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jueves, 12 de julio de 2018

LA HISTORIA DEL LICEO PEDRO GUAL DE VALENCIA.



LA HISTORIA DEL LICEO PEDRO GUAL.
El próximo 30 de Julio se cumplen 82 años de la creación del Liceo Pedro Gual.  Fue por decreto del entonces presidente de la república, el Gral. Eleazar López Contreras, el verdadero padre de la democracia venezolana, que se crea nuestro primer liceo carabobeño de la modernidad, según decreto del ejecutivo federal del 30 de julio de 1936.  Se le dio para su primera sede la antigua casa donde funcionó la Universidad de Valencia, frente a la Plaza Sucre, lo que hoy conocemos como la “facultad de Derecho”.  Su primer director fue el Br. José Gregorio Ponce Bello y el sub-director el Dr. Leopoldo Araujo.
En sus primeros tiempos, los estudios de bachillerato eran sólo de 4 años, apenas contando el liceo con alrededor de 300 alumnos.   Tuvo la novedad, para aquellos tiempos de ser el pionero en la educación mixta, es decir, hembras y varones estudiaban juntos por vez primera.  Ya para los años cuarenta, con una nueva organización tenía casi 400 alumnos: 3 secciones de primer año (120 estudiantes), 2 secciones de segundo (80 alumnos), una sección de tercero (80 alumnos) y una de cuarto con 40 alumnos.  En cuanto al segundo ciclo, que sería el quinto año había: Ciclo de Ciencias Físicas y Matemáticas: 16 alumnos, Ciencias Sociales: 12 alumnos, Ciclo de Ciencias Biológicas: 50 alumnos.  De esta población estudiantil 80 eran muchachas.  Tanto el primer como el segundo ciclo tenían sus clases prácticas de Anatomía, Botánica, Fisiología, Física, Química, Mineralogía y Dibujo.  Las prácticas de Química Biológica las veían los muchachos en el antiguo Hospital Civil de Valencia.
Pocos años más tarde, durante la presidencia  del Gral. Isaías Medina Angarita y como ministro de instrucción pública del Dr. Rafael Vegas se decreta la construcción de un moderno edificio para sede del instituto, a semejanza del “Fermín Toro” de Caracas, con un costo extraordinario para la época de un millón ochocientos mil bolívares, el cual sería edificado en Camoruco, en  unos terrenos donados por la sucesión de Antonio Guzmán Blanco a la Municipalidad de Valencia, conocidos como el “Parque Guzmán Blanco”.  Allí quedaba en el siglo XIX la suntuosa residencia del presidente Guzmán Blanco, que solía venir por temporadas  a Valencia.  Luego de la muerte de Guzmán la residencia y el parque donde estaba enclavada fueron quedando abandonados y en ruinas y en las primeras décadas de los treinta algunos deportistas fomentaron allí unas canchas deportivas.  Allí funcionaba el “Camoruco Tenis Club” y había otras canchas basket y un parque infantil.  La nueva edificación estaría dotada de holgadas dependencias, canchas, laboratorios, comedor, aulas, abundantes áreas verdes y hasta un teatro.  También se le incorporaron los más modernos equipos y material pedagógico.
Primera sede del Liceo Pedro Gual, frente a la Plaza Sucre, antigua sede de la Universidad de Valencia. 
Entre los primeros profesores del “Pedro Gual los cronistas recuerdan, además de “el poeta” Ponce Bello, a Agustín Hurtado Oliveros, en matemáticas, que luego se haría jurista y es el autor del libro de derecho romano que utilizamos casi todos los estudiantes de derecho.  También estaba el padre John, un curazoleño que hizo suya la tierra carabobeña, que daba clases de inglés y castellano. Así mismo señalan al Dr. Fabián de Jesús Díaz, famoso médico carabobeño. Igualmente el recordado profesor Dimas Segovia Chávez, quien ininterrumpidamente fue profesor de Química,  desde 1.947 hasta su jubilación en los setenta, conocido por ser fundador y director del Colegio Juan XXIII.  Jesús Berbín López, quien lo dirigiera por muchos años. Pedro José Mujica, el prof. Tabares, etc.
A mediados de la década de los cuarenta, las chicas estrenando el nuevo edificio del liceo.
Entre la nómina de profesores de los años cuarenta, quienes “estrenaron” el nuevo edificio de Camoruco en la Av. Bolívar están: El director Vásquez Fermín, y se mencionan entre los profesores a Pastor Rojas, Armando Alfonzo.  El director en los cincuenta era el profesor Oropeza.
Y de sus  primeros alumnos, de la época de la Plaza Sucre, se puede mencionar a Guillermo Mujica Sevilla, que llegó a ser médico eminente y cronista de Valencia, Alejandro “el policía” Izaguirre, ministro de relaciones interiores de C.A.P., Guido Groscors, también ministro en los tiempos de C.A.P., una bella muchacha llamada René Lozada, que con el tiempo sería la esposa se Renaldo (Renny) Ottolina.
 
