusilado en 1918.
Bolo Pacha declara ante el Tribunal que le enuicia por traición.  Fue condenado a muerte y fusilado.

Siguió Román Delgado Chalbaud.  Luego de doce años de terrible presido en La Rotunda de Caracas, Gómez le da la libertad, e inmediatamente viaja a Europa donde invierte lo que le queda de su fortuna (había sido literalmente esquilmado por sus carceleros gomecistas que hasta lo dejaban varios días sin nada de comer a cambio de cuantiosas sumas de dinero) y todas sus energías en planear una invasión para derrocar al dictador.  Finalmente compra un barco, el Falke, y un lote de armas y con un puñado de valientes venezolanos de las mas variadas clases, ideas y ocupaciones, entre los que se encontraban el estudiante universitario Armando Zuloaga, el escritor valenciano José Rafael Pocaterra y su propio hijo Carlos Delgado Chalbaud, trata de invadir desembarcando en Cumaná, donde gracias a los servicios de inteligencia lo esperaba para enfrentarlo el gobernador gomecista  el general Emilio Fernández. Desembarca Delgado con la bandera  en una mano y una pistola luger en la otra y se traban en fiero combate con las tropas de Fernández que lo esperan en el puente “Guzmán Blanco” sobre el río Manzanares.  En un extremo del puente Delgado recibe un balazo de fusil que le ha disparado un soldado gomecista encaramado en un árbol, muere casi instantáneamente.  Minutos después, uno de los muchachos de la expedición invasora asesta un tiro en el centro del pecho al general Emilio Fernández, que también muere instantáneamente, pero ya la invasión está derrotada. Carlos Delgado Chalbaud, Rafael Pocaterra y los pocos que se salvaron levan anclas y se retiran.
Puente "Guzmán Blanco" sobre el río Manzanares, en Cumaná.  En un extremo de dicho puente cayo muerto el gral Delgado Chalbaud.  Frente a él, al otro extremo, moría minutos después el gral Emilio Fernández, defendiendo al gobierno.
Finalmente, Agustín Tirado Medina, muchos años después de todos estos acontecimientos, está en su casa, a punto de asistir a un bautizo en una iglesia cercana.  Se ha vestido elegantemente de casimir oscuro, con traje y chaleco.  Cuando guarda el revólver que siempre porta, en el bolsillo del pantalón, el arma cae hasta el suelo: el bolsillo está roto.  No hay tiempo de cambiarse de ropa, porque se hace tarde.  Agustín es de esos hombres que jamás sale de su casa desarmado, pero por una vez que lo haga no pasará nada.  Pero si pasó.  Casi en las puertas de la iglesia, se encuentra con un delincuente que había jurado tomar venganza con el coronel. Se acerca y le da un disparo y lo mata en el acto.
TRÁGICA COINCIDENCIA.
Algo más de treinta  años después de la detención de Román Delgado Chalbaud, los hechos de manera sorprendentemente trágica se repitieron, cambiando a los personajes.  Al igual que hizo su padre en 1913, bien temprano por la mañana, Carlos Delgado Chalbaud, presidente de la Junta de Gobierno,  se dispuso a salir de su casa, rumbo a Miraflores.  Al igual que a su padre, le atravesaron un vehículo que le impidió el paso.  Igualmente gente armada le impidió llegar a su destino original.  La gran diferencia es que en vez de ser detenido sin violencia, como ocurrió con Román, en este caso los captores eran una partida de forajidos corianos, en completo estado de ebriedad, que no supieron dominar la situación, lo que terminó con el asesinato a tiros del teniente coronel Carlos Delgado Chalbaud. Muchos historiadores señalan que la muerte de Carlos delgado Chalbaud fue producto de una venganza de un millonario que se sintió traicionado por el militar en el asunto de unos terrenos.
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*Carreño Delgado, Francisco.  “La Prision de Román Delgado Chalbaud” en la revista “Historia Para Todos” Nro. 2, Caracas, 1979

Fuentes:
BOLETIN DEL ARCHVO HISTORICO DE MIRAFLORES Nro. 139-140, Caracas 1992
Fernández, Carlos Emilio.  “Hombres y Sucesos de Mi Tierra”. Madrid, 1969
Ibarra, Vicente.  “De la Rotunda a la Calle Larga” Ed. Fuentes, Caracas, 1977
Yanes, Oscar.  “Memorias de Armandito”.  Ed. Planeta. Caracas. 2007
Revista “Historia Para Todos” Nro. 2. Ed. Lisbona. Caracas 1979