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martes, 1 de octubre de 2019



UN VALENCIANO, EL PIONERO DEL USO DE LA PENICILINA EN VENEZUELA
por
Luis Heraclio Medina C.
En estos días se están cumpliendo los noventa y un años del descubrimiento de la penicilina, el primero de los antibióticos utilizados por la medicina.  El hecho se le atribuye generalmente a Alexander Fleming, quien al finalizar sus vacaciones de septiembre en 1928, de manera accidental observó la muerte de unas bacterias expuestas al hongo penicilium, pero el antibiótico no se pudo purificar e industrializar para su uso terapéutico hasta los años cuarenta, en plena segunda guerra mundial, en los Estados Unidos.  En esos tiempos, la penicilina, por ser un elemento estratégico, era considerada casi como un secreto militar y su distribución estaba severamente restringida, de manera que no se conseguía fácilmente. En nuestro país apenas algunas dosis se podían obtener por la embajada norteamericana, luego de rigurosos trámites.


Fue un médico valenciano, el venereólogo Medardo Medina López, el pionero del uso de la penicilina en nuestro país.  Desde mediados de 1945, aun antes de que finalizara la guerra Medina López pudo obtener directamente desde los Estados Unidos abundantes dosis de penicilina que empezó a aplicar en su consultorio contra el flagelo de la sífilis, que junto con la tuberculosis y el paludismo tenían azotada a la población venezolana.

La introducción del fármaco en Venezuela fue una verdadera novedad, que reseñaron los medios de prensa con bombos y platillos. Centenares de personas infestadas acudían diariamente a curarse con “el remedio milagroso” o “la medicina de moda”.  En declaraciones a “ULTIMAS NOTICIAS” en enero de 1946 el galeno valenciano señalaba al periodista quinientos frascos vacíos que había aplicado en menos de dos meses. Y la sala de espera estaba llena de pacientes esperando por su turno…


El doctor Medardo Medina, nacido en Valencia en 1888, hijo del médico y militar del mismo nombre.  Según recuerdan Enrique Bernardo Núñez en “Signos en el Tiempo” y Miguel Colombet en “Carabobo Histórico y Pintoresco” el joven Medardo hizo sus primeros estudios en el famoso “Colegio Requena” en 1901, donde destacó desde muy temprano, llegando a ser editor del diario que se imprimía en el colegio llamado “El Aerópago”.  Apenas graduado de bachiller, el Concejo Municipal de Valencia le da el cargo de “Ayudante del Médico del Hospital de Caridad”, donde entra en contacto directo con el mundo de la medicina y la enfermedad. Al estar cerrada la Universidad de Valencia, fue a estudiar a la capital, donde  terminó sus estudios de medicina en la Universidad de Caracas en 1912, año en el que el dictador Juan Vicente Gómez clausuró la casa de estudios.  Fue alumno de los famosos doctores Revenga, Bueno y José Gregorio Hernández.

Desde sus primeros años de ejercicio se dedicó al estudio al problema médico-social que lo preocupaba: las enfermedades venéreas (llamadas hoy ETS), publicando varios libros de corte científico, entre ellos: “La Marcha Invasora de la Sífilis”, “1020 Aplicaciones del 606”, “Los Peligros de la Sífilis”, “1020 Aplicaciones del 606”y “El Bismuto en el Tratamiento de la Sífilis”, el cual en 1.926 se hizo acreedor de un galardón otorgado por la revista catalana “Les Nouvelles Connaissances Medicales”.  

Su preocupación por la salud pública lo llevó a ser columnista fijo de los diarios de la épóca, tales como “EL UNIVERSAL”, “LA ESFERA” y  “EL HERALDO”.  También era articulista de en “Billiken”, “El Heraldo”, “Revista Científica” “La Religión”, “El País”,  “A.N.A.F.”, “Gacetilla Bayer” y “Miniatura” donde trataba de manera novedosa, y hasta audaz y polémica temas tales como educación sexual, higiene, alcoholismo, herencia, matrimonio, prostitución, eugeneisa, delincuencia, medicina laboral, etc y sus artículos eran replicados en numerosas revistas de América Latina. Fueron centenares de los artículos que escribió en su carrera, tratando de  educar y concienciar.
Por más de 30 años Medina (y todos los médicos) estuvieron tratando las infecciones bacterianas con distintas medicinas, muchas de ellas derivadas de elementos altamente peligrosos como el arsénico, elemento fundamental de fármacos como el “606” y el “SALVARSAN”, pero desde 1945 la terapéutica dio un vuelco total con la introducción de la penicilina.

Medardo Medina López el primero en usar la penicilina, también fue el último en ir a su consultorio y a visitar a sus pacientes en coche o a caballo.  Aún en los años 30 cuando la los automóviles eran populares en nuestras ciudades la figura del elegante médico manejando su “quitrín” halado por dos bellos y briosos corceles o sobre un impresionante palomino era una imagen digna de recordar.






Medardo Medina López, el último médico a caballo.