A sus inicios en el “Pedro Gual” funcionaban una serie de asociaciones dependientes del liceo, tales como, el Centro Cultural, la República Liceísta, el Teatro del Liceo, la Asociación de Padres, Representantes, Alumnos y Profesores del Liceo y los deportes en general.  Estas asociaciones no eran meros entes de papel, sino instituciones que verdaderamente funcionaban, tanto es así que hasta en una oportunidad la directiva de “República Liceísta” fue recibida en audiencia por el ministro de instrucción pública para escuchar sus planteamientos.
Promoción de Humanidades de 1978 junto a la estatua del Dr. Pedro Gual.
Por años el “Pedro Gual” fue famoso por su rigurosidad académica, formando centenares de bachilleres que luego serían exitosos estudiantes universitarios y excelentes profesionales.  Firmes directores dirigieron con acierto por muchos años el quehacer en el liceo, imponiendo con carácter y justicia su autoridad en beneficio de la comunidad liceísta.  Pero los tiempos han cambiado, el país ha perdido la brújula….desde leyes alcahuetas  hasta el temor en autoridades a asumir responsabilidades en todos los ámbitos de la vida  han llegado también hasta nuestro liceo.  Hoy, quizás ni la estructura física ni el componente humano sea el mejor de todas sus épocas.  Llegará el día de recuperar el liceo y recuperar la República.
Promoción de Humanidades 1978 frente a la entrada del teatro del Liceo.

sábado, 7 de julio de 2018

LA PRIMERA BAJA, EL GUARDIA EDECIO ALVAREZ.

Primera promoción de la Escuela Nacional de Seguridad, futuros guardias nacionales de Venezuela (1936).

LA PRIMERA BAJA, EL GUARDIA EDECIO ALVAREZ.  
En 1936 Venezuela entra en el siglo XX de manos del presidente general  Eleazar López Contreras, luego de 35 años de oscurantismo, brutalidad, atraso y tiranía.  En aquellos tiempos en que los totalitarismos avanzaban por Europa, el presidente López, quien era un demócrata cabal y enemigo convencido del comunismo y el fascismo,  crea una serie de instituciones para modernizar a Venezuela, entre ellas, le da vida a la Guardia Nacional de Venezuela (GNV), inspirado en organizaciones semejantes que en sus países gozan de reputación y admiración de la colectividad, como son la Guardia Civil en España y los Carabineros en Chile. Esta será una fuerza observadora y cumplidora de la ley, para proteger nuestras fronteras y defender a la ciudadanía del contrabando, los cuatreros, de la delincuencia y de los totalitarismos, el fascismo y el comunismo y el control de indocumentados, con los profundos sentimientos nacionalistas y verdaderamente bolivarianos que eran el norte del viejo general. Aquellos fueron muchachos formados en la “Escuela Nacional de Seguridad” con mucho estudio, de leyes y reglamentos, procedimientos, geografía e historia patria y  en estrictas normas de ética, comportamiento, presencia personal, moralidad, desprendimiento, amor a la patria, cumplimiento del deber y espíritu de sacrificio, todo esto comprendido en “La Cartilla del GN” que era su Biblia. 
 De estas primeras promociones egresó Edecio Alvarez.  Era un muchacho de Capacho, de tipo aindiado, de instrucción elemental, pero buen compañero, apreciado por sus iguales y por los superiores, quienes le tenían cariño y consideración. Era de esos sujetos que internalizaba totalmente su condición de militar; parecía que a toda hora andaba de servicio; la “cartilla del guardia nacional” era su ley de vida.  Estando de servicio en el Estado Zulia, en la zona de la Goajira venezolana, a la patrulla de la que formaba parte tuvo que atravesar el río Limón, que se encontraba algo crecido.   Sucede que, como sabe cualquiera que haya recibido entrenamiento militar, el arma de servicio es considerado algo totalmente sagrado; el soldado jamás puede ni debe dejar ni apartarse de su fusil.  En el cuartel les dicen: Su arma es su novia, si la deja sola se le va con otro.   La peor falta en que puede incurrir el soldado es descuidar su arma, porque puede caer en manos del enemigo y matarlo a él o a sus compañeros.  Este es el primer pensamiento que se le inculca al soldado, es un dogma para el militar. Así pues, al atravesar el embravecido río Limón, con su carabina,  debido a la fuerte corriente, el guardia Edecio perdió el equilibrio y cayó en las turbulentas aguas. El joven guardia, sin faltar a su juramento tomó fuertemente su arma, para evitar perderla en la corriente, pero no podía nadar.  Sus compañeros y superiores, ya a salvo en la orilla le gritaban que soltara la carabina, pero Edecio llegó a responderles: -“No puedo soltar la carabina que la Patria me confió”. Pese a las súplicas de los otros guardias, Edecio Álvarez continuó con su carabina entre los brazos hasta que se lo terminaron por tragar las aguas. La muerte del guardia nacional Edecio Álvarez fue la primera baja en servicio de la novel Guardia Nacional de Venezuela (GNV) Ese era el concepto del deber que tenían aquellos hombres formados en la antigua y ya extinta Guardia Nacional de Venezuela.  En estas fechas en las que algunos venden su Patria y por su dignidad por un puñado de monedas, cual modernos Judas caribeños, es necesario recordar al guardia Edecio Alvarez, primer gn muerto en servicio.


viernes, 4 de mayo de 2018

GOMEZ Y LAS LEYES ANTIALCOHOLICAS.


GOMEZ Y LAS LEYES CONTRA EL LICOR.
 En unas fechas como estas, en mayo de 1923, finalizaba la “V Conferencia Panamericana", en Santiago de Chile, donde la delegación del gobierno de Juan Vicente Gómez llevó una proposición de disminuir el consumo de licor en los países de América.  Era la secuela de una tendencia del gobierno gomecista en contra de la venta y consumo legales del alcohol, mas tímidas que las que en ese momento se ejecutaban en Norteamérica. El 25 de junio de 1910 el dictador Juan Vicente Gómez promulgó la “Ley de Enseñanza Antialcohólica”.  Esta ley, sutilmente, atendía a una corriente social conocida como “Atemperamiento” ("temperance" en inglés) que se inició en los EE.UU. a finales del siglo XIX y que sostenía que para mejorar el desarrollo de la sociedad, disminuir la pobreza, la delincuencia, la violencia, la prostitución, el desempleo, el alcoholismo y la niñez abandonada era necesario prohibir radicalmente la venta y consumo de bebidas alcohólicas.
En nuestro país uno de los promotores de esta corriente social era el eminente médico el dr. Luis Razetti.   Gómez era personalmente enemigo del licor, a diferencia de su predecesor y compadre, el otro dictador Cipriano Castro que era un bebedor incurable, que llegaba al extremo de atender a sus ministros en medio de borracheras en prostíbulos. En EE.UU. esta corriente tuvo en sus inicios muchos adeptos, llegando a conseguir la prohibición total de la venta y consumo de licor, lo que es conocido mundialmente como la “época de la prohibición” o “ley seca” que se inició a principios de los años veinte y duró por unos diez años.
La ley venezolana de 1910 prohibía el consumo de licor en ciertos lugares y así como al personal que realizaba determinadas labores tales como la conducción de vehículos de tracción animal y a motor.  También ordenaba la enseñanza de los inconvenientes del alcohol en cuarteles, escuelas y otros lugares análogos.  Más tarde, entre abril y mayo de 1923, al realizarse en Santiago de Chile la V Conferencia Panamericana, la delegación venezolana enviada por Gómez llevó la proposición de “Medidas Tendientes a Disminuir Progresivamente el Consumo de Bebidas Alcohólicas” en toda América, y propuso adoptar en los distintos países una ley de prohibición “para salvar a los pueblos de América del vicio del alcoholismo”.  Esta proposición fue la única que no se trató en alguna comisión especial y fue calificada de poco seria.
Panorámica de  la V Conferencia Panamericana, en Santiago de Chile donde la delegación venezolana propuso una ley seca para toda América.

Paradójicamente, mientras se presentaba una ley contra el licor y los vicios, prácticamente todos los gobernadores y autoridades gomecistas eran propietarios  una red de prostíbulos y garitos ilegales donde se consumía licor y se efectuaban juegos de envite y azar, así como eran los propietarios de las loterías. Un caso emblemático fue el del tristemente Santos Matute Gómez, primo hermano del dictador, quien fue el mayor proxeneta de Venezuela.  Santos, a quien Gómez designó en diversas oportunidades presidente de varios estados (gobernador) tenía en cada ciudad que le tocaba gobernar prostíbulos  para los que “compraba” por unas monedas a pobres niñas de familias campesinas y las sometía a esclavitud sexual en sus negocios.  Los lenocinios tenían en su salón principal un enorme retrato del benemérito general Gómez.  Santos Matute fue el último gobernador gomecista de Carabobo.  Tan pronto murió el tirano y cayó el gomecismo, las mismas rameras de  los prostíbulos de Santos en las afueras de Valencia  procedieron a saquear e incendiar los lenocinios del gobernante gomero.
Santos Matute Gómez, primo del dictador, a su derecha, presidente de varios estados, el gobernador/proxeneta propietario de innumerables prostíbulos.
La ley seca norteamericana fue un ejemplo de aquello de que “es peor el remedio que la enfermedad”: Se incrementó el consumo de alcohol, ahora en forma clandestina, la violencia y la delincuencia se dispararon a niveles nunca vistos, se incrementó severamente la corrupción de los funcionarios públicos y aparecieron las mafias violentas vinculadas al licor clandestino.  Quizás los personeros del gomecismo soñaron con en ser como los mafiosos norteamericanos, amos y señores del multimillonario negocio  del licor ilegal en Venezuela. En la composición gráfica una sesión de la V Conferencia Panamericana y el dictador J.V. Gómez junto al proxeneta-gobernador Santos Matute Gómez.
Para leer más: Lavin, John.  “UNA AUREOLA PARA GOMEZ” Industrias Gráficas España, Madrid.

miércoles, 28 de marzo de 2018

LAS TROPAS YANKEES EN VENEZUELA (1942/1944)



  LAS TROPAS DEL YANKEES EN VENEZUELA (1.942/1.944)
Este mes de marzo pasado se cumplieron 76 años de la llegada de un pequeño contingente de  tropas del ejército norteamericano (U.S. ARMY) a tierras venezolanas en tiempos de la segunda guerra mundial.  Es uno de esos episodios de nuestra historia que son poco conocidos o hasta ocultos, quizás porque no le han dado importancia, porque existen pocos registros o hasta por un exacerbado orgullo nacionalista los historiadores han desconocido esta historia. 
LOS ANTECEDENTES
La serie de ataques de los submarinos alemanes en febrero 1942 a la flota petrolera que llevaba nuestro hidrocarburo desde los pozos del lago de Maracaibo a las refinerías de Aruba, Curazao y Trinidad originó una interrupción abrupta del tráfico de los tanqueros por las aguas de nuestro Mar Caribe poniendo en serio peligro el abastecimiento de combustible para el esfuerzo bélico aliado.  Por un mes aproximadamente no partieron los buques tanqueros cargados con su precioso líquido negro a las refinerías de las islas del Caribe, pues existía el fundado temor de que se corriera con la misma suerte que la decena de tanqueros hundidos por los submarinos frente a las costas de Zulia, Falcón y el oriente venezolano los días de febrero de 1.942, cuando fueron echados a pique el Monagas, El Tía Juana, el Pedernales, el Ramona, el San Nicolás, entre otras víctimas de los torpedos, con la muerte de varios marineros venezolanos. El temor al ataque de los submarinos alemanes en nuestras costas fue tan grande que hasta se suspendió la simple navegación costanera.
Un soldado norteamericano al pié del busto de el Libertador, en alguna
plaza Bolívar de Venezuela
Esto produjo una rápida decisión de los mandos norteamericanos de proteger las costas suramericanas de cualquier intento de incursión de fuerzas navales del eje (Alemania, Japón o Italia) , para lo cual se reforzaron ese mismo año de 1.942  las bases de Panamá y Puerto Rico y se incorporaron tropas norteamericanas a las bases que tenían  Inglaterra  y Holanda en Trinidad y Las Antillas Neerlandesas (Curazao, Aruba y Bonaire). Igualmente se construyeron un extraordinario número de aeródromos en Puerto Rico, Trinidad y Panamá para tratar de cubrir la zona del Caribe.  Asimismo se trató con los gobiernos amigos de Chile, Perú y Venezuela el establecimiento en los respectivos países de Baterías de Defensa Costera del ejército norteamericano para garantizar la protección de las rutas navales costaneras.  Estos desplazamientos no eran algo improvisado: desde principios de la década de los 40 los cuadros militares norteamericanos habían estudiado la importancia estratégica del eje golfo de Venezuela-Antillas Holandesas – Trinidad y su importancia con la navegación del cercano Canal de Panamá y antes de la incursión de los submarinos alemanes, y ya en 1.941 los norteamericanos habían elaborado un plan de acción en esta zona en caso de que los EE. UU. entraran en guerra: el “Rainbow 5” (Plan Arcoiris 5), el cual fue puesto en práctica a partir del 12 de diciembre de 1.941, es decir, inmediatamente después del ataque japonés  a Pearl Harbour, con lo que EE.UU entraba en la guerra.
Soldados norteamericanos a bordo de un Jeep con la placa del "Ejército de Venezuela"
EL CASO DE VENEZUELA.
Por razones de normas constitucionales, Venezuela no permite el establecimiento de fuerzas militares de otros países en su territorio, ni siquiera para coadyuvar en su defensa territorial, como sí lo permiten países mucho más poderosos que el nuestro, como por ejemplo España, Turquía, Inglaterra, Arabia Saudita, donde funcionan bases militares norteamericanas, para sólo mencionar algunos, donde privan más razones de orden práctico, que meros principios enunciativos nacionalistas. 
Es de notar que para Venezuela esta defensa ha sido más declarativa que de verdadero ejercicio, especialmente en tiempos de la segunda guerra mundial cuando los submarinos alemanes operaron casi a su libre albedrío por nuestras aguas, igualmente buques franceses, norteamericanos e ingleses, y aviones y dirigibles de los aliados, que sin pedir permiso transitaban a su libre voluntad por nuestros espacios aéreos y marítimos.  Venezuela no tenía los medios materiales para ejercer debidamente su soberanía, pero una vez evidenciada la amenaza de la marina alemana, no le quedó más remedio al gobierno del gral.  Isaías Medina Angarita que flexibilizar su posición y permitir la entrada de las tropas del ejército norteamericano bajo la figura de “instructores”, así como también el uso de ciertos aeropuertos por la aviación de los países aliados.
Cañón de 155mm de la "Velum Force" en algún lugar de la costa venezolana. 

LA “VELL


UM FORCE” O FURZA VENEZUELA
Es así entonces que se busca un mecanismo para poder instalar en las costas venezolanas unas fuerzas defensivas artilladas norteamericanas y por medio de una ley norteamericana conocida como “Ley de Préstamos y Arriendos” se logra que los Estados Unidos “transfiera” a Venezuela un conjunto de baterías costeras, las cuales deben venir, en principio con su dotación de tropas, que a los meros efectos legales y para no violar la constitución, llegarían como “instructores”.   Los norteamericanos han sido del criterio que los ejércitos de los países suramericanos han sido mas una fuerza de mantenimiento del orden interno que una verdadera fuerza militar capaz de ejecutar una defensa ante un enemigo extranjero, por eso son reacios a dejar inmediatamente en manos del ejército nacional los equipos bélicos a transferir.
Un soldado norteamericano en la Plaza Bolívar
de Barcelona
Es así que se activa la “Fuerza Venezuela”, conocida el nombre código en los archivos norteamericanos como “Velum Force” la cual se traslada a nuestro país en abril de 1.942 y establece su cuartel general en Puerto La Cruz, y con competencia sobre las costas de Venezuela, Aruba y Curazao.  Para cumplir esta misión se comisiona al Regimiento 56 de Artillería Costera, acantonado en California, en el fuerte Cronkhite, Condado de Marin.  Se trasladan a Venezuela las baterías C y D compuestas por cañones de 155mm, ametralladoras .50, ametralladoras browning 12,7mm, faros, elementos de óptica, etc. Una de las baterías se instala en Puerto La Cruz, Edo. Anzoátegui y la otra en Las Piedras, Edo. Falcón.  Con ellas vienen unos trescientos soldados norteamericanos, entre oficiales y tropa,  que protegen nuestras costas de cualquier ataque externo y entrenan a las tropas del ejército venezolano.   Más tarde, en Junio llega una tercera batería, que se instala en la Isla de Patos y tiene como misión defender el tráfico marítimo en el Golfo de Paria.  Todas estas tropas estaban bajo el mando directo de los agregados militares de Estados Unidos en la embajada en Venezuela.  Existen pruebas fotográficas de que los soldados norteamericanos recorrieron varias partes de nuestro país, quizás hasta realizando labores de inteligencia.  En marzo de 1943, dos de las baterías fueron trasladadas a Aruba y Curazao respectivamente.   El 26 de Junio de 1.944 el resto de las tropas norteamericanas abandonan definitivamente nuestro país, sin haber entrado en combate, ya que ninguna nave jamás intentó algún ataque a tierra firme venezolana, por lo que se tiene conocimiento.  Sus compañeros destacados en Aruba y Curazao si tuvieron oportunidad de accionar sus armas ya que las incursiones de submarinos se repitieron en algunas oportunidades en contra de las islas. Posteriormente estas unidades abandonaron el Caribe y fueron renombradas como “Batería de Artillería de Campo Nro. 767”, equipadas ahora con cañones de 105mm y adscrita al ejército del gral.  Patton, y participaron activamente en la campaña de Europa.  Así fue como vinieron a Venezuela los soldados norteamericanos a ayudarnos a defender nuestras costas de un agresor extranjero.
Sirviente de una de las ametralladoras en la costa venezolana.
EPILOGO
En nuestro país quedaron varias de las baterías norteamericanas, transferidas a nuestro ejército en enero de 1.943, como se dijo anteriormente. Una de ellas estaba acantonada en la Isla de Patos, entre el Golfo de Paria y Trinidad, donde ocurrió un curioso incidente: Un escuadrón de aviones norteamericanos, que se encontraban en el Caribe en labores de entrenamiento y práctica de bombardeo aire/mar.  Estuvieron utilizando blancos ficticios en alta mar, pero al ver esa pequeña isla, aparentemente desierta, por desconocimiento bombardearon la isla, donde se encontraba destacada la batería, ahora sostenida por tropas venezolanas.  No quedaron registros sobre los posibles daños personales en tierra, ni tampoco se conoce si hubo respuesta de fuego antiaéreo de las ametralladoras .50 o 12,7 browining en contra de los bombarderos.  Lo cierto es que no se tiene conocimiento de derribo de ningún avión por parte de la defensa de la isla.  Este episodio de “fuego amigo” habría originado una nota de protesta de la cancillería venezolana a las autoridades norteamericanas, pero los investigadores históricos no han podido encontrar los archivos correspondientes en nuestra cancillería.
Un soldado norteamericano junto a su enorme cañon de 155mm en las costas venezolanas.
PARA LEER MAS:
Hernández González, Carlos E. “Venezuela en la Segunda Guerr a Mundial Golfo de Paria: Defensa conjunta y punto de Desencuentro”
MAÑONGO.  Revista Semestral de Historia y Ciencias Sociales de la Universidad de Carabobo.  Nro. 41.  Vol XXI.  Julio/Diciembre 2013. Valencia. Venezuela.


Gaines C. William. “Coast Artillery Organizational History, 1917-1950 Part I, Coast Artillery Regiments 1-196.  The Coast Defense Journal”.  Disponible en la web: http://cdsg.org/wp-content/uploads/pdfs/FORTS/CACunits/CACreg1.pdf

Vasquez,  Cesar A. “A History of the United States Caribbean Defense
Command (1941-1947)”Florida International University, Disponible en la web: http://digitalcommons.fiu.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=3672&context=etd









miércoles, 21 de febrero de 2018

ESCAPE POR EL ORINOCO: DOS CHICOS EN PELIGRO

El puerto de Ciudad Bolívar en los años de los acontecimientos.
LOS HERMANOS LÓPEZ
Los hijos de Eudoro López nacieron y crecieron en un ambiente donde se mezclaban el intelecto y la acción, los libros y las armas.  El doctor Eudoro López era uno de esos hombres, pocos comunes hoy en día, que reunía las virtudes del pensamiento y el estudio junto con el valor de utilizar la fuerza cuando la justicia lo ameritaba.  Oriundo de Montalbán, en los fértiles valles altos de Carabobo, fue uno de los primeros médicos egresados de la Universidad de Valencia, ejerciendo la medicina alternativamente en hospitales de Valencia y Puerto Cabello, donde combinaba su profesión con sus inquietudes políticas, enfrentando a las dictaduras de Castro y Gómez.  Se cuenta que Eudoro era tan diestro con el bisturí como lo era con el sable; un día estaba curando a los heridos y al siguiente batiéndose a tiro limpio contra las tropas del gobierno.   Los cuatro hijos varones, habidos con su esposa Rafaela Ortega Barreto,  (una recia muchacha de Cojedes,  descendiente del Gral. Rafael Ortega,  uno de los oficiales patriotas más destacados del centauro del llano, José Antonio Páez) fueron Rafael Ernesto, Eudoro Santiago, Victor Manuel y Leopoldo Enrique, quienes desