Etiquetas

"La Canelón" 11 de diciembre 1946 23 de enero de 1958 606 Acción Democrática Aerópago Aguila Agustín Hurtado Oliveros Agustin Tirado Medina Alabama alcohol Ali Gomez Andrés Eloy Blanco Andueza Palacios Angela Lamas Annaba antibióticos antigomecismo Antonio Gómez Antonio Guzmán Blanco Antonio Paredes años veinte arawacos Argelia Armando Reverón Armando Zuloaga Armando Zuloaga Blanco arsénico Arturo Michelena Aruba Asamblea Nacional Constituyente asedio atentado Baralt Bárbula Barfleur Barrancas del Orinoco Barretico barricadas Barrientos Batalla de Carabobo Batalla de la Victoria batalla de Tocuyito Batalla del Lago de Maracaibo Batallón Valencia Baterías de defensa costera Benjamín Bernardo Heredia Billiken Billop boina azul universitaria Bolívar bombardeo isla de Ptos bombas Bona Borburata Boves Braulio Barreto Burgudd C-54 cabilleros Cabo Mendocino Cabriales Campo Elías canalización canarios Canelón Canelón Rudecindo capitanía General de Venezuela Carabobo Caracas Carazúa Caribe caribes Carlos III Carlos Maldonado Peña Carlos Rangel Garbiras Carmelo Fernández Carnavales 1928 Casa Consistorial Casa Páez castillo de Puerto Cabello Castillo de San Carlos de la Barra Castillo San Felipe Catedral de Valencia cazadores británicos Ceballos Celestino Castro Celis Centro Cívico de Valencia Charles Johnson Charles Knowles Cipriano Castro Ciudad Bolívar Club Centro de Amigos cochero Mantequilla coches coches antiguos coches de Valencia Codazzi Colonia Psiquiátrica Compañía Guipuzcoana Congreso de 1811 Conquista coronel Blosset Costura crimen político Cruzda Cívica Nacionalista Cumaná cura Curtiss SB2C Helldriver Daily Graphic deber Decreto 3-2-1 Delgado Chalbaud Dentice descendientes de Bolívar destierro Dia de la Enfermera Dia de la Juventud dictadura Dimas Segovia Dionisia Bello Distrito Sucre Donahue Doña Zoila de Castro Dwight Eisenhower Edecio Alvarez Educación El Callao El Cepo El Heraldo. El Paraiso Eleazar López Contreras electrochoques Eloy Montenegro Eloy Tarazona Emilio Fernández Enfemeria enfermedades venéreas enfermeras Enrique Bernardo Nuñez Enrique Mandry entierro esclavismo esclavitud Escolares Escuela de Enfermeras Escuela Nacional de Seguridad espionaje Esquina Cruz Verde ETS Eudoro López Eustoquio Gómez Evaristo Lima expedicion Venezuela Fabián Mujica Sevilla Faireno Falke Farriar FAV Federación Estudiantes Venezuela Felicia Bolívar Fernando Falcón Ferriar Ferris Filippo Gagliardi flota mosquito Francia Francis Farquarson Paulo George Francisco de Paula Tinoco Francisco Fajardo Freedom Medall Fuerte Tiuna Fuerza Aérea Venezolana fusilamiento Gabriel de Zuloaga Gardner Germán Borregales German Suarez Flamerich GNV Goajira Golfo de Paria Golfo de Venezuela golpe golpe de estado Gómez Gonzalo Gómez Gripe española guaiqueríes Guama Guardia Nacional de Venezuela guerilla guerra a muerte guerra de independencia Guerra de los mil días Guerra Mundial Guzman Blanco hatos barreteros Heraclio Medina Hermógnes Maza HIram Bingham historia de la medicina honor Hospital Civil de Valencia Hospital de Caridad Hospital de Caridad de Valencia Hospital San José de Padua Hospital Vargas hospitales de sangre Iglesia Católica Venezolana Ignacio Andrade incas Indiana Jones influenza inmigrantes insurgencia Inteligencia intentona Isaías Medina Angarita Isla de Patos Isla La Blanquilla isleños italianos Italo del Valle Alligro Jaime Lusinchi James Gerard Jesus Berbín López Joaquín Crespo Joaquín Mariño Joaquín Ricaurte José Antonio Páez Autobiografía José Cecilio Tinoco Jose Cova Rey José Dolores Arpushana José Felix Mora Jose Felix Ribas. José Gregorio Ponce Bello José Heriberto López José Laurencio Silva José Manuel Hernández José María Sánchez José Rafael Pocaterra José Vicente Bolívar Josefa Camejo Josefa Zavaleta Joyce Mathews Juan Díaz Flores Juan Escalona Juan Ferrer Juan Perez Jimenez Juan Vicente Gómez Juancho Gómez Julio Hidalgo Julio Vargas Junta Revolucionaria de Gobierno Kapitzky Kemper La Victoria La Viñeta Lago Lara Las PIedras Leander Legion Británica legión británica Legion Irlandesa Leon Colina Leopoldo Enrique López Leopoldo Ortega Barreto ley seca Liceo Pedro Gual licor Llanos venezolanos Lucila Méndez Lucille Mendez luger Luis Castillo Méndez Luis Eudoro Medina Luis Ravelo Luisa Teresa Celis Machu PIchu macos magnicidio magnicidio. MAN Manuel de Agreda mar Caribe Maracay Marcelino Medina Marcos Pérez Jimenez Margarita Bello Mario Vargas Marqueseña Martín de Sansinea Martín Parada mártir Mata Carmelera Mata Hari Matías Salazar mayor Soler Medardo Medina Medicina mexicas milicias MIN Miraflores Miranda mita Mocho Hernández Moda Monagas moneda Mormones Morón Naguanagua Naufragio Neuland norteamericanos Numancia Ocultimo Oscar Yanes Oviedo y Baños Pablo Morillo Páez Palacio Municipal de Valencia Pantanero parabellulm Partido Nacionlista Pedernales Pedro Castillo Pedro Estrada Penicilina Pérez Jiménez Pianista Plaza Bolívar practicantes de medicina prehisipánico Primera Guerra Mundial Primera República primero de enero princesa Isabel prohibición Puente de Hierro Puente Morillo Puente Restaurador puente Revenga Puerto Cabello Puerto La Cruz Queipa Queseras del Medio quitrin Rafael Angel Canelon Rafael Ernesto López Rafael Nogales Méndez Rafael Urdaneta Memorias Rafael Uribe Uribe Ralph Ince Ramón Guerra Ramón López Ravelo Red Line Refinería Renny Ottolina Revista Bohemia revolución Revolución de Queipa revolución legalista revolución restauradora Richar Murphy Rivas Dávila Román Delgado Chalbaud. Bolo Pacha Rómulo Betancourt Roosvelt Rosa Castro Roso Canelón Rotunda Ruiz S.N. sacerdote Sacred Cow Salvador Montes de Oca Salvarsan San Carlos San Fernando de Apure Santos Matute Gómez Santos Michelena saqueos Segunda Guerra Mundial Seguridad del Estado Seguridad Nacional Sífilis Silvestre Guevara Simon Alberto Consalvi Skymaster SN spider featon ss Valelncia submarinos subversión Tagliapietra Taguanes tanque dragón tanqueros Tanquetazo Temperamiento Teresa Carreño Teresita Carreño terrorismo Testamento historia TFP Thomas Farriar Thomas Ferriar Tinaco Tinaquillo tiranicidio tlaxaltecas tortura Torturas totonacas Trocadero Truman U-154 U-502 U-615 U-boot UNE Rafael Caldera Unión Patriótica Venezolana Universidad de Carabobo Unzaga Urdaneta USS Hancock V Conferencia Panamericana Vaca Sagrada Valencia Vapor Arauca Vapor Venezuela Veinte Años Sin Patria Vellum Force venéreas Venezuela Venezuela Hollwood Vicentico Gómez Victor López Victor Manuel López Waldorff Astoria William Nephew xenofobia Yaracuy

viernes, 26 de enero de 2018

UN ENTIERRO EN DICTADURA

El entierro de una persona, que en circunstancias normales es simplemente la despedida de un ser apreciado por sus mas cercanos amigos, en tiempos de dictaduras se puede convertir en una manifestación del repudio colectivo al tirano de turno, cuando la muerte de esa persona es producto de un crimen político causando la natural indignación en la sociedad. Por esta razón las dictaduras tratan de impedir o por lo menos minimizar las honras fúnebres de aquellos que han sido víctimas de sus atrocidades. Así ocurrió en la Valencia de 1933, que padecía la dictadura militar de Juan Vicente Gómez, quien tenía en Carabobo como lugarteniente a uno de los peores miembros del clan Gómez, Santos Matute Gómez, presidente del Estado.
Santos Matute Gómez, lugarteniente y primo de Juan Vicente Gómez, presidente del estado Carabobo.
En la ciudad funcionaba una pequeña empresa de tipografía, propiedad de dos hermanos de apellido Mariño, Joaquín y Santiago, descendientes del prócer oriental Santiago Mariño, ambos apreciados elementos de la sociedad valenciana. En la tipografía se editaban dos periódicos y toda clase de material impreso. Sucede que un infausto día, Joaquín fue detenido por la policía gomecista. Se le acusaba de estar imprimiendo material subversivo en contra del gobierno, incluso se cuenta que a Mariño se le habría decomisado un pasquín antigubernamental entre sus ropas. Otros dicen que el papel le fue introducido sin que se diera cuenta para incriminarlo. Mariño fue llevado hasta la sede de la policía ubicada para esos tiempos en la Casa Páez, en la calle del mismo nombre.
Pasquín antigomecista de 1933, posiblemente uno idéntico a este fue el que se le incautó a Joaquín Mariño.
Allí el empresario fue brutalmente torturado, como era costumbre en esos tiempos, para que confesara quienes eran los autores de los pasquines antigomecistas, con la mala suerte que el pobre hombre no aguantó las brutalidades y murió en los sótanos de la casa. El gobierno informó que Mariño “se habiá suicidado ahorcándose con los cordones de sus zapatos” y entregó el cadáver a los familiares en una urna cerrada con la orden de no abrirla. En esos tiempos los velorios se hacían en las casas y la policía envió a un par de agentes a la residencia de los Mariño, con la orden de que verificaran que en todo momento la urna estuviera cerrada y así llegara hasta el cementerio. 
Imagen actual de los sótanos de la casa Páez, donde fue torturado y asesinado Joaquín Mariño.

 SE DESENMASCARA A LOS ESBIRROS Pero en lo mas tarde de la madrugada, los dos policías que montaban guardia fueron convidados a tomar café, lo que fue aprovechado por una dama de la familia de nombre Eladia Pelayo, junto con otros parientes, destaparon la urna y revisaron el cadáver, constatando horrorizados las terribles torturas y amputaciones que presentaba, lo que evidenciaba que se trataba de un cruel homicidio y no un suicidio. Según el credo católico, quien comete suicidio, muere en pecado mortal y por lo tanto le corresponden los ritos religiosos, y el gobernador Santos Matute Gómez así se lo “recordó” al obispo de la ciudad Mons. Salvador Montes de Oca, para que la iglesia se abstuviera de celebrarle ritos religiosos al difunto, y de esta manera se corroborara la historia del suicidio, pero sucede que Montes de Oca, conocía las causas reales de la muerte de Mariño, así mismo, era amigo de la familia y conocía personalmente al difunto, de quien daba fe de sus creencias cristianas, aparte de que monseñor era adversario de la dictadura, con la que ya había tenido anteriormente serias discrepancias. Entonces, el obispo, mas que aceptar que cualquier cura celebrara un simple rito religioso de entierro normal y corriente, dispuso que él mismo, como obispo celebraría el funeral de cuerpo presente de Mariño con la mayor pompa luctuosa, desenmascarando la falsa versión oficial de los hechos.
El entierro de Joaquín Mariño fue realizado con todos los ritos eclesiásticos y la mayor pompa, a cuyo frente estaba el obispo de la ciudad,  fue una multitudinaria muestra de rechazo a la dictadura. (foto referencial)
Así el entierro salió de la casa de la familia Mariño aquella mañana de septiembre de 1933 a las diez de la mañana encabezada por el obispo Montes de Oca, como una multitudinaria procesión. La urna fue llevada en hombros por decenas de ciudadanos que se turnaban para honrar al amigo asesinado. Centenares de personas llevaban flores y velas encendidas a lo largo de la lenta marcha. Al llegar a la Plaza Bolívar un hombre con gesto de protesta y para que todos lo vieran se amarró las trenzas de los zapatos diciendo que con las trenzas no se suicidaría y muchos otros caballeros siguieron con el gesto en señal de repudio a la falsa versión oficial de la muerte. No fue hasta las tres de la tarde cuando finalmente finalizó el entierro tan concurrido, que mas que la última despedida constituyó una verdadera manifestación de protesta cívica y pacífica en contra de la dictadura. Ni siquiera la mas brutal de las tiranías sufridas por los venezolanos en el siglo XX pudo evitar que el pueblo le diera el último adiós como es debido a uno de sus ciudadanos. 
Monseñor Salvador Montes de Oca, el sacerdote caroreño, obispo de Valencia, que se enfrentó reiteradamente al régimen de Gómez

LA DICTADURA REACCIONA. La masiva manifestación de repudio al crimen de Joaquín Mariño realizada por la sociedad valenciana, con su obispo a la cabeza, molestó mucho al gobierno dictatorial, poco acostumbrado a ver desafíos colectivos tan grandes. Particularmente el obispo de Valencia era una personalidad bastante incómoda para la tiranía y ya una vez había sido expulsado del país. Al poco tiempo del entierro de Joaquin Mariño, se tramó una conspiración entre el nuncio apostólico, quien era muy simpatizante de la dictadura y ciertos curas enemigos de Montes de Oca para alejarlo de su obispado y llevarlo a un procedimiento disciplinario en Europa, donde se le obliga a renunciar a su alta investidura. Abatido y entristecido Montes de Oca decidió internarse en un monasterio en Italia, como un simple monje. Allí lo sorprende la segunda guerra mundial, y en septiembre de 1944, una vez más, pone su vida en peligro al socorrer a unos patriotas italianos que escapaban de las SS. El obispo valenciano, oriundo de Carora, es descubierto, es capturado por los nazis y a los pocos días es fusilado. Por eso es conocido como el “Obispo Mártir de Valencia”
Cuarto de tortura en los sótanos de la Casa Páez en Valencia, para esos tiempos, cuartel de la policía.

jueves, 18 de enero de 2018

EL DICTADOR ORDENÓ QUE LO ASESINARAN: ANTONIO PAREDES

" ¿Estaré loco? ¿Todas mis campañas son inútiles?¿Y entonces voy a quedar en ridículo? Es verdad, padre, los hombres como yo nunca quedamos en ridículo, pues en todo caso nos queda el camino de la muerte"
Gral. Antonio Paredes
“Diálogo de Ultratumba con dos generales


El general Antonio Paredes

Los dictadores siempre son cobardes.  El miedo es un fantasma que los asecha en todo momento.  Saben que sus abusos y arbitrariedades generan en muchas personas la sed de justicia y que los hombres de bien quieren hacerles pagar bien caro sus atrocidades.  Por eso están viendo conspiraciones, complots y tiranicidios por todas partes.  Por eso también es que algunas veces ordenan a sus secuaces asesinar a aquellos oponentes que no pueden reducir con el miedo, con los sobornos o con la amenaza de la cárcel.  Pero también es frecuente que esos asesinatos políticos terminan por apresurar el fin de los tiranos que los han ordenado.  Así ocurrió con Somoza cuando ordenó matar a Chamorro en Nicaragua, con Trujillo cuando mandó matar a las hermanas Mirabal en República Dominicana, o en Panamá con Noriega luego de que tramara el crimen de Hugo Spadafora.  Son asesinatos políticos del siglo XX ocurridos en nuestro inmediato Caribe.  Para no hablar del presente siglo, debemos recordar uno de los crímenes políticos más aborrecidos en la Venezuela del siglo XX: el asesinato ordenado por el dictador Cipriano Castro en contra del valiente general valenciano Antonio Paredes.
 
El Gral Antonio Paredes en su despacho.  Al fondo, arriba, un retrato del presidente Andrade.
¿QUIEN ERA ANTONIO PAREDES?
Oriundo de Valencia y descendiente directo de conquistadores y generales patriotas, el general Antonio Paredes se formó orgulloso de su linaje.  Los conceptos de honor, verdad, deber y rectitud adquieren para él un significado absoluto e intransigente.  Confesaba a sus amigos que soñaba con repetir en los tiempos modernos las hazañas de sus antepasados.   En Valencia, creció entre cuentos e historias de hazañas de guerreros,  recibió una esmerada educación, incluso estudió en la universidad de la ciudad, aunque no llegara a culminar. En la década de 1890 se destaca como un hombre valiente, audaz, incansable, adversario que ni pide ni da tregua, franco, orgulloso y honesto al incorporarse  a la “revolución legalista” de Joaquín Crespo, quien lo nombró general y Jefe del Castillo Libertador de Puerto Cabello.  Cuando el presidente Crespo decide, de manera inconsulta con la sociedad carabobeña designar como presidente del estado (gobernador) su enemigo, el general José Félix Mora, un hombre casi analfabeta, sin ningún tipo de educación y de bajo extracto social,  Paredes protesta vehementemente y rompe con Crespo.  Se tiene que ir del país y huye a Europa. 
El Gral. Paredes de uniforme.
En el viejo continente no pierde tiempo para estudiar: perfecciona sus idiomas: francés, inglés y alemán y realiza cursos en la Academia Militar de Saint-Cyr (Francia). Luego Viaja a Nueva York (1897) donde amplía su formación militar y académica.  A su regreso a Venezuela, una vez muerto Crespo, es empleado por el presidente Ignacio Andrade como jefe militar en Carabobo, donde le toca enfrentar a la “revolución de Queipa” de José Manuel Hernández (el Mocho).  Desde Valencia publica su primer libro, un panfleto en contra de su adversario militar, el “Mocho Hernández”.  Posteriormente, en septiembre de 1899  es nombrado nuevamente comandante del Castillo Libertador de Puerto Cabello. Allí le toca ser el último y obstinado bastión de defensa del gobierno de Andrade en contra de la “Revolución Restauradora” de Cipriano Castro que arrolladoramente avanzaba desde los Andes.  Resiste tenazmente por varios días como ningún otro general lo hizo en defensa del gobierno, hasta al quedarse sin municiones, decide rendirse.  Cipriano Castro envió a pactar la rendición con Paredes a un lugarteniente suyo, que se identificó como “el general Rafael Bolívar”. Pero Antonio Paredes descubre que el tal “general Bolívar” ni es general ni es Bolívar; es un aventurero colombiano de nombre Benjamín Ruiz, compinche de vagabunderías de Castro, lo que enfurece a Paredes, quien no tolera que un extranjero usurpe las jerarquías de un militar venezolano.  Pese a la inferioridad militar de la guarnición del castillo frente a los que lo sitian, apresa al falso general y está a punto de ordenar su fusilamiento, pero a ultima hora se firma la rendición con un representante legítimo de Castro.
De blanco, el Gral Paredes frente a sus tropas.
Paredes es apresado y enviado a la cárcel del Castillo  de San Carlos de la Barra, en la entrada de Lago de Maracaibo.  Allí muchas veces con grillos de 60 libras remachados a sus tobillos pasa tres años y puede escribir la que es quizás la mejor de sus obras “DIARIO DE MI PRISION EN EL SAN CARLOS”.  Cuando se produce la crisis del bloqueo de las potencias europeas a las costas venezolanas Castro ordena la libertad de todos los presos políticos, incluyendo a Paredes.  El dictador envía un barco para que todos sean llevados a Caracas a entablar con el tirano un “diálogo” en vista de la grave situación del país a causa del bloqueo, pero el general Paredes no cree en los “diálogos” con sátrapas;  El barco debe hacer escala en Curazao antes de llegar a La Guaira.  Antonio Paredes le dice a un compañero de viaje:

“Ahora que me considero en libertad, yo no iré sino hasta Curazao. ¡Que sigan hasta Caracas los que quieran deshonrarse poniéndose al servicio de Castro¡ En cuanto a mí, no tengo mas camino que la guerra contra ese tirano que ha sido y será el azote de Venezuela mientras no lo echemos de allí a balazos”   

De Curazao pasó a Trinidad, donde divide su tiempo entre escribir y conspirar obsesionado con el derrocamiento de Castro. Regresa nuevamente al país, incorporándose a la Revolución Libertadora en junio de 1903, participa en Güiria, en los últimos combates de ese movimiento y una vez derrotado regresa a Trinidad donde publicó sus obras: El Diario de Mi Prisión en el San Carlos y su Bosquejo histórico o Memorias contemporáneas y Cómo llegó Cipriano Castro al poder.
 
El Castillo-prisión de San Carlos de la Barra, a la entrada del Lago de Maracaibo, donde el Gral. Paredes estuvo 3 años preso.
EL REGRESO A LA PATRIA Y A LA MUERTE
Son pocos (o prácticamente ninguno) los casos registrados en Venezuela en que haya quedado evidenciado de manera contundente que el presidente de la república haya ordenado de manera directa el asesinato de un venezolano.  Quizás el del general Antonio Paredes sea el único.
Cipriano Castro "El Cabito". quizás el único presidente venezolano que dio de manera indubitable ordenes de asesinar a un venezolano.
A principios de 1907 el general Paredes es descubierto por las autoridades de Trinidad mientras reúne un parque de armas y organiza un movimiento revolucionario para invadir a Venezuela.   Le decomisan el armamento y se ve obligado a abandonar la isla.  Con un reducido grupo de compañeros, apenas una docena de hombres se decide a venir a Venezuela, casi sin armas, a tratar de organizar un alzamiento desde el oriente del país.  Entran por Pedernales, en lo que hoy es el estado Delta Amacuro, por las bocas del Orinoco, y pasa por varios poblados, buscando la vía de Ciudad Bolívar, pero los servicios de Castro se ponen en alerta.  El gobernador del estado Bolívar, Jesus Varela, siguiendo las instrucciones de Castro envía un vapor por el Orinoco comandado por el coronel Jesus García, que intercepta la pequeña lancha donde se traslada el grupo, el cual es capturado en las inmediaciones de Barrancas del Orinoco.  Los oficiales de Castro telegrafían inmediatamente al dictador, quien se encuentra gravemente enfermo en Macuto.  Castro le teme a Paredes; sabe que es un militar formidable y muy admirado.  También lo odia por haberlo desenmascarado en el caso del falso general colombiano y por muchos panfletos que Paredes publicó en su contra.   La respuesta no se hace esperar:

"Debe Ud. dar inmediatamente orden fusilar a Paredes y su oficialidad. Avíseme recibo y cumplimiento. D y F. Cipriano Castro"

El telegrama queda en los archivos como la prueba irrefutable de la autoría intelectual del homicidio. 
El gobernador Varela, envía otro barco al encuentro del García que tiene a los prisioneros con la orden de reiterar las instrucciones de fusilamiento, pero García es un militar, no un criminal y se niega a asesinar al general preso.  El día 15 de Febrero, en la madrugada, el Gral. Paredes y sus oficiales son llevados amarrados hasta la popa el buque donde se encuentran detenidos. Un soldado trató de vendarle los ojos a Paredes, pero el valiente general se negó a que lo taparan y  le gritó:
-Máteme pero no me veje¡ y mirando fijamente al pelotón de fusilamiento finalmente gritó:
-¡Madito seas Cipriano Castro¡
Y sonó la descarga de fusilería.
Luego de cumplida la orden de asesinato los cuerpos fueron lanzados al agua del río Orinoco.  Al poco tiempo fueron encontrados y sepultados por unos campesinos.
La noticia del crimen corrió como pólvora por toda Venezuela. La cobardía y el ensañamiento del asesinato causaron una indignación general por lo conocido de la gallardía del gral. Paredes.  La reputación del presidente Castro, que ya estaba bastante menguada por sus desaciertos administrativos, sus bravuconadas internacionales y sus excesos y perversiones se terminaba de ir a pique.  Algún tiempo después esta situación, junto con otro telegrama comprometedor fueron aprovechados por Juan Vicente Gómez para acusar a Castro de querer matarlo a él y darle el golpe de estado.  Una acusación penal por homicidio contra Castro, incoada por los hermanos del gral. Paredes terminó de sellar el destino del depuesto dictador.  Jamás regresaría a Venezuela.  Al hombrecillo de barba y levita gris le tocó vagar por el mundo, como un paria, expulsado de aquí y de allá, vigilado en todas partes y recibiendo el desprecio general.

El general Antonio Paredes no ha recibido el tratamiento que merece por la historia como ejemplo de sacrificio, inteligencia, valor personal, estudio, honestidad con sus principios y amor por su causa.  Debemos recordarlo y divulgar su ejemplo.  Finalmente dejamos unas palabras suyas, hoy más vigentes que nunca:
"Yo correré a Venezuela armado con una espada, con un fusil, con una lanza. No tengo con qué comprarlos, pero me los regalarán, y si no hay quien me regale nada, iré armado con una pica de madera que fabricaré yo mismo con la madera de los bosques de Dios, y si no hay buque que me lleve de balde, me iré a nado con la pica en la boca, cruzaré el mar a nado para estar con mis compatriotas en ese día de la grandeza y de la dignidad"
Antonio Paredes
El Gral Paredes, ejemplo de valentía y dignidad.

FUENTES:
LOPEZ CONTRERAS, ELEAZAR. “El Presidente Cipriano Castro”.Bloque Dearmas. Caracas.
NUÑEZ, ENRIQUE BERNARDO.  “El Hombre de la Levita Gris”.  Tipografía Garrido. Caracas. 1943
PAREDES, ANTONIO. “Diario de mi prisión en San Carlos” . Ediciones de la Presidencia de la República. Imprenta Nacional 1963
PICON SALAS, MARIANO.  “Los días de Cipriano Castro”.  Festival del Libro Popular Venezolano
FUENTES WEB
http://www.pressreader.com/venezuela/notitarde/20160603/281599534758289 (CUBILLÁN FONSECA, LUIS. “Antonio Paredes y Benjamín Ruiz” Diario Notitarde).

jueves, 28 de diciembre de 2017

1946: EL RETORNO DE LAS TORTURAS A VENEZUELA, LOS ELECTROCHOQUES

La historia la escriben los vencedores.  Y en la historia oficial los vencedores ocultan algunos hechos, magnifican los que les son favorables y minimizan lo que no les conviene que se recuerde, pero afortunadamente quedan las actas, los expedientes, las hemerotecas y la tradición oral que nos permite reconstruir los hechos como verdaderamente ocurrieron.
A partir de la muerte de Juan Vicente Gómez, Venezuela entró en una etapa de respeto a la constitución y a la ley, de  paz y armonía ciudadana dirigida por los sucesivos gobiernos de dos generales civilistas; primero Eleazar López Contreras y luego Isaías Medina Angarita.  López Contreras con un tacto y una habilidad política extraordinaria y sin mayores traumas pasó de la feroz dictadura de Gómez a un gobierno democrático, con un profundo respeto a la ley,  sin ningún preso político y aboliendo la detestable práctica de la tortura, que en tiempos de Gómez había llegado a unas exageraciones inimaginables.  Luego con el gobierno de Medina Angarita se ampliaron mucho mas las libertades ciudadanas, con una libertad de prensa absoluta, sin presos políticos, ni exiliados de ningún tipo, legalizando los partidos de absolutamente todas las tendencias políticas y con un respeto integral a todos los derechos de cada uno de los ciudadanos.  Estos gobiernos fueron de gran amplitud política, donde participaron venezolanos de las mas diversas tendencias e ideologías, escogidos por sus méritos y cualidades y no por sus simpatías políticas, sin lugar a dudas, Venezuela tuvo entre 1936 y 1945 a los mejores de sus hijos, a los mas calificados profesionales en las labores de gobierno.
LA INESTABILIDAD
Esta situación de paz ciudadana se vio abruptamente interrumpida el 18 de octubre de 1945 cuando se rompió el hilo constitucional al producirse un cruento golpe de estado que dejó casi cuatrocientos muertos, mediante el cual llega al poder una peculiar combinación de un partido político (Acción Democrática encabezada por Rómulo Betancourt) y un grupo de jóvenes y ambiciosos militares encabezados por Marcos Pérez Jiménez y Carlos Delgado Chalbaud, entre otros.
El Br. Rómulo Betancourt.  Durante su gobierno se inicia
el uso de la tortura con electricidad como método represivo
en Venezuela.
El nuevo gobierno, que se llamó Junta Revolucionaria de Gobierno (J.R.G), fue encabezado por Rómulo Betancourt, quien formó un gobierno sectarista, exclusivamente de partido, colocando en todos los puestos altos, medios y hasta en los mas sencillos empleos públicos únicamente a los militantes de su partido, por lo que sarcásticamente el pueblo llamaba al gobierno la Junta Romuliana de Gobierno. A poco de iniciado el gobierno de Betancourt las milicias del partido, conocidas como “cabilleros” o “bandas armadas” llevaron a cabo los primeros ataques armados a las reuniones o “mítnes” los partidos de oposición, así como ataques contra  la educación privada y a la iglesia católica.
Este gobierno sectario no tardó en ganarse la animadversión de ciertos sectores de la sociedad que añoraban los tiempos de amplitud, respeto y civilidad de López Contreras y Medina.  Es así como se produjo en diciembre de 1946 el primer intento de deponer al régimen revolucionario y restablecer la constitución violentada, con pronunciamientos civico-militares en Carabobo, Aragua y Trujillo.  Una vez fracasada la intentona fueron detenidos, sin orden judicial alguna,  gran cantidad de ciudadanos, muchos de ellos notables profesionales y comerciantes de la sociedad que fueron incomunicados e internados en los distintos centros de reclusión existentes: En Valencia en el cuartel de policía, en primera instancia y al quedar ésta atestada por la enorme cantidad de  detenidos esta instalación, en la  cárcel de la ciudad y en Caracas en la cárcel Modelo y también se habilitó un local para los prisioneros, en el antiguo local del famoso club nocturno El Trocadero, el cual fue en sus buenos tiempos muy visitado por el presidente Medina y por gran parte de la sociedad caraqueña.

COMIENZAN LAS TORTURAS
A poco de producirse las detenciones de los enemigos del gobierno cundió en toda Venezuela una noticia escandalosa: Los presos políticos estaban siendo torturados. Y lo que era mas grave aún: se le estaban aplicando torturas con electricidad a los detenidos.  Lo que se creía era una detestable práctica represiva del pasado, ya superada, volvía en manos de  la Junta Revolucionaria de Gobierno.  Ni siquiera  los más crueles esbirros del régimen de Juan Vicente Gómez  llegaron a utilizar la electricidad como método de tortura y ahora, los nuevos gobernantes que se autocalificaban como demócratas empleaban los más bárbaros sistemas de represión.
Según consta en el expediente judicial respectivo, citado por Rafael Agustín Pinto Prada en “Administración de Justicia en Carabobo Durante el Trienio 1945-1948”, quienes participaban en los interrogatorios y las torturas no eran solamente los funcionarios policiales, sino también conocidos militantes del partido de gobierno, los milicianos, a quienes los detenidos denunciaron con nombres y apellidos.  Es de notar que los fiscales del ministerio público en ningún momento hicieron acto de presencia en los centros de detención.
Monseñor Bernardo Heredia, párroco de
Guacara, bárbaramente torturado.
Entre los torturados se recuerda especialmente el caso de monseñor Bernardo Heredia, párroco de Guacara, maltratado bárbaramente.
El escándalo de las torturas traspasó las fronteras de la nación y el “The Times Herald” de Washington, afirma que:
“…el gobierno venezolano presidido por Betancourt ha desatado una guerra de torturas y terrorismo contra sus adversarios, debido a lo cual se aplican colgaduras por los dedos pulgares, además de utilizar para forzar confesiones, luces de 2000 voltios en la cara, apaleados, colocados cargas en la espalda y la aplicación del tortol sobre los órganos sexuales. “ (Citado por Rafael Agustín Pinto Prada, obra citada)
EL TROCADERO
Durante los tiempos de Medina Angarita funcionó en Caracas, en una lujosa mansión del conocido gomecista Antonio Pimentel  un lujoso restaurant y Club Nocturno conocido como “El Trocadero”. Al llegar al gobierno la JRC la mansión fue expropiada y el club cerró. Poco tiempo después, y a raíz de la enorme cantidad de ciudadanos detenidos por la intentona del golpe del 11 de diciembre del 46, el Trocadero fue convertido en una especie de campo de concentración para los enemigos del régimen.  Aunque en Caracas no hubo movimientos militares, docenas de personas fueron detenidos y llevados al Trocadero; entre ellos Jóvito Villalba, principal dirigente del partido político URD y un diputado con inmunidad parlamentaria, Feliciano Ontiveros.  Allí los elementos de los cuerpos policiales también aplicaron las torturas.  Oscar Yanes, así lo recuerda:
"ESTAN TORTURANDO a los presos con corriente eléctrica en El Trocadero", la noticia se extendió por toda Venezuela y en Caracas, en las pulperías, en las escuelas, en las fuentes de soda, en "las casas de cita" y hasta en las iglesias, todos preguntaban lo mismo: "Les meten corriente eléctrica por las bolas, por el cuello, por las piernas y hasta por allá abajo...".
El "Trocadero", en sus buenos tiempos, el mejor local nocturno de Caracas.  Al llegar Betancourt al poder fue expropiado y convertido en cárcel para los presos políticos.
LAS DENUNCIAS ANTE LA ASAMBLEA NACIONAL CONSTITUYENTE
La Asamblea Nacional Constituyente en funciones poco después de la intentona de diciembre tenía una composición pluripartidista, allí hacían vida política las variadas tendencias políticas que existían en el país, entre ellas el partido URD, cuyo principal dirigente era uno de los cientos de detenidos por el gobierno. También es de destacar que el presidente de la ANC era Andrés Eloy Blanco, que si bien pertenecía a las filas del partido de gobierno, era un demócrata convencido, y aunque  no había sufrido las torturas del gomecismo en carne propia,  si las había conocido muy de cerca ya que muchos de sus compañeros de presidio en el castillo de Puerto Cabello habían sido salvajemente torturados.  
Andrés Eloy Blanco, presidente de la ANC y ex preso político de la
dictadura gomecista.
Así las cosas se reciben en la ANC la denuncia de los familiares de los presos políticos sobre las torturas y las detenciones ilegales, la cual es secundada por los representantes del URD, quienes logran que se abra un debate sobre la cuestión y la consiguiente averiguación.  Aunque la fracción del partido de gobierno trató de evitar que se descubriera la verdad de lo ocurrido, se produjo el intenso debate y se pudo probar con cantidad de evidencias las torturas recibidas por los presos políticos, y particularmente la aplicación de electricidad. 
LOS BENEFICIOS DE LA TORTURA, SEGÚN UN DIPUTADO.
En el momento más álgido del debate intervino el diputado por Acción Democrática electo por  Caracas de nombre Manuel González y señaló que “los electrochoques eran necesarios, que eran tan buenos que hasta se usaban como terapia en la psiquiatría  moderna con buenos resultados para curar la locura y que por ser de bajo voltaje los aplicados a los presos sus vidas no corrían peligro. Que es posible que alguno de los presos políticos que ha cometido la locura de atentar contra el gobierno llegue completamente cuerdo a su casa.”  Para rematar señaló que hacía todas estas aclaratorias “para que las familias de los presos políticos estuvieran tranquilos en estos días de Navidad.”  A raíz de estas declaraciones el humorista Rafael Guinand dijo: “El diputado González es el hombre que más sale en los periódicos y su señora madre es la dama mas nombrada de Venezuela”. 

Finalmente la ANC acordó que se pasara el informe de la situación a los tribunales para que “caiga todo el peso de la ley sobre los torturadores”.  Todavía se está esperando la decisión del tribunal y han pasado setenta y un años.
Los presos políticos recluidos en el Trocadero en Caracas, donde no hubo movimiento subversivo alguno fueron liberados en enero, pero los detenidos de Valencia, donde si hubo fuertes operaciones de las fuerzas contra-revolucionarias permanecieron detenidos ilegalmente, sin que ningún fiscal les formulara cargos ni ningún juez ordenara su detención  durante todo el gobierno de Betancourt  y sólo obtuvieron su libertad cuando el nuevo presidente, Rómulo Gallegos los indultó en febrero de 1948, más de un año después de su detención.

Mucho se ha hablado de la tortura y los tratos crueles a los detenidos en Venezuela,  después de estos hechos, pero se debe recordar quien es el verdadero padre de la tortura con electricidad en nuestro país.  Después de que la tortura volvió a formar parte de las prácticas represivas en Venezuela durante el gobierno de la JRC presidida por Rómulo Betancourt, esta detestable práctica llegó para quedarse.  No fue antes ni después.
FUENTES
Rivas Rivas, José.  “HISTORIA GRÁFICA DE VENEZUELA” Edición Digital Tomo 3
Rafael Agustín Pinto Prada "Administración de Justicia en Carabobo durante el Trienio 1945-1948" 
Pinto Prada, Rafael Agustín. "Administración de Justicia en Carabobo durante el Trienio 1945-1948" http://www.ahcarabobo.org.ve/index.php

Yanes,  Oscar.  “DEL TROCADERO AL POSAPOGA”, Edit. Planeta. 

martes, 28 de noviembre de 2017

LA CAPTURA DE ROMAN DELGADO CHALBAUD, LOS MORMONES Y MI TATARABUELA

Uno de los personajes mas interesantes de la historia contemporánea de Venezuela es sin duda, el general Román Delgado Chalbaud.  Su vida describe una elipse desde ser el compadre, socio y mejor amigo del dictador Juan Vicente Gómez hasta su enemigo a muerte (muerte, literalmente).  Es una vida que ha dado ya para dos interesantísimas novelas (“De la Rotunda a la Calle Larga” de Vicente Ibarra y “Falke” de Federico Vegas), y de la que se puede sacar el libreto para la mas extraordinaria película que se quiera filmar en Venezuela que reuniría drama, acción y pasión. 
El gral Román Delgado Chalbaud, en sus tiempos de fortuna política y económica.

Desde que, siendo un adolescente, conocí de la epopeya del “Falke” el personaje me cautivó y mas aún cuando me contaron las particulares circunstancias de su captura.
 El merideño Delgado Chalbaud, como militar activo en la marina de guerra participó en diversas operaciones militares en el gobierno de Cipriano Castro. Mas tarde y a raíz del golpe de estado que Gómez le da a Castro surge una enorme afinidad entre el merideño y el tachirense. Román Delgado era un hombre innovador, y extremadamente ambicioso, tanto en lo político como en lo económico.  Fue él quien trajo al primer avión a Venezuela, con el aviador norteamericano Frank Boland.  Con el gobierno de su compadre Gómez va subiendo como la espuma.  Junto con Gómez se apoderan de las acciones que el depuesto presidente Cipriano Castro tenía en la Compañía Fluvial del Orinoco, luego llamada Compañía Fluvial y Costanera de Venezuela, que tenía el monopolio de la navegación por todas nuestras costas y rios.  Este solo monopolio les generaba enormes ganancias en tiempos en que prácticamente no existían carreteras ni mucho menos líneas aéreas y todo el transporte de ganado, cosas y personas se realizaba por barco, y por supuesto, con los barcos de estos dos compadres.  Como si fuera poco Gómez también le concede a Román la renta de las estampillas y el monopolio de las salinas.  Delgado se convierte en millonario amparado por Gómez.
El dictador Juan Vicente Gómez, en una de las pocas imágenes
 a color que se tienen del personaje

EL NEGOCIO DE LOS BANCOS
En 1911 el gobierno de Gómez lo comisiona para ir a Europa a estudiar la posibilidad de ciertas inversiones que incluían, entre otras cosas,  la posibilidad de  instalar en nuestro país otros bancos, distintos del Banco de Venezuela (privado), que era prácticamente el único que existía. Al llegar a Europa, el codicioso Román, conoce a un oscuro personaje que es quien le hace el lobby ante los banqueros europeos, este sujeto es conocido como “Bolo Pacha”, pero su verdadero nombre era Paul Bolo, un francés, que decía ser nacional de un país del medio oriente, donde pertenecía a una familia de algún jeque o pachá, y que era muy rico.  
Bolo Pacha o Paúl Bolo, el oscuro personaje que "colaboraba" con
Román Delgado Chalbaud en el negocio.
En realidad Bolo Pachá, aunque pertenecía a una familia honorable, era la oveja negra de la familia,  era un hábil estafador, había estado preso en Francia, España y Argentina y era bígamo, ya que había podido casarse con dos viudas ricas.   Su habilidad con la palabra y la ingenuidad de la sociedad de principios de siglo le habían permitido codearse con los magnates franceses  y también con ciertos extranjeros, entre estos cayo Román Delgado Chalbaud.  Y es así como el venezolano, asistido por el embaucador francés, logra el interés de capitales franceses para instalar dos bancos en nuestro país: un Banco Nacional y un Banco Territorial, que se encargarían de la emisión de la moneda y de las operaciones hipotecarias, por supuesto con capital francés. Con su proyecto debajo del brazo regresa Román a Venezuela, seguramente soñando con ser el dueño de algún palacio o Francia y en otras ganancias que le podrían derivar de concretarse el asunto de los nuevos bancos.  En esos tiempos Gómez no se había convertido todavía en el absoluto dictador; tenía un Consejo de Gobierno, un órgano de consulta y discusión,  en el cual, honorables venezolanos todavía se atrevían a levantar su voz de protesta ante lo que consideraban inconveniente.  Al llegar el proyecto de los bancos franceses al Consejo de Gobierno, de manera airada y contundente se opusieron varios de sus miembros.  El argumento que preocupaba es que una potencia extranjera tendría una enorme injerencia en la soberanía nacional, en algo tan importante como la banca y sobre todo recordando los recientes sucesos del bloqueo anglo-germano de años anteriores. Se llegó a opinar que era una re-colonización de Venezuela.  A la cabeza de esta oposición  estuvo “El Mocho” Hernández quien fue tan elocuente que hasta insultó al propio Gómez en plenas deliberaciones.  También  Vicente Lecuna, para la época presidente del Banco de Venezuela le hizo serias objeciones al proyecto, que terminaron de convencer a Gómez.  Cuando Delgado, a quien Gómez había aceptado todas sus proposiciones y negocios anteriores,  se entera de que su proyecto bancario ha sido descartado, su gestión se ha perdido  y sus ganancias se han esfumado,  entra en cólera y empieza a tramar la traición a su compadre-presidente.  Román empieza a planear su conspiración, junto con sus hermanos y algunos miembros del Consejo de Gobierno.  Dicen que el complot no incluía sólo el golpe de estado, sino también el asesinato de Gómez; pero los espías y confidentes del dictador eran muchos y los envidiosos del poderoso Delgado eran muchos también y no tarda el general-presidente de enterarse de la traición de su predilecto. Casi todos los implicados abandonan rápidamente el país, pero Delgado se queda.
Panfleto que publicó Delgado en defensa de sus
diligencias en Europa
LA DISCUSION
Una vez convencido del plan, Gómez le ordena comparecer a Delgado a su despacho, donde según coinciden todos los relatos, de una manera fría y descompuesta, con una mirada de rencor, de fiera herida, sin saludar el dictador le habría dicho al militar y marino la famosa frase:
General Delgado, tengo para mis enemigos, la muerte de agujita y grillos de 70 libras. Además, ¿qué culpa tiene la estaca, si la rana salta y se ensarta"?
Delgado trató de excusarse, alegando que todo se trataba de sus enemigos que trataban de mal ponerlo con su jefe y se retiró.

LA CAPTURA
La falta de lealtad de Román cayó terriblemente a Gómez.  El dictador había tratado al merideño casi como a un hijo; la confianza era absoluta, se cuenta que Delgado era el único entraba en los aposentos del Jefe sin anunciarse previamente, cuentan que Gómez estaba irritado por completo a raíz de esta traición.  Después de meditar la situación Gómez le ordena a su espaldero, el indio colombiano Eloy Tarazona: Llame al coronel Agustín Tirado Medina y dígale que se presente de inmediato.
Según contó  el propio Tirado Medina a Pedro José Muñoz,  antiguo miembro de la Academia de la Historia, en su libro “La Noria de los Días” citado por Francisco Carreño Delgado* los hechos ocurrieron como sigue:
“En el termino de la distancia se presentó ante Gómez el coronel Tirado Medina, quien para los momentos era Jefe Civil de la Parroquia San Juan, donde había dado muy buenos resultados.  Legó muy sonriente y optimista porque pensaba que se le convocaba para ofrecerle un cargo de mayor importancia en la administración pública, pero le esperaba un balde de agua fría.  Apenas al estar frente al presidente éste le dijo: 
-“Coronel Tirado Medina, lo he llamado porque tengo que confiarle un encargo de suma gravedad y tengo confianza en que Ud. sabrá cumplirla: Mañana en la mañana, prenda Ud. al general Delgado Chalbaud y llévelo a la Rotunda
Agustín, todavía sin reponerse de la sorpresiva misión, atinó sólo a preguntar:
“¿Y si se resiste?
La orden es prenderlo. Usted verá como lo hace.”
Sigue contando Tirado Medina:
Volví a mi casa y ordené que me hicieran una jarra de café bien cargado.  Me encerré en mi cuarto y comencé a pasearme de un lado a otro, pensando cómo me las arreglaría para cumplir el peligroso y difícil cometido.  Antes de las cinco de la mañana ya estaba frente a la casa de Puente Yanes a Tracabordo…Acababa De llegar su coche, una magnífica Victoria, descubierta por ambos lados, tirada por una pareja de briosos caballos castaños…
Inesperadamente irrumpió en la vía una carreta conducida por un isleño, que subía de Perico a Puente Yanes.  Avancé y en tono enérgico le ordené que atravesara la carreta en la esquina a lo cual accedió…El general Delgado Chalbaud emprendió su marcha hacia donde yo estaba.  Ante el obstáculo de la carreta, el cochero prorrumpió en airadas protestas, y el general, distraído vino a darse cuenta de mi presencia cuando yo ya había llegado hasta el coche y entrado por el lado derecho donde venía él sentado…-Buenos días coronel¡ ¿Qué lo trae por aquí? Avanzando el cuerpo dentro del coche y poniendo el revólver en el vientre del general, le advertí: “No se mueva general.  Está detenido¡ y rápidamente lo desarmé. Sin cruzar palabras siguieron directamente hasta la Rotunda.
Doce años estaría preso en la siniestra cárcel el general Delgado.
Ahora bien, Gómez tenía bajo sus órdenes a miles de soldados, cientos de policías, docenas de edecanes,  a los chácharos y cualquier cantidad de espías…¿Qué lo decidió a encomendar esta misión especialmente al coronel Tirado Medina?  Es una interrogante que siempre he tenido.  Quizás era su expresa intención de que Delgado fuera capturado vivo, lo que no cualquiera sería capaz de hacer y seguramente vio en Tirado Medina tanto el temple como la prudencia necesarias para llevar a cabo la misión.
EL PRIMO AGUSTÍN
Por allá por la década de los setenta, siendo yo un adolescente y cuando comentaba estos episodios con mi abuelo, quien vivió intensamente los tiempos de la dictadura gomecista, sorpresivamente me informó el detalle que me hizo interesar más en la cuestión:  El coronel Agustín Tirado Medina era su primo hermano.  Era hijo de una hermana de mi bisabuelo el general Medardo Heraclio Medina.  Aparte de militar y político era contador o tenedor de libros, como se decía antes, un hombre muy culto que hasta había escrito un texto de matemáticas que se utilizaba en las escuelas en aquellos tiempos. Lamentablemente no requerí de mi abuelo más datos de su primo. ¿Cómo se llamaba su madre? ¿Cómo es que siendo los Medina furibundos enemigos de Gómez uno de sus primos se encontraba trabajando en el gobierno? ¿Se llegaron a conocer los primos?  Cuarenta años han pasado desde que anoté los datos que  me contó mi abuelo al margen de la novela “De la Rotunda a la Calle Larga” para que no fueran olvidados al paso del tiempo.
LOS MORMONES Y SU AYUDA A ENCONTRAR ANCESTROS.
Por muchos años estuve buscando información de Agustín Tirado Medina.  Apenas alguna escueta reseña de la detención de Delgado pude conseguir en Internet, y algo más en los libros investigados.  Cuando se me ocurrió una última carta, al recordar la sugerencia de uno de los amigos virtuales con ocasión de otra búsqueda:  la pagina familysearch, de los Mormones.  La Iglesia de Jesucristo de los Últimos días, que normalmente llamamos “los mormones” realizó a nivel mundial un titánico trabajo de microfilmar y luego llevar a la web millones de partidas de nacimiento, defunción y matrimonio, tanto eclesiásticas como civiles.  En Venezuela, por razones que desconozco, no se hizo la labor completa, pero si en muchos estados de la república.  La idea que los movió creo que es facilitar el reencuentro de las familias.  Y pues bien, al realizar mi búsqueda… bingo¡  Encontré no sólo a Agustín Tirado Medina, sino a su padre y madre, mi tía-bisabuela de nombre Manuela María Medina Betancourt, a los  hijos de Agustín, y la veta de información fue tan extraordinaria que pasé buscando mis ancestros, alguno de los cuales sólo conocía los nombres y otros que ni siquiera conocía su existencia. 
Fragmento del acta de nacimiento donde figuran las firmas autógrafas de Agustín Tirado y Manuela Medina de Tirado, padres de Agustín Tirado Medina y la de Medardo Medina, mi bisabuelo.
Así encontré a mi tatarabuelo Marcelino Medina, nacido a principios de la  guerra de independencia y a Epitacia Betancourt de Medina, mi tatarabuela nacida en 1821, el año de la batalla de Carabobo.  Desfilaron ante mi otros tíos bisabuelos Domitila, Manuel Abigail, Rita de la Cruz, Marcelino, Rita, e  Isaías Medina, nombre que me sorprendió al coincidir con el presidente que nació años después, de donde sospecho una posible relación familiar. Aparece, como cosa curiosa un niño expósito que dejaron en la puerta de la casa de la familia y fue adoptado por Isaías, y le dan el apellido. Remonto mas aún y salen a mi encuentro Domitila Medina, hermana de Marcelino, mi tatarabuelo, y hasta encuentro a los padres de mi tatarabuela Epitacia, que son Francisco Betancourt y Rita Frías¡  Nunca imaginé poder encontrar en la web a mis retatarabuelos¡
Acta de bautizo (fragmento) de Agustín Tirado Medina.

La  página web  https://www.familysearch.org es una extraordinaria herramienta para historiadores y genealogistas aficionados que es muy poco utilizada.  La recomiendo.
EPILOGO
El destino de los personajes de este relato estuvo signado por la muerte.  La dama de la guadaña se los llevó a todos de manera violenta.  El primero de ellos fue Bolo Pacha.  Durante la primera guerra mundial, las autoridades francesas descubrieron una operación mediante la cual Bolo, por medio de un banco norteamericano, con millonarios fondos que le habían suministrado los alemanes  trató de comprar a los mas importantes diarios franceses para conseguir un una política editorial pacifista que beneficiara a los alemanes.  Bolo fue arrestado, enjuiciado, declarado culpable de traición a la patria y fusilado en 1918.
Bolo Pacha declara ante el Tribunal que le enuicia por traición.  Fue condenado a muerte y fusilado.

Siguió Román Delgado Chalbaud.  Luego de doce años de terrible presido en La Rotunda de Caracas, Gómez le da la libertad, e inmediatamente viaja a Europa donde invierte lo que le queda de su fortuna (había sido literalmente esquilmado por sus carceleros gomecistas que hasta lo dejaban varios días sin nada de comer a cambio de cuantiosas sumas de dinero) y todas sus energías en planear una invasión para derrocar al dictador.  Finalmente compra un barco, el Falke, y un lote de armas y con un puñado de valientes venezolanos de las mas variadas clases, ideas y ocupaciones, entre los que se encontraban el estudiante universitario Armando Zuloaga, el escritor valenciano José Rafael Pocaterra y su propio hijo Carlos Delgado Chalbaud, trata de invadir desembarcando en Cumaná, donde gracias a los servicios de inteligencia lo esperaba para enfrentarlo el gobernador gomecista  el general Emilio Fernández. Desembarca Delgado con la bandera  en una mano y una pistola luger en la otra y se traban en fiero combate con las tropas de Fernández que lo esperan en el puente “Guzmán Blanco” sobre el río Manzanares.  En un extremo del puente Delgado recibe un balazo de fusil que le ha disparado un soldado gomecista encaramado en un árbol, muere casi instantáneamente.  Minutos después, uno de los muchachos de la expedición invasora asesta un tiro en el centro del pecho al general Emilio Fernández, que también muere instantáneamente, pero ya la invasión está derrotada. Carlos Delgado Chalbaud, Rafael Pocaterra y los pocos que se salvaron levan anclas y se retiran.
Puente "Guzmán Blanco" sobre el río Manzanares, en Cumaná.  En un extremo de dicho puente cayo muerto el gral Delgado Chalbaud.  Frente a él, al otro extremo, moría minutos después el gral Emilio Fernández, defendiendo al gobierno.
Finalmente, Agustín Tirado Medina, muchos años después de todos estos acontecimientos, está en su casa, a punto de asistir a un bautizo en una iglesia cercana.  Se ha vestido elegantemente de casimir oscuro, con traje y chaleco.  Cuando guarda el revólver que siempre porta, en el bolsillo del pantalón, el arma cae hasta el suelo: el bolsillo está roto.  No hay tiempo de cambiarse de ropa, porque se hace tarde.  Agustín es de esos hombres que jamás sale de su casa desarmado, pero por una vez que lo haga no pasará nada.  Pero si pasó.  Casi en las puertas de la iglesia, se encuentra con un delincuente que había jurado tomar venganza con el coronel. Se acerca y le da un disparo y lo mata en el acto.
TRÁGICA COINCIDENCIA.
Algo más de treinta  años después de la detención de Román Delgado Chalbaud, los hechos de manera sorprendentemente trágica se repitieron, cambiando a los personajes.  Al igual que hizo su padre en 1913, bien temprano por la mañana, Carlos Delgado Chalbaud, presidente de la Junta de Gobierno,  se dispuso a salir de su casa, rumbo a Miraflores.  Al igual que a su padre, le atravesaron un vehículo que le impidió el paso.  Igualmente gente armada le impidió llegar a su destino original.  La gran diferencia es que en vez de ser detenido sin violencia, como ocurrió con Román, en este caso los captores eran una partida de forajidos corianos, en completo estado de ebriedad, que no supieron dominar la situación, lo que terminó con el asesinato a tiros del teniente coronel Carlos Delgado Chalbaud. Muchos historiadores señalan que la muerte de Carlos delgado Chalbaud fue producto de una venganza de un millonario que se sintió traicionado por el militar en el asunto de unos terrenos.
________________________________________
*Carreño Delgado, Francisco.  “La Prision de Román Delgado Chalbaud” en la revista “Historia Para Todos” Nro. 2, Caracas, 1979

Fuentes:
BOLETIN DEL ARCHVO HISTORICO DE MIRAFLORES Nro. 139-140, Caracas 1992
Fernández, Carlos Emilio.  “Hombres y Sucesos de Mi Tierra”. Madrid, 1969
Ibarra, Vicente.  “De la Rotunda a la Calle Larga” Ed. Fuentes, Caracas, 1977
Yanes, Oscar.  “Memorias de Armandito”.  Ed. Planeta. Caracas. 2007
Revista “Historia Para Todos” Nro. 2. Ed. Lisbona. Caracas 1979