BIBLIOGRAFIA:
Album de recortes del Dr. Medardo Medina López
Nuñez,  Enrique Bernardo “SIGNOS EN EL TIEMPO “ Ediciones del Ejecutivo del Estado Carabobo. Secretaría de Educación y Cultura. Valencia 1969
Colombet, Miguel. “CARABOBO HISTORICO Y PINTORESCO”







domingo, 13 de agosto de 2017

El Dr. Medardo Medina, UN PRECURSOR DE LOS ANTIBIOTICOS EN VENEZUELA

EL Dr. Medardo Medina, un pionero del uso de los Antibióticos en Venezuela
por Luis Heraclio Medina C.
La mayoría de los médicos cuentan con el reconocimiento social de sus pacientes, quienes agradecidos con los galenos los ensalzan en conversaciones sociales y familiares y los recomiendan a los demás, agradecidos con quienes les han curado de sus dolencias, pero ocurre que hay un especialista de quien poco se habla,  que no es promocionado por sus pacientes, quienes mayormente prefieren mantener en privado la historia de sus tratamientos y curaciones, son los venereólogos. Este es el caso de Medardo Medina López, pionero del uso de los antibióticos en Venezuela.
Medardo Medina, en su modesta clínica, recién graduado, hace ya algo más de cien años.

Hoy en día medicarnos con un antibiótico es cosa común y corriente, pero la humanidad cuenta con esta formidable arma en contra de las enfermedades desde un tiempo reciente, apenas desde la segunda mitad del siglo pasado los médicos tienen para curarnos a la penicilina y otros antibióticos.
Y fue un carabobeño, el médico y científico Medardo Medina López quien introdujo en nuestro país el uso de lo que era una “maravilla de la ciencia moderna”: la penicilina, para combatir unas de las más terribles enfermedades que azotaban al pueblo venezolano: las enfermedades venéreas, conocidas hoy con el moderno nombre de ETS (enfermedades de transmisión sexual).
SU CARRERA MÉDICA
Medardo Ángel Medina López, nació en Valencia el 3 de marzo de 1888, siendo el primer hijo del también médico y general Medardo Medina Betancourt y doña Ismenia López Correa de Medina. Sus primeros estudios los realizó en el Colegio Requena de Valencia.  Aun antes de graduarse de bachiller, en 1905, con apenas 17 años, ingresa a trabajar como  ayudante del médico del Hospital de Caridad de Valencia donde empieza a transitar los caminos de la medicina inspirado por su padre. En 1906 en el colegio fue redactor de “EL AEROPAGO” el impreso oficial del Colegio Requena.
Una vez graduado, en 1906 se trasladó a la Universidad de Caracas donde cursó los estudios de medicina, en 1908 fue externo de hospitales, y en 1910 interno titular, por concurso de oposición presidido por el famoso Dr. Acosta Ortiz. En 1.912 terminó sus estudios ingresando en la clínica de los doctores Revenga y Bueno donde se especializó por dos años sobre la sífilis. Más  tarde se le designó fundó la Clínica Santa Elena de la cual fue director y fue aceptado como miembro de la Sociedad Médica de Caracas.  En 1920 viajó a Estados Unidos para especializarse en el estudio de la sífilis. Fue el primer médico en utilizar en Venezuela el bismuto en el tratamiento contra la sífilis.  También fue el primero en utilizar el radium en contra de los lunares malignos. Su imagen era famosa en las viejas calles de Caracas elegantemente trajeado en su “quitrín” tirado por  sus dos hermosos corceles en sus paseos por Los Caobos o en visitas a sus pacientes.
Medardo Medina, en su famoso "quitrín" llevado por sus dos bellos corceles, foto tomada en "Puente de Hierro"

SU OBRA DE DIVULGACIÓN CIENTIFICA
En el transcurso de su carrera fue un permanente investigador e innovador, siempre preocupado por la sífilis y otras enfermedades de honda repercusión social. Se interesó en la divulgación científica, dirigida al gremio médico, por lo que escribió varios libros y folletos destinados a sus colegas, tales como “Qué es la Sífilis?”, “1.020 aplicaciones del 606”, “La Marcha Invasora de la Sífilis”, “Los peligros  de la Sífilis” y “Medidas de Higiene Social”. En 1923 recibe de Alemania un Diploma Honorífico por un estudio sobre el “Salvarsan”. En 1926 recibe un reconocimiento de una importante editorial médica española por su obra “EL BISMUTO EN EL TRATAMIENTO DE LA SÍFILIS”.
Pero su vocación divulgadora no paraba allí, sino que consciente de la grave situación de higiene pública que existía en el país emprendió una campaña en la prensa diaria y en revistas para concientizar a la población común y corriente.  Así, desde los años treinta escribía en una columna fija  en “EL HERALDO” y en “BILIKEN” y  ocasionalmente en “EL UNIVERSAL”,”LA GACETILLA BAYER”, “A.N.A.F”, “LA RELIGION”, y en las revistas “EL HOGAR”, “REVISTA CIENTIFICA”, “ACCION SOCIAL” y “VIVA CIEN AÑOS” (argentina). Fueron centenares de artículos en los que de manera clara y sencilla, sin palabras rebuscadas y al alcance de cualquier lector advertía sobre los peligros de las enfermedades venéreas, sobre la prostitución clandestina y el alcoholismo como males que afectaban no sólo al individuo que lo padecía sino a toda la sociedad.  Su preocupación por lo social lo llevó a abordar temas como los problemas de la mala alimentación, educación sexual, medicina legal, la seguridad en el trabajo, la ética médica y la eugenesia. Su obra, que valientemente trataba temas “tabú” para la época no estuvo exenta de críticas: en su álbum de recortes, que tengo la suerte de conservar, junto a sus centenares de artículos, hay algunos de sus adversarios, que le objetaban que tratara públicamente “asuntos turbios” que sólo debían manejarse en la privacidad de un consultorio y nunca manejarse en la palestra pública.  También hace casi noventa años trataba temas que son los “tabú” de hoy, pero que en la actualidad están más graves que nunca, por ejemplo la inmigración de sujetos que consideraba indeseables, y  lo que él llamaba “grupos humanos inferiores”, tales como los criminales, viciosos, pervertidos, y degenerados, que en su criterio debían ser apartados del seno de la sociedad evitando que procreen.  Hoy las doctrinas modernas liberales (comeflores) se horrorizarían ante esas opiniones.
Centenares de artículos de orientción sanitaria y divulgación científica publicó el Dr. Medina en prensa diaria y revistas en los años 30 y 40.
INICIANDO CON LA PENICILINA
La penicilina es un producto derivado de un hongo, utilizado terapéuticamente desde la segunda guerra mundial,  a partir de los años cuarenta,  en los Estados Unidos, pero que en los primeros años era mantenido casi como un secreto de estado y no era comercializado corrientemente para evitar que cayera en manos de los enemigos. La mayor parte de la producción estaba destinada a los servicios de sanidad militares que atendían a millones de heridos.  Antes de su descubrimiento los gérmenes eran combatidos con derivados de minerales tales como el mercurio, el arsénico o el bismuto, que eran altamente tóxicos y no daban resultados contundentes.   Antes de 1.945 los médicos combatían a las bacterias con medicinas como el “Salvarsan”, “NeoSalvarsan”, “606”, “Paroxil”, etc.
Reportaje de ULTIMAS NOTICIAS, en el cual el Dr. Medina informa que desde junio del año 1945 estaba aplicando con éxito esa "maravilla de la ciencia moderna" que era la penicilina.
Al finalizar la segunda guerra mundial, en 1.945, se levanta el velo que existía sobre la medicina milagrosa y se permite su libre comercialización en todo el mundo.  Ni corto ni perezoso, Medardo Medina, informado siempre de los más novedosos adelantos científicos,  viaja a los EE.UU. donde se actualiza sobre la nueva medicina y en junio de ese año trae un importante lote de diversos tipos de penicilina para administrarla directamente en su consultorio, siendo el primero o de los primeros en utilizar el antibiótico en Venezuela. En enero de 1946 ULTIMAS NOTICIAS, en se hace eco de la novedad médica y le hace una entrevista. Allí informa del nuevo tratamiento que se está aplicando desde mediados del año anterior,  declaró que aplicó quinientos frascos del antibiótico a sus pacientes en menos de sesenta días, lo que daba una idea de la magnitud de las enfermedades venéreas en Caracas.  Por fin miles de venezolanos lograban una cura efectiva para la sífilis y la blenorragia.   En otra oportunidad informaba que diariamente eran infectadas por el mal venéreo unas ciento cincuenta personas.  Largas colas se hacían en su consultorio para la aplicación de lo que se ha llamado “el mayor descubrimiento médico del siglo  XX”, pero no todos eran por las enfermedades venéreas; Medardo advertía que por ser en sus propias palabras “la medicina de moda”, gran cantidad de pacientes acudían a que se les aplicara la penicilina para fines que no eran los prescritos, según él: “para que les cure la caspa, para tener hijos, para no tenerlos, para las pecas en la cara, para engordar…”, lo que era manifiestamente improcedente.
Era muy conocida en la Caracas de los años veinte la estampa del Dr. Medardo Medina en su "quitrin" elegantemente trajeado en sus paseos por El Paraíso o en la visita a su consultorio.

Medardo Medina continuó ejerciendo en su clínica antivenérea por muchos años.  En aquellos tiempos las medidas de profilaxia médica apenas se limitaban a la mascarilla de tela, el gorro y unos guantes…en el transcurso de una intervención quirúrgica literalmente le explotó un tumor al paciente en la mesa de operaciones contaminando al médico, quien enfermó, lo que paulatinamente lo fue retirando del ejercicio profesional.  El tío Medardo murió en Caracas el 2 de enero de 1960 a la edad de 72 años, dejando un legado de estudio, divulgación científica y preocupación por el bien y la salud física y moral de la sociedad


A los 17 años, aún antes de recibir el título de bachiller y antes de ingresar a la universidad, se desempeñó como "ayudante del médico  del Hospital de Caridad" de Valencia, según nombramiento del Consejo Municipal.