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miércoles, 4 de diciembre de 2019

LA NUERA HOLLYWOODENSE DE JUAN VICENTE GOMEZ

La bomba sexy del cine Joyce Mathews

LA NUERA HOLLYWOODENSE DE JUAN VICENTE GOMEZ
Por
Luis Heraclio Medina Canelón
Alguien dijo que la crónica era algo así como el “anti-somnífero” de la historia. La hacen mas amena y divertida.  Se trata de las micro-historias, los relatos de las intimidades, de las menudencias de la vida de las personas del pasado que nos vienen a dar  una la dimensión humana de los personajes, alejados de cifras y de hazañas, lo que nos permite conocer sus mezquindades y bondades, de sus errores y miserias así como de sus momentos de nobleza cuando los hubo.
En Diciembre de 1935 muere en Maracay Juan Vicente Gómez, luego de 27 años en el poder, tiempo en el que amasó la riqueza más grande que nunca tuvo venezolano alguno. Según algunos cronistas, incluso era el hombre más rico de América Latina.  También sus familiares, compadres, subalternos y amigos en general hicieron enormes fortunas al amparo del poder, mientras que en Venezuela reinaba la mas absoluta miseria: una pobreza general, los más bajos niveles de salubridad de todo el continente, con epidemias endémicas de paludismo, tuberculosis, disentería, tifus y sífilis que diezmaban a la población.  No existía ni siquiera un  ministerio de Sanidad.  Lo mismo ocurría con la educación, en niveles bajísimos respecto a los otros países de América; las universidades cerradas, apenas existía un solo liceo público en todo el país (en Caracas) y altísimos niveles de analfabetismo.
Gonzalo Gómez, flanqueado por dos de sus hermanos, Juan Vicente (hijo) y Florencio.
 
A la muerte del dictador la mayoría de sus herederos huyeron del país, ante el temor de represalias por parte de los miles de afectados por la larga dictadura y también tratando de preservar sus enormes patrimonios habidos a la sombra del gomecismo.  Todos los bienes de Gómez dentro del país fueron expropiados por una ley nacional, pero aún así los miembros del "clan Gómez" escaparon con cientos de millones de bolívares.
Gonzalo Gómez, junto a una de sus hermanas
 y otros miembros del "clan Gómez".
El autor norteamericano John Lavin, en “Una Aureola para Gómez” recuerda la estampida de los Gómez a la muerte del patriarca:
“Se embarcaron para Curazao casi cien de los miembros de la familia Gómez  -Dolores Amelia, sus hijos e hijas, Gonzalo, otro hijo de Gómez y muchos de los primos y parientes y los allegados.  Se llevaron cuanto pudieron cargar de valor y dinero en efectivo. Dolores Amelia corrió a la caja fuerte de la plaza Girardot.  Llevó valijas con miles de billetes en bolívares.  Un solo saco contenía diez millones de bolívares….”
Debemos recordar que en aquellos tiempos diez millones de bolívares eran aproximadamente dos millones y medio de dólares americanos…. Y eso en uno solo de los sacos de billetes….
Uno de tantos fue Gonzalo Gómez Bello, hijo de el dictador y su primera concubina favorita, Dionisia Bello.  Gonzalo también era hermano del siniestro José Vicente, quien llegó a ser vicepresidente y luego fue extrañado del poder por el propio Gómez, muerto en Europa antes que su padre, y de Alí "el hijo predilecto", fallecido tempranamente en la epidemia de gripe.  Forman parte de "la primera camada" del clan Gómez.

Pero Gonzalo, a diferencia de sus hermanos José Vicente y Alí, no demostró mayor interés por la política o la milicia, y aunque lo llamaban "coronel" nunca tuvo actuación militar alguna.  Si era amigo del vivir bien, del juego y el deporte, de los caballos pura sangre y las carreras en el hipódromo y las diversiones, como todo hijo de millonario que no tiene preocupaciones para lograr el sustento. En Venezuela fue gran empresario del hipismo y del beisbol, actividades a las que dedicaba gran parte de su tiempo. Era propietario del afamado equipo de beisbol  “Concordia” del estado Aragua, con el cual viajaba frecuentemente al extranjero a los ventos deportivos. También era dueño de numerosos caballos pura sangre que corrían en los hipódromos venezolanos bajo las riendas de los más afamados “jockey”. El cargo que tenía en el gobierno era el de administrador de la Lotería de Caracas, lo que le daba suficientes ingresos para darse el tren de vida que tanto le gustaba.
Gonzalo Gómez junto a miembros del equipo de beisbol de su propiedad.
Luego de la muerte de su padre Gonzalo viaja en 1936 a establecerse en Estados Unidos, donde lleva una vida de "playboy" gastando dólares a manos llenas en mujeres, lujos, restaurantes, cabarets, fiestas y clubes.  Entre rumba y rumba conoce a una jovencita norteamericana, bailarina de Brodway, con aspiraciones de actriz de cine y ex miss de belleza,  Joyce Mathews nacida en Nueva York, una rutilante rubia quien desde los 15 años y comenzaba a figurar en la gran pantalla como artista exclusiva de la “Paramount” y los shows tipo Brodway.
Un primer plano de la bella Joyce Mathews.
Gonzalo con las alforjas llenas de millones provenientes entre otras cosas de la Lotería de Caracas,  trataba de rehacer su vida en el país del norte.  Cupido o algún otro tipo de interés unió a la linda y ambiciosa bailarina de dieciséis años con el exilado “coronel” de cuarenta y uno.  Las crónicas dicen que la madre de la chica tuvo bastante que ver con este romance, posiblemente Gómez se vio cautivado por la bella chica de 16 años y ojos azules.  Y la niña o su madre fueron impresionadas por los verdes billetes que dilapidaba sin medida ni control el caribeño venticinco años más viejo que Yoyce.
La madre de la jovencita rápidamente convino con el matrimonio que se realizó con toda la pompa y lujo dignos de una super star y un magnate millonario.  El lugar de la fastuosa recepción fue  el Hotel Waldorf Astoria, uno de los hoteles más lujosos del mundo, ubicado en un rascacielos de 47 pisos en lo mejor de Manhatan, Nueva York. Al evento acudieron unos  ochocientos invitados, del "jet set", de la farándula y de la economía norteamericana, que bebieron cajas y más cajas de la más fina champaña francesa y los mejores licores que se podían conseguir en todo el mundo.  La fiesta costó un una suma exhorbitante de dólares, cantidad astronómica para la época, que marcó un hito, en lo que a derroche se refiere.
El matrimonio de Joyce y Gonzalo, con más de 800 invitados fue uno de los más rimbombantes de sus tiempos.
¿Y cómo le fue a la pareja de recién casados? El matrimonio no duró ni las dos semanas, Joyce lo abandonó acusando a Gomez de abuso físico, luego la chica demandó la nulidad del matrimonio, alegando que no sabía el “oscuro origen” de Gómez, que no podía vivir con el heredero de quien tuvo su país bajo "el reino del terror".  Nunca se supo cual fue la versión de Gómez, lo cierto es que los tribunales norteamericanos declararon nulo en matrimonio. ¿Sería una trama de la astuta madre de Joyce el matrimonio entre la chica y el cuarentón con algún fin inconfesable? ¿Tuvo Gonzalo que llegar a un acuerdo monetario con su desposada para evitar algún problema legal en el país del norte que le había dado refugio? El desigual matrimonio y el sorpresivo divorcio dejaron mucha incógnitas que no han sido despejadas, pero causa suspicacia lo peculiar de los acontecimientos.  El autor norteamericano Lavin, que citamos arriba señala que la permanencia de Gonzalo en EE.UU. estuvo rodeada de “múltiples procesos judiciales”, pero nada más añade. Pero se sabe que Joyce y su madre no eran la típica “cazafortunas”, porque su padre era un millonario de Florida.
¿Que se traía entre manos Joyce al caserse con
el millonario cuarentón?
Por su parte, Gonzalo continuó con su vida disipada y dilapidó un millón de dólares en menos de un año y debemos recordar que en aquellos tiempos el dólar era más valioso que hoy en día.
Mientras tanto, Joyce se casó seis veces más con cuatro maridos diferentes. Es decir, repitió de marido dos veces.  Evidentemente, era una chica "partidaria del matrimonio": Con Milton Berle, se caso, se divorció y se volvió a casar y nuevamente se divorció. Con Billy Rose hizo lo mismo. Luego se casó con Ivor Studebaker y luego de 3 años se divorció, para casarse finalmente  con Don Beddoe hasta que murió.
En esos tiempos actuó en varias películas en Holliwood: "Hijos a Prueba" (1939), "$ 1000 por Touchdown"  (1939) y "Mister Universe".

Al tiempo Gonzalo regresó a Venezuela, donde se le recordaba como promotor del beisbol y de las carreras de caballos. Murió a finales de los 70. Sus restos están en el Cementerio de Maracay, muy cerca del panteón Gómez.
Así son las cosas, como diría Oscar Yanes.
FUENTES
Lavin, John. “UNA AUREOLA PARA GOMEZ” Distribuidora Continental. Caracas.


viernes, 22 de febrero de 2019

JOSE HERIBERTO LÓPEZ: DESTIERRO, PERIODISMO, LITERATURA Y OCULTISMO


JOSE HERIBERTO LÓPEZ: DESTIERRO, PERIODISMO, LITERATURA Y OCULTISMO.
Por
Luis Heraclio Medina C.
Hay muchos valores carabobeños que permanecen casi que en el olvido y que debemos rescatar:  Hoy vamos a recordar a José Heriberto López, oriundo de Montalbán, tierra que dio a más de un prolífico escritor el siglo pasado.  Nacido en la década de 1870 en el seno de una familia laboriosa y estudiosa, en la que los hijos tomaron distintos caminos: su hermano Temístocles fue de los primeros farmaceutas modernos de la Valencia con su “Botica El Aguila” y llegaría a ser fundador de la Cámara de Comercio de Valencia y luego de un emporio comercial conocido a mediados del  siglo XX como COMERSA, mientras que su otro hermano Eudoro médico, político y militar, a principios del siglo pasado, fundador del Partido Nacionalista en Carabobo, fiero luchador antigomecista y uno de los hombres que acompañó hasta el final al “Mocho” Hernández en sus  revoluciones contra el contiunismo de Crespo y el autoritarismo de Castro y Gómez. 
Por su lado José Heriberto López  fue un escritor polifacético que  con su pluma incursionó en los más variados temas del conocimiento, escribiendo artículos periodísticos, ensayos, novelas, cuentos e incluso es autor de obras de teatro, casi siempre en torno al tema político, lo que más de una vez le trajo peligros e inconvenientes.  En 1908 al saberse perseguido por protestar contra la  dictadura de Cipriano Castro inicia su largo exilio.  Se embarca para Europa, y en Francia  adelanta sus estudios de derecho y comienza a escribir incursionando en el periodismo, hasta que le sorprende la primera guerra mundial.  Al quedar Europa devastada, regresa a América, alternando entre Estados Unidos y Cuba, donde comienza a publicar sus obras, de diversos estilos (ensayos, novelas, obras teatrales) y con temas que van desde lo histórico, a lo político y hasta el mundo sobrenatural, desde una óptica de excepticismo científico.
El Dr. José Heriberto López en sus tempos del exilio. 
En cuanto a su actividad política, en Estados Unidos, junto a su hermano Eudoro y  tiene una febril actividad fundando en 1918 con la “Unión Patriótica Venezolana” que preparaba una invasión a Venezuela para derrocar al tirano.  Allí es editor del órgano de la asociación revolucionaria, el periódico “Unión Patriótica” donde también escribieron Domingo B. Castillo, Ramón Muñoz Tébar, y los hermanos Horacio y Oscar Blanco Fombona.
 En la Habana escribe en varias revistas, entre ellas la famosa “Bohemia” (http://www.invasor.cu/es/secciones/historia/el-maestro-venezolano-de-lezama-lima) , y salen de la imprenta sus primeros libros: “Cuentos de Acero” (anecdotario satírico), denunciada por los agentes de Gómez en todo el Caribe, “La Víctima” (narraciones históricas), “Senderos de Luz y Sombra” (novela), “Alma Francesa” (novela), “Por los Caminos del Misterio” (ocultismo y espiritismo), “Al Margen de un Libro” (folleto político), “Guasábara” (novela), “La Vorágine del Amor” (novela), “Tragedia de Lobos” (drama trágico-político).
De la autoría del tío-bisabuelo José Heriberto solamente tenemos en nuestra biblioteca, un raro ejemplar que desencaja dentro del conjunto: su “POR LOS CAMINOS DEL MISTERIO.  OCULTISMO Y ESPIRITISMO”, un volumen de más de 400 páginas escrito en 1926, aquellos lejanos tiempos en los que aparecían nuevas tendencias del pensamiento, se derrumbaban las monarquías y se hacían descubrimientos fabulosos, como la tumba de Tutankamon, las exóticas culturas de oriente, con sus youguis y fakires, el sonambulismo, los rayos X, los avances del hipnotismo y el magnetismo junto a mitos que ya hoy casi no son aceptados, como las regresiones, la telepatía, los espiritismos, los ectoplasmas, materializaciones y apariciones, etc. Todo lo cual es tratado sin fanatismos y con buena dosis de dudas científicas.

"Por los Caminos del Misterio" un raro libreo autoría del Dr. José Heriberto López, que trataba de manera científica fenómenos poco conocidos en aquellos años veinte. 


En  1929 en La Habana, a pocos días de estrenarse una obra de teatro de crítica política,  escrita por José Heriberto,  le informan que los esbirros del régimen lo andan buscando; eran días en que la dictadura cubana de Gerardo Machado endurecía la represión,  y ante la ola de asesinatos políticos ocurridas en esos días en Cuba, el escritor rápidamente toma un barco que lo lleva a Nueva York para iniciar una nueva etapa de su exilio.  En la gran manzana escribe “Muchachita Loca” (novela psicológica), y “Veinte Años Sin Patria” su obra más conocida, un ícono del exilio antigomecista, citada entre otros por José Rafael Pocaterra en sus “Memorias de un Venezolano de la Decadencia”, por Rufino Blanco Fombona en “Ensayos Históricos” y por Carrera Damas en “El Culto a Bolívar”,  así como inumerables documentos y discursos políticos en su lucha contra la dictadura de Juan Vicente Gómez, varios de los cuales son citados por Ramón J. Velásquez en su prólogo a “LA OPOSICIÓN A LA DICTADURA GOMECISTA.  LIBERALES Y NACIONALISTAS”.
José Heriberto López
Al tiempo de morir Gómez José Heriberto López regresó a Valencia, y vivió un tiempo en el famoso “Hotel Ottolina” y luego en la zona que hoy conocemos como Las Acacias.  Murió casi septuagenario esta ciudad en 1942. Dejó una veintena de libros  publicados y centenares de artículos y discursos.
Sus obras se encuentran desde la Biblioteca Nacional de Venezuela , en la Bibliotehasta en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos de América ( https://www.loc.gov/resource/rbpe.1330080a/?st=text ).
Uno de esos valores carabobeños que no debemos dejar que caigan en el olvido.
FUENTES
López, José Heriberto. “POR LOS CAMINOS DEL MISTERIO” . Impresa Editorial Hermes.  La Habana. 1929
Congreso de la República de Venezuela. “LA OPOSICIÓN A LA DICTADURA GOMECISTA.  LIBERALES Y NACIONALISTAS”.  Ediciones conmemorativas del natalicio del Libertador Simón Bolívar.  Caracas. Venezuela. 1983


miércoles, 17 de octubre de 2018

LA LUGER EN LA HISTORIA VENEZOLANA


LA LUGER EN LA HISTORIA VENEZOLANA.

Este año se cumplen los ciento diez años de la aparición de la pistola mas famosa de la historia de la humanidad: la legendaria “Luger”.  La centenaria pistola, llamada también P-08 “parabellum” (P por pistola, 08 por el año en que se inicia su construcción y parabellum traduce del latín: para  la guerra). Se construyó en Alemania desde aquel 1908 hasta 1944; primeramente fue el arma de dotación del ejército alemán, pasando luego a ser adoptada por las fuerzas armadas o policiales de muchos países y se hizo famosa por su fortaleza y precisión, inmortalizándose por abundante literatura y en el cine y la televisión, donde es reconocida hasta por los menos enterados en materia de armas por su inconfundible silueta.  El no menos famoso calibre 9mm fue diseñado especialmente para esa pistola, que fue fabricada  con tres longitudes de cañón: 10cm  (modelo standard,) 14 cm (modelo naval) y 19 cm modelo de artillería.
Los dos modelos de Luger P-08 parabellum mas conocidos en Venezuela: arriba el modelo naval y abajo el modelo estandar, ambos en el mismo calibre 9mm.

Ahora bien, pese a que como se dijo, se adoptó en muchos ejércitos y policías del mundo, en nuestro país oficialmente nunca fue arma de dotación.  Pese a que el dictador Juan Vicente Gómez era un reconocido germanófilo, durante sus largos 27 años de gobierno, las fuerzas armadas continuaron utilizando los antiguos  revólveres como armamento regular y no pistolas, quizás debido a que el viejo mandatario era poco amigo de novedades en cuanto al armamento individual; tanto así que prefería los antiguos fusiles máuser de un solo tiro antes que los modernos de repetición, pese a las opiniones de sus asesores militares.
Pero la “Luger” vino a combatir en manos de guerreros venezolanos en uno de los episodios mas fascinantes de nuestra historia contemporánea:
El general Román Delgado Chalbaud, después de sufrir largos doce años de cruel prisión en La Rotunda, había sido liberado y rápidamente viajó a Europa, donde no tardó en preparar una expedición a Venezuela para tratar de derrocar a su compadre y ahora archienemigo Juan Vicente Gómez.  En el viejo continente logró reunir a su lado a gran cantidad de los venezolanos exiliados deseosos de deponer a la tiranía.  Invirtió lo que le quedaba de su patrimonio y junto a otros aportes económicos preparó la invasión.  Entre muchos otros lo acompañaban el escritor valenciano José Rafael Pocaterra y el joven estudiante universitario Armandito Zuloaga Blanco, miembro de una de las familias mas prominentes de Caracas.
Delgado Chalbaud no escatimó esfuerzos ni gastos.  Compró un buque, el “Falke” y para equipar a su ejército expedicionario adquirió el mejor armamento que pudo conseguir en Alemania; 2.000 modernos fusiles máuser, 25 carabinas máuser, 2 ametralladoras y por supuesto,  las mejores pistolas que pudo conseguir:  un lote de  25  pistolas Luger P-08 parabellum y 20.000 balas para las mismas.
Los expedicionarios del "Falke": el tercero de izquierda a derecha, el joven universitario Armando Zuloaga Blanco, exhibe su boina azul distintivo de los estudiantes y al cinto la inconfundible funda de una pistola luger.

El 11 de agosto de 1929 Delgado Chalbaud desembarcó con la avanzada de su invasión y se produjo el fiero combate de Cumaná.   Allí vieron su “bautismo de fuego” los jóvenes estudiantes de la UCV enrolados en la aventura antigomecista junto a viejos veteranos revolucionarios y lo hicieron empuñando las relucientes “luger”.  Allí murieron con sus armas en la mano el propio comandante de la invasión, Delgado Chalbaud y el joven Armando Zuloaga Blanco, que había abandonado la comodidad de sus estudios en Francia por venir a libertar a Venezuela.   Muchos otros cayeron de bando y bando.
José Rafael Pocaterra, tuvo que tirar al mar el parque
del Falke, entre esto, varias luger y cientos de mauser.

Al verse perdida la invasión, y en vista de la falta de combustible para el “Falke”, José Rafael Pocaterra, que estaba al mando abordo, ordena abandonar Cumaná y al no poder encontrar a ninguna fuerza revolucionaria a quien entregarle el resto de las armas toma  la dolorosa decisión de botar al mar el cuantioso parque restante,  a los fines de evitar que cayera en manos del gobierno si el buque era capturado, siguiendo así expresas instrucciones que le había dado Delgado Chalbaud. El mar Caribe se tragó en sus entrañas centenares de máuser y las luger que no se entregaron a los combatientes.
Años mas tarde, en un contexto histórico totalmente distinto volvemos a encontrar una referencia a la “Luger”.  Se trata de Braulio Barreto, conocido como “Barretico”, detective de la Seguridad Nacional, en tiempos de Pedro Estrada y Marcos Pérez Jiménez, quien en sus “Memorias” cuenta que su armamento como oficial de la policía secreta del régimen era una “luger”.  No tenemos información de que el gobierno venezolano hubiera comprado para la S.N. ese tipo de armamento; lo mas posible es que se tratara de armas decomisadas en algún procedimiento que las tomaban para dotación del personal.   Barretico participó en los procedimientos que terminaron con la muerte de Leonardo Ruiz PInada y Pinto Salinas.
Braulio Barreto (a) Barretico.  Agente de la S.N., Birgada
Política, cuenta que usaba una luger.

FUENTES:
Barreto, Braulio.  “Confesiones de un Esbirro”. Editorial Caracas 2000.  Caracas 1982
Fernández, Carlos Emilio.  “Hombres y Sucesos de mi tierra. Talleres del Sagrado Corazon, Madrid. 1969.
Pocaterra, Rafael.  “Memorias de Un Venezolano de la Decadencia”Editorial  Elite.  Caracas. 1937



sábado, 11 de agosto de 2018

MAGNICIDIO EN MIRAFLORES

MAGNICIDIO EN MIRAFLORES
por
Luis Heraclio Medina C.



(La copla de Miraflores)
Arpa, cuatro y maracas
Conforman un buen sarao
Siendo el primer invitao
El gran jefe de Caracas
El Bagre a las maracas,
Va su hijo al arpa sin brollo
¿Y para el cuatro criollo
Digan quién es exquisito?
En cuatro, el bueno es Juanchito¡


 
El magnicidio es el asesinato de una persona con gran importancia política, alguien que tiene mucha influencia o un cargo muy poderoso.  No tiene necesariamente que ser el presidente.  Se puede tratar de un príncipe, un rey, un ministro, etc., alguien que tenga mucha importancia política.  El primer magnicidio de nuestra historia moderna es el asesinato ocurrido en el Palacio de Miraflores la noche del 30 de junio de 1923 cuando fue asesinado a puñaladas el Primer Vicepresidente de la República y Gobernador del Distrito Federal Juancho Gómez.  Se trató de la más sórdida trama de corrupción, nepotismo, falta de escrúpulos, intriga, engaño, violencia, poder, ambición, celos, pasiones y hasta depravaciones, que nos hacen recordar a las leyendas de la familia Borgia en la lejana Italia del siglo XIII.
Hay que conocer el entorno familiar, social y político-militar para entender el drama.
En tiempos de represión, miedo, secretismo y censura total no había prensa que informara, tampoco expedientes judiciales confiables.  Todo lo controlaba el régimen que no permitía que se supiera nada de la vergonzosa verdad, pero quedan la tradición oral y  la prensa extranjera de esos días.  También los libros que luego de muerto el dictador se han publicado y recogen las versiones extraoficiales que circularon en esos tiempos.  Los relatos de los pocos sobrevivientes que pudieron hablar.  De allí vienen nuestras fuentes.
José Vicente (Vicentico) Gómez, segundo vicepresidente e
inspector genral del ejército.
Eran tiempos de la feroz tiranía de Juan Vicente Gómez.  El presidente Gómez tenía dos vicepresidentes: el primer Vicepresidente era su hermano Juan Crisóstomo Gómez (Juancho) y el Segundo Vicepresidente era el hijo del dictador, José Vicente Gómez Bello (Vicentico).  Juancho también era gobernador del Distrito Federal y Vicentico era a su vez era inspector general del ejército, que en la práctica era la más alta jerarquía militar.
Dionisia Bello, la primera concubina
de Gómez.

José Vicente Gómez  Bello (Vicentico), era uno de los hijos adulterinos de la primera concubina del Gómez,  Dionisia Bello.  Dionisia era una bella muchacha casada en San Cristobal con un pobre hombre de apellido Torres, con quien tenía dos hijas.  Cuando Juan Vicente, que era un adinerado ganadero le ofreció a Dionisia abandonar a su esposo para irse con él, la muchacha no lo pensó dos veces y abandono al marido , a las hijas y a la pobreza. 
Juancho era un sujeto muy distinto a su hermano, casi diametralmente opuesto.  Mientras el dictador era un militar nato, ávido de poder, Juancho nunca tuvo carrera militar (aunque lo llamaban general)
Juancho Gómez, primer vicepresidente y
gobernador del D.F.
  y no se le conoció particular ambición de poder.  Juan Vicente, pese a ser el hombre más rico de Venezuela era un hombre de costumbres sencillas y campechanas, vestía casi siempre con un liquiliqui de dril, gustaba de vivir alejado de Caracas y se acompañaba de gente sencilla, campesinos y preferiblemente paisanos andinos y disfrutaba del campo, sus haciendas y su ganado,  mientras que Juancho (Juanchito para sus íntimos) vestía a la más moderna moda europea, siempre con finos trajes, bien perfumado, le encantaba la vida de la sociedad caraqueña y era amante del teatro y la ópera.  Mientras el dictador era todo un padrote, engendrando hijos en dos concubinas notorias e infinidad de otras mujeres, a “Juanchito” no se le conoció ni esposa, ni novia, ni mujer. No tuvo nunca hijos, pero se le veía siempre acompañado de jóvenes oficiales andinos o elegantes patiquines caraqueños.
Aquella madrugada del 30 de junio el cuerpo de Juancho fue encontrado por su servidumbre en su habitación del palacio de Miraflores con varias puñaladas en el cuerpo que le habían causado la muerte.  Miraflores servía simultáneamente como residencia presidencial y sede del poder ejecutivo (no es como ahora que la residencia es La Casona y Miraflores es el despacho del presidente).
Como es natural el revuelo y la alarma no se hicieron esperar.  Lo primero que hicieron las autoridades de la dictadura fue acusar a la resistencia, que mayormente se encontraba en el exilio. Los pocos enemigos conocidos del gobierno que se encontraban en el país fueron perseguidos implacablemente.  Se detuvo a centenares de ciudadanos que absolutamente nada tenían que ver con el crimen, por el sólo hecho de ser los “habituales sospechosos”.  Pero la oposición nada tenía que ver.

Poco tiempo antes, Juan Vicente Gómez había estado enfermo.  En el entorno del poder se hablaba de la sucesión.  Había un grupo, amigos de Vicentico, que creían que el sucesor natural del dictador debía ser su hijo. Entre estos estaban la madre del joven general Dionisia Bello y su esposa Josefina Revenga Sosa, una bella jovencita de la sociedad caraqueña.  Esta muchacha tuvo la osadía de decir en público “Cuando será que se va a morir el viejo para que Vicentico sea presidente”. Eran los llamados “vicentistas”, que incluían a jóvenes militares, a los otros hijos de Dionisia, y a un grupo de caraqueños relacionados con los otros hijos e hijas de Dionisia, quien había hecho casar a toda su prole con miembros de la sociedad capitalina. Por otro lado estaban los que rodeaban a Juanchito, los “juanchistas”el primer sucesor en el orden constitucional. Con él estaban la mayoría de los viejos militares andinos: los otros hermanos del dictador, sus hermanas Regina, Ana, Indalecia, Elvira y Emilia y sus maridos, todos generales, el primo Eustoquio, y los viejos militares andinos.  Esta gente no veía con buenos ojos que el joven Vicentico accediera al poder pasando sobre todos ellos, viejos militares curtidos en las batallas.  Vicentico había sido nombrado general por su padre a los 23 años, sin echar un solo tiro ni pasar nunca por una escuela militar.
Otra de las razones de la ruptura dentro de los Gómez fue que el dictador abandonó a Dionisia, ya cuarentona, y hizo su nueva barragana a una jovencita caraqueña de 16 años, Dolores Amelia Nuñez, hija de un abogado bien posicionado en la sociedad caraqueña.  Esta pérdida de influencia de los Gómez-Bello acentuó la fractura en el  clan.
Santos Matute Gómez, presidente del Edo. Zulia para los
momentos de la muerte de Juancho. 
Ahora bien, otro miembro del clan, el pérfido Santos Matute Gómez, primo o medio hermano del presidente, proxeneta dueño de garitos y burdeles, pedófilo que compraba humildes niñas campesinas para ponerlas a trabajar en sus prostíbulos, varias veces presidente de estados, había abandonado a su concubina de toda la vida y con la intención de atornillarse a la familia dueña del poder, pactó matrimonio con Margarita Torres,  hija del matrimonio de  Dionisia con el pobre Torres y media hermana de Vicentico.  Esta era una mujer ya no tan joven, que no había conseguido alguien que se casara con ella y que corría el riesgo de quedarse solterona.  Ganancia para todos: Margarita conseguía marido, Dionisia terminaba por casar a la última hija que le quedaba soltera y Santos se casaba con una dama de la familia.
Juanchito y Eustoquio, ya habían tenido varios encontronazos con el clan de Dionisia y al enterarse del pactado matrimonio en el cual Santos Matute pasaba a engrosar las filas del otro clan se sintieron preocupados al perder una importante ficha de las suyas que se sumaba a los contrarios.
Juancho buscó a  Santos y le dijo que la hija de Dionisia no era una mujer decente.  Que estaba soltera por su mala conducta y no era recomendable ese matrimonio. Que quedaría como un pendejo si celebraba esa unión. Santos Matute Gómez  se sintió burlado, entró en cólera, inmediatamente fue a casa de Dionisia y Margarita y luego de gritos y toda clase de improperios desbarató el compromiso.  Margarita quedó desecha en un mar de lágrimas.
Al día siguiente la pobre Margarita humillada y despreciada, apareció en su cuarto con un tiro en la cabeza.  Nunca se supo si se suicidó o la mando a matar Santos.  Dionisia, llena de dolor y de ira juró venganza.
Según una de las versiones, Juanchito había relegado en sus preferencias a uno de los que había sido sus hombres de confianza, un oficial llamado Isidro Barrientos, por lo cual el hombre se encontraba bastante dolido.  Dionisia y Vicentico habrían entrado en contacto con este oficial para matar dos pájaros de un solo tiro: Se cobraba la venganza por la afrenta sufrida y a la vez se eliminaba el único obstáculo entre Vicentico y la presidencia.  Al resentido oficial se le habrían ofrecido prebendas y ascensos para cuando todo estuviese hecho.
Es así como aquella noche, bien por si mismo o por medio de algún  soldado de los que montaban guardia en el Palacio de Miraflores, entran en la habitación de Juancho y lo matan.  Tiene que haber sido alguien del extremo circulo de Miraflores, alguien que conocía los aposentos y que tuviera libre acceso a todas las áreas, pasadisos y aposentos. Alguien para quien no eran obstáculos los muros, las cercas, los soldados, ni  los sagrados que custodiaban el palacio.
Según otra de las versiones, la muerte de Juanchito fue una consecuencia indeseada de un plan ideado por Dionisia y Vicentico.  Originalmente el plan consistía en contratar a un soldado de la guardia, para fingir un atentado al propio Gómez, inculpando a Juancho, para que perdiera la confianza de su hermano, pero todo se enredó y el soldado terminó matando al vicepresidente.
Al saberse la noticia el terror cunde en toda Venezuela, la gente sabía que vendría una terrible ola de represión y tortura.  En un primer momento la dictadura trató de inculpar a la oposición, encarcelando a todo el enemigo conocido que encontraran, pero puertas adentro las averiguaciones iban en contra del personal de Miraflores.  Fueron hechos presos y torturados absolutamente todos los soldados y oficiales de guardia esa noche y muchos de los destacados en la custodia de Miraflores que no estaban de servicio.  También se torturó salvajemente a la servidumbre civil, incluyendo a varias mujeres inocentes.  Esta barbarie de sangre la dirigieron Tarazona y Julio Hidalgo, el sustituto de Juancho y gobernador encargado.
El entierro de Juancho. A la derecha del dictador, Vicentico.
El cuerpo de Juanchito fue enterrado inmediatamente sin autopsia por  ordenes de Gómez.  El general ordenó que no se hablara más nunca del asunto.  En total se calcula que fueron asesinados luego de los interrogatorios y torturas todos los sirvientes civiles (hombres y mujeres), la tropa de guardia ese día y el oficial Barrientos, en total unas quince a veinte personas.
Al poco tiempo, Gómez hizo reformar la constitución y eliminó las figuras del Vice-presidente.  A Vicentico lo separó del ejército, le prohibió usar más el uniforme y finalmente le ordenó irse de Venezuela junto con su madre con una buena cantidad de millones que les permitieron comprar un castillo en Francia…. Pero el siniestro hijo mayor no disfrutó mucho sus millones… a los pocos años murió de tuberculosis, mucho antes de que muriera su padre.  Hay quienes dicen que Vicentico murió mas bien envenenado.  Esta es parte de la historia,  aún así hay quienes dicen que Gómez fue el mejor presidente de Venezuela.  ¿Qué tal?
Fuentes:
Cordero Velásquez, Luis. “Gómez y las Fuerzas Vivas” Edit. Lumego.  Caracas 1971
Gallegos, Gerardo. “Juancho Gómez, un drama de la realidad americana”. Coop. De Artes Gráficas.  Caracas 1937
Lavin, John.  “Una Aureola Para Gómez” Distribuidora Continental. Caracas.
Sulbarán, Pablo. “El Misterio de Miraflores ¿Quién Mató a Juancho Gómez?” Publicaciones Seleven Caracas
Diccionario Polar de Historia de Venezuela.
La tradición oral.

viernes, 26 de enero de 2018

UN ENTIERRO EN DICTADURA

El entierro de una persona, que en circunstancias normales es simplemente la despedida de un ser apreciado por sus mas cercanos amigos, en tiempos de dictaduras se puede convertir en una manifestación del repudio colectivo al tirano de turno, cuando la muerte de esa persona es producto de un crimen político causando la natural indignación en la sociedad. Por esta razón las dictaduras tratan de impedir o por lo menos minimizar las honras fúnebres de aquellos que han sido víctimas de sus atrocidades. Así ocurrió en la Valencia de 1933, que padecía la dictadura militar de Juan Vicente Gómez, quien tenía en Carabobo como lugarteniente a uno de los peores miembros del clan Gómez, Santos Matute Gómez, presidente del Estado.
Santos Matute Gómez, lugarteniente y primo de Juan Vicente Gómez, presidente del estado Carabobo.
En la ciudad funcionaba una pequeña empresa de tipografía, propiedad de dos hermanos de apellido Mariño, Joaquín y Santiago, descendientes del prócer oriental Santiago Mariño, ambos apreciados elementos de la sociedad valenciana. En la tipografía se editaban dos periódicos y toda clase de material impreso. Sucede que un infausto día, Joaquín fue detenido por la policía gomecista. Se le acusaba de estar imprimiendo material subversivo en contra del gobierno, incluso se cuenta que a Mariño se le habría decomisado un pasquín antigubernamental entre sus ropas. Otros dicen que el papel le fue introducido sin que se diera cuenta para incriminarlo. Mariño fue llevado hasta la sede de la policía ubicada para esos tiempos en la Casa Páez, en la calle del mismo nombre.
Pasquín antigomecista de 1933, posiblemente uno idéntico a este fue el que se le incautó a Joaquín Mariño.
Allí el empresario fue brutalmente torturado, como era costumbre en esos tiempos, para que confesara quienes eran los autores de los pasquines antigomecistas, con la mala suerte que el pobre hombre no aguantó las brutalidades y murió en los sótanos de la casa. El gobierno informó que Mariño “se habiá suicidado ahorcándose con los cordones de sus zapatos” y entregó el cadáver a los familiares en una urna cerrada con la orden de no abrirla. En esos tiempos los velorios se hacían en las casas y la policía envió a un par de agentes a la residencia de los Mariño, con la orden de que verificaran que en todo momento la urna estuviera cerrada y así llegara hasta el cementerio. 
Imagen actual de los sótanos de la casa Páez, donde fue torturado y asesinado Joaquín Mariño.

 SE DESENMASCARA A LOS ESBIRROS Pero en lo mas tarde de la madrugada, los dos policías que montaban guardia fueron convidados a tomar café, lo que fue aprovechado por una dama de la familia de nombre Eladia Pelayo, junto con otros parientes, destaparon la urna y revisaron el cadáver, constatando horrorizados las terribles torturas y amputaciones que presentaba, lo que evidenciaba que se trataba de un cruel homicidio y no un suicidio. Según el credo católico, quien comete suicidio, muere en pecado mortal y por lo tanto le corresponden los ritos religiosos, y el gobernador Santos Matute Gómez así se lo “recordó” al obispo de la ciudad Mons. Salvador Montes de Oca, para que la iglesia se abstuviera de celebrarle ritos religiosos al difunto, y de esta manera se corroborara la historia del suicidio, pero sucede que Montes de Oca, conocía las causas reales de la muerte de Mariño, así mismo, era amigo de la familia y conocía personalmente al difunto, de quien daba fe de sus creencias cristianas, aparte de que monseñor era adversario de la dictadura, con la que ya había tenido anteriormente serias discrepancias. Entonces, el obispo, mas que aceptar que cualquier cura celebrara un simple rito religioso de entierro normal y corriente, dispuso que él mismo, como obispo celebraría el funeral de cuerpo presente de Mariño con la mayor pompa luctuosa, desenmascarando la falsa versión oficial de los hechos.
El entierro de Joaquín Mariño fue realizado con todos los ritos eclesiásticos y la mayor pompa, a cuyo frente estaba el obispo de la ciudad,  fue una multitudinaria muestra de rechazo a la dictadura. (foto referencial)
Así el entierro salió de la casa de la familia Mariño aquella mañana de septiembre de 1933 a las diez de la mañana encabezada por el obispo Montes de Oca, como una multitudinaria procesión. La urna fue llevada en hombros por decenas de ciudadanos que se turnaban para honrar al amigo asesinado. Centenares de personas llevaban flores y velas encendidas a lo largo de la lenta marcha. Al llegar a la Plaza Bolívar un hombre con gesto de protesta y para que todos lo vieran se amarró las trenzas de los zapatos diciendo que con las trenzas no se suicidaría y muchos otros caballeros siguieron con el gesto en señal de repudio a la falsa versión oficial de la muerte. No fue hasta las tres de la tarde cuando finalmente finalizó el entierro tan concurrido, que mas que la última despedida constituyó una verdadera manifestación de protesta cívica y pacífica en contra de la dictadura. Ni siquiera la mas brutal de las tiranías sufridas por los venezolanos en el siglo XX pudo evitar que el pueblo le diera el último adiós como es debido a uno de sus ciudadanos. 
Monseñor Salvador Montes de Oca, el sacerdote caroreño, obispo de Valencia, que se enfrentó reiteradamente al régimen de Gómez

LA DICTADURA REACCIONA. La masiva manifestación de repudio al crimen de Joaquín Mariño realizada por la sociedad valenciana, con su obispo a la cabeza, molestó mucho al gobierno dictatorial, poco acostumbrado a ver desafíos colectivos tan grandes. Particularmente el obispo de Valencia era una personalidad bastante incómoda para la tiranía y ya una vez había sido expulsado del país. Al poco tiempo del entierro de Joaquin Mariño, se tramó una conspiración entre el nuncio apostólico, quien era muy simpatizante de la dictadura y ciertos curas enemigos de Montes de Oca para alejarlo de su obispado y llevarlo a un procedimiento disciplinario en Europa, donde se le obliga a renunciar a su alta investidura. Abatido y entristecido Montes de Oca decidió internarse en un monasterio en Italia, como un simple monje. Allí lo sorprende la segunda guerra mundial, y en septiembre de 1944, una vez más, pone su vida en peligro al socorrer a unos patriotas italianos que escapaban de las SS. El obispo valenciano, oriundo de Carora, es descubierto, es capturado por los nazis y a los pocos días es fusilado. Por eso es conocido como el “Obispo Mártir de Valencia”
Cuarto de tortura en los sótanos de la Casa Páez en Valencia, para esos tiempos, cuartel de la policía.

martes, 28 de noviembre de 2017

LA CAPTURA DE ROMAN DELGADO CHALBAUD, LOS MORMONES Y MI TATARABUELA

Uno de los personajes mas interesantes de la historia contemporánea de Venezuela es sin duda, el general Román Delgado Chalbaud.  Su vida describe una elipse desde ser el compadre, socio y mejor amigo del dictador Juan Vicente Gómez hasta su enemigo a muerte (muerte, literalmente).  Es una vida que ha dado ya para dos interesantísimas novelas (“De la Rotunda a la Calle Larga” de Vicente Ibarra y “Falke” de Federico Vegas), y de la que se puede sacar el libreto para la mas extraordinaria película que se quiera filmar en Venezuela que reuniría drama, acción y pasión. 
El gral Román Delgado Chalbaud, en sus tiempos de fortuna política y económica.

Desde que, siendo un adolescente, conocí de la epopeya del “Falke” el personaje me cautivó y mas aún cuando me contaron las particulares circunstancias de su captura.
 El merideño Delgado Chalbaud, como militar activo en la marina de guerra participó en diversas operaciones militares en el gobierno de Cipriano Castro. Mas tarde y a raíz del golpe de estado que Gómez le da a Castro surge una enorme afinidad entre el merideño y el tachirense. Román Delgado era un hombre innovador, y extremadamente ambicioso, tanto en lo político como en lo económico.  Fue él quien trajo al primer avión a Venezuela, con el aviador norteamericano Frank Boland.  Con el gobierno de su compadre Gómez va subiendo como la espuma.  Junto con Gómez se apoderan de las acciones que el depuesto presidente Cipriano Castro tenía en la Compañía Fluvial del Orinoco, luego llamada Compañía Fluvial y Costanera de Venezuela, que tenía el monopolio de la navegación por todas nuestras costas y rios.  Este solo monopolio les generaba enormes ganancias en tiempos en que prácticamente no existían carreteras ni mucho menos líneas aéreas y todo el transporte de ganado, cosas y personas se realizaba por barco, y por supuesto, con los barcos de estos dos compadres.  Como si fuera poco Gómez también le concede a Román la renta de las estampillas y el monopolio de las salinas.  Delgado se convierte en millonario amparado por Gómez.
El dictador Juan Vicente Gómez, en una de las pocas imágenes
 a color que se tienen del personaje

EL NEGOCIO DE LOS BANCOS
En 1911 el gobierno de Gómez lo comisiona para ir a Europa a estudiar la posibilidad de ciertas inversiones que incluían, entre otras cosas,  la posibilidad de  instalar en nuestro país otros bancos, distintos del Banco de Venezuela (privado), que era prácticamente el único que existía. Al llegar a Europa, el codicioso Román, conoce a un oscuro personaje que es quien le hace el lobby ante los banqueros europeos, este sujeto es conocido como “Bolo Pacha”, pero su verdadero nombre era Paul Bolo, un francés, que decía ser nacional de un país del medio oriente, donde pertenecía a una familia de algún jeque o pachá, y que era muy rico.  
Bolo Pacha o Paúl Bolo, el oscuro personaje que "colaboraba" con
Román Delgado Chalbaud en el negocio.
En realidad Bolo Pachá, aunque pertenecía a una familia honorable, era la oveja negra de la familia,  era un hábil estafador, había estado preso en Francia, España y Argentina y era bígamo, ya que había podido casarse con dos viudas ricas.   Su habilidad con la palabra y la ingenuidad de la sociedad de principios de siglo le habían permitido codearse con los magnates franceses  y también con ciertos extranjeros, entre estos cayo Román Delgado Chalbaud.  Y es así como el venezolano, asistido por el embaucador francés, logra el interés de capitales franceses para instalar dos bancos en nuestro país: un Banco Nacional y un Banco Territorial, que se encargarían de la emisión de la moneda y de las operaciones hipotecarias, por supuesto con capital francés. Con su proyecto debajo del brazo regresa Román a Venezuela, seguramente soñando con ser el dueño de algún palacio o Francia y en otras ganancias que le podrían derivar de concretarse el asunto de los nuevos bancos.  En esos tiempos Gómez no se había convertido todavía en el absoluto dictador; tenía un Consejo de Gobierno, un órgano de consulta y discusión,  en el cual, honorables venezolanos todavía se atrevían a levantar su voz de protesta ante lo que consideraban inconveniente.  Al llegar el proyecto de los bancos franceses al Consejo de Gobierno, de manera airada y contundente se opusieron varios de sus miembros.  El argumento que preocupaba es que una potencia extranjera tendría una enorme injerencia en la soberanía nacional, en algo tan importante como la banca y sobre todo recordando los recientes sucesos del bloqueo anglo-germano de años anteriores. Se llegó a opinar que era una re-colonización de Venezuela.  A la cabeza de esta oposición  estuvo “El Mocho” Hernández quien fue tan elocuente que hasta insultó al propio Gómez en plenas deliberaciones.  También  Vicente Lecuna, para la época presidente del Banco de Venezuela le hizo serias objeciones al proyecto, que terminaron de convencer a Gómez.  Cuando Delgado, a quien Gómez había aceptado todas sus proposiciones y negocios anteriores,  se entera de que su proyecto bancario ha sido descartado, su gestión se ha perdido  y sus ganancias se han esfumado,  entra en cólera y empieza a tramar la traición a su compadre-presidente.  Román empieza a planear su conspiración, junto con sus hermanos y algunos miembros del Consejo de Gobierno.  Dicen que el complot no incluía sólo el golpe de estado, sino también el asesinato de Gómez; pero los espías y confidentes del dictador eran muchos y los envidiosos del poderoso Delgado eran muchos también y no tarda el general-presidente de enterarse de la traición de su predilecto. Casi todos los implicados abandonan rápidamente el país, pero Delgado se queda.
Panfleto que publicó Delgado en defensa de sus
diligencias en Europa
LA DISCUSION
Una vez convencido del plan, Gómez le ordena comparecer a Delgado a su despacho, donde según coinciden todos los relatos, de una manera fría y descompuesta, con una mirada de rencor, de fiera herida, sin saludar el dictador le habría dicho al militar y marino la famosa frase:
General Delgado, tengo para mis enemigos, la muerte de agujita y grillos de 70 libras. Además, ¿qué culpa tiene la estaca, si la rana salta y se ensarta"?
Delgado trató de excusarse, alegando que todo se trataba de sus enemigos que trataban de mal ponerlo con su jefe y se retiró.

LA CAPTURA
La falta de lealtad de Román cayó terriblemente a Gómez.  El dictador había tratado al merideño casi como a un hijo; la confianza era absoluta, se cuenta que Delgado era el único entraba en los aposentos del Jefe sin anunciarse previamente, cuentan que Gómez estaba irritado por completo a raíz de esta traición.  Después de meditar la situación Gómez le ordena a su espaldero, el indio colombiano Eloy Tarazona: Llame al coronel Agustín Tirado Medina y dígale que se presente de inmediato.
Según contó  el propio Tirado Medina a Pedro José Muñoz,  antiguo miembro de la Academia de la Historia, en su libro “La Noria de los Días” citado por Francisco Carreño Delgado* los hechos ocurrieron como sigue:
“En el termino de la distancia se presentó ante Gómez el coronel Tirado Medina, quien para los momentos era Jefe Civil de la Parroquia San Juan, donde había dado muy buenos resultados.  Legó muy sonriente y optimista porque pensaba que se le convocaba para ofrecerle un cargo de mayor importancia en la administración pública, pero le esperaba un balde de agua fría.  Apenas al estar frente al presidente éste le dijo: 
-“Coronel Tirado Medina, lo he llamado porque tengo que confiarle un encargo de suma gravedad y tengo confianza en que Ud. sabrá cumplirla: Mañana en la mañana, prenda Ud. al general Delgado Chalbaud y llévelo a la Rotunda
Agustín, todavía sin reponerse de la sorpresiva misión, atinó sólo a preguntar:
“¿Y si se resiste?
La orden es prenderlo. Usted verá como lo hace.”
Sigue contando Tirado Medina:
Volví a mi casa y ordené que me hicieran una jarra de café bien cargado.  Me encerré en mi cuarto y comencé a pasearme de un lado a otro, pensando cómo me las arreglaría para cumplir el peligroso y difícil cometido.  Antes de las cinco de la mañana ya estaba frente a la casa de Puente Yanes a Tracabordo…Acababa De llegar su coche, una magnífica Victoria, descubierta por ambos lados, tirada por una pareja de briosos caballos castaños…
Inesperadamente irrumpió en la vía una carreta conducida por un isleño, que subía de Perico a Puente Yanes.  Avancé y en tono enérgico le ordené que atravesara la carreta en la esquina a lo cual accedió…El general Delgado Chalbaud emprendió su marcha hacia donde yo estaba.  Ante el obstáculo de la carreta, el cochero prorrumpió en airadas protestas, y el general, distraído vino a darse cuenta de mi presencia cuando yo ya había llegado hasta el coche y entrado por el lado derecho donde venía él sentado…-Buenos días coronel¡ ¿Qué lo trae por aquí? Avanzando el cuerpo dentro del coche y poniendo el revólver en el vientre del general, le advertí: “No se mueva general.  Está detenido¡ y rápidamente lo desarmé. Sin cruzar palabras siguieron directamente hasta la Rotunda.
Doce años estaría preso en la siniestra cárcel el general Delgado.
Ahora bien, Gómez tenía bajo sus órdenes a miles de soldados, cientos de policías, docenas de edecanes,  a los chácharos y cualquier cantidad de espías…¿Qué lo decidió a encomendar esta misión especialmente al coronel Tirado Medina?  Es una interrogante que siempre he tenido.  Quizás era su expresa intención de que Delgado fuera capturado vivo, lo que no cualquiera sería capaz de hacer y seguramente vio en Tirado Medina tanto el temple como la prudencia necesarias para llevar a cabo la misión.
EL PRIMO AGUSTÍN
Por allá por la década de los setenta, siendo yo un adolescente y cuando comentaba estos episodios con mi abuelo, quien vivió intensamente los tiempos de la dictadura gomecista, sorpresivamente me informó el detalle que me hizo interesar más en la cuestión:  El coronel Agustín Tirado Medina era su primo hermano.  Era hijo de una hermana de mi bisabuelo el general Medardo Heraclio Medina.  Aparte de militar y político era contador o tenedor de libros, como se decía antes, un hombre muy culto que hasta había escrito un texto de matemáticas que se utilizaba en las escuelas en aquellos tiempos. Lamentablemente no requerí de mi abuelo más datos de su primo. ¿Cómo se llamaba su madre? ¿Cómo es que siendo los Medina furibundos enemigos de Gómez uno de sus primos se encontraba trabajando en el gobierno? ¿Se llegaron a conocer los primos?  Cuarenta años han pasado desde que anoté los datos que  me contó mi abuelo al margen de la novela “De la Rotunda a la Calle Larga” para que no fueran olvidados al paso del tiempo.
LOS MORMONES Y SU AYUDA A ENCONTRAR ANCESTROS.
Por muchos años estuve buscando información de Agustín Tirado Medina.  Apenas alguna escueta reseña de la detención de Delgado pude conseguir en Internet, y algo más en los libros investigados.  Cuando se me ocurrió una última carta, al recordar la sugerencia de uno de los amigos virtuales con ocasión de otra búsqueda:  la pagina familysearch, de los Mormones.  La Iglesia de Jesucristo de los Últimos días, que normalmente llamamos “los mormones” realizó a nivel mundial un titánico trabajo de microfilmar y luego llevar a la web millones de partidas de nacimiento, defunción y matrimonio, tanto eclesiásticas como civiles.  En Venezuela, por razones que desconozco, no se hizo la labor completa, pero si en muchos estados de la república.  La idea que los movió creo que es facilitar el reencuentro de las familias.  Y pues bien, al realizar mi búsqueda… bingo¡  Encontré no sólo a Agustín Tirado Medina, sino a su padre y madre, mi tía-bisabuela de nombre Manuela María Medina Betancourt, a los  hijos de Agustín, y la veta de información fue tan extraordinaria que pasé buscando mis ancestros, alguno de los cuales sólo conocía los nombres y otros que ni siquiera conocía su existencia. 
Fragmento del acta de nacimiento donde figuran las firmas autógrafas de Agustín Tirado y Manuela Medina de Tirado, padres de Agustín Tirado Medina y la de Medardo Medina, mi bisabuelo.
Así encontré a mi tatarabuelo Marcelino Medina, nacido a principios de la  guerra de independencia y a Epitacia Betancourt de Medina, mi tatarabuela nacida en 1821, el año de la batalla de Carabobo.  Desfilaron ante mi otros tíos bisabuelos Domitila, Manuel Abigail, Rita de la Cruz, Marcelino, Rita, e  Isaías Medina, nombre que me sorprendió al coincidir con el presidente que nació años después, de donde sospecho una posible relación familiar. Aparece, como cosa curiosa un niño expósito que dejaron en la puerta de la casa de la familia y fue adoptado por Isaías, y le dan el apellido. Remonto mas aún y salen a mi encuentro Domitila Medina, hermana de Marcelino, mi tatarabuelo, y hasta encuentro a los padres de mi tatarabuela Epitacia, que son Francisco Betancourt y Rita Frías¡  Nunca imaginé poder encontrar en la web a mis retatarabuelos¡
Acta de bautizo (fragmento) de Agustín Tirado Medina.

La  página web  https://www.familysearch.org es una extraordinaria herramienta para historiadores y genealogistas aficionados que es muy poco utilizada.  La recomiendo.
EPILOGO
El destino de los personajes de este relato estuvo signado por la muerte.  La dama de la guadaña se los llevó a todos de manera violenta.  El primero de ellos fue Bolo Pacha.  Durante la primera guerra mundial, las autoridades francesas descubrieron una operación mediante la cual Bolo, por medio de un banco norteamericano, con millonarios fondos que le habían suministrado los alemanes  trató de comprar a los mas importantes diarios franceses para conseguir un una política editorial pacifista que beneficiara a los alemanes.  Bolo fue arrestado, enjuiciado, declarado culpable de traición a la patria y fusilado en 1918.
Bolo Pacha declara ante el Tribunal que le enuicia por traición.  Fue condenado a muerte y fusilado.

Siguió Román Delgado Chalbaud.  Luego de doce años de terrible presido en La Rotunda de Caracas, Gómez le da la libertad, e inmediatamente viaja a Europa donde invierte lo que le queda de su fortuna (había sido literalmente esquilmado por sus carceleros gomecistas que hasta lo dejaban varios días sin nada de comer a cambio de cuantiosas sumas de dinero) y todas sus energías en planear una invasión para derrocar al dictador.  Finalmente compra un barco, el Falke, y un lote de armas y con un puñado de valientes venezolanos de las mas variadas clases, ideas y ocupaciones, entre los que se encontraban el estudiante universitario Armando Zuloaga, el escritor valenciano José Rafael Pocaterra y su propio hijo Carlos Delgado Chalbaud, trata de invadir desembarcando en Cumaná, donde gracias a los servicios de inteligencia lo esperaba para enfrentarlo el gobernador gomecista  el general Emilio Fernández. Desembarca Delgado con la bandera  en una mano y una pistola luger en la otra y se traban en fiero combate con las tropas de Fernández que lo esperan en el puente “Guzmán Blanco” sobre el río Manzanares.  En un extremo del puente Delgado recibe un balazo de fusil que le ha disparado un soldado gomecista encaramado en un árbol, muere casi instantáneamente.  Minutos después, uno de los muchachos de la expedición invasora asesta un tiro en el centro del pecho al general Emilio Fernández, que también muere instantáneamente, pero ya la invasión está derrotada. Carlos Delgado Chalbaud, Rafael Pocaterra y los pocos que se salvaron levan anclas y se retiran.
Puente "Guzmán Blanco" sobre el río Manzanares, en Cumaná.  En un extremo de dicho puente cayo muerto el gral Delgado Chalbaud.  Frente a él, al otro extremo, moría minutos después el gral Emilio Fernández, defendiendo al gobierno.
Finalmente, Agustín Tirado Medina, muchos años después de todos estos acontecimientos, está en su casa, a punto de asistir a un bautizo en una iglesia cercana.  Se ha vestido elegantemente de casimir oscuro, con traje y chaleco.  Cuando guarda el revólver que siempre porta, en el bolsillo del pantalón, el arma cae hasta el suelo: el bolsillo está roto.  No hay tiempo de cambiarse de ropa, porque se hace tarde.  Agustín es de esos hombres que jamás sale de su casa desarmado, pero por una vez que lo haga no pasará nada.  Pero si pasó.  Casi en las puertas de la iglesia, se encuentra con un delincuente que había jurado tomar venganza con el coronel. Se acerca y le da un disparo y lo mata en el acto.
TRÁGICA COINCIDENCIA.
Algo más de treinta  años después de la detención de Román Delgado Chalbaud, los hechos de manera sorprendentemente trágica se repitieron, cambiando a los personajes.  Al igual que hizo su padre en 1913, bien temprano por la mañana, Carlos Delgado Chalbaud, presidente de la Junta de Gobierno,  se dispuso a salir de su casa, rumbo a Miraflores.  Al igual que a su padre, le atravesaron un vehículo que le impidió el paso.  Igualmente gente armada le impidió llegar a su destino original.  La gran diferencia es que en vez de ser detenido sin violencia, como ocurrió con Román, en este caso los captores eran una partida de forajidos corianos, en completo estado de ebriedad, que no supieron dominar la situación, lo que terminó con el asesinato a tiros del teniente coronel Carlos Delgado Chalbaud. Muchos historiadores señalan que la muerte de Carlos delgado Chalbaud fue producto de una venganza de un millonario que se sintió traicionado por el militar en el asunto de unos terrenos.
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*Carreño Delgado, Francisco.  “La Prision de Román Delgado Chalbaud” en la revista “Historia Para Todos” Nro. 2, Caracas, 1979

Fuentes:
BOLETIN DEL ARCHVO HISTORICO DE MIRAFLORES Nro. 139-140, Caracas 1992
Fernández, Carlos Emilio.  “Hombres y Sucesos de Mi Tierra”. Madrid, 1969
Ibarra, Vicente.  “De la Rotunda a la Calle Larga” Ed. Fuentes, Caracas, 1977
Yanes, Oscar.  “Memorias de Armandito”.  Ed. Planeta. Caracas. 2007
Revista “Historia Para Todos” Nro. 2. Ed. Lisbona. Caracas 1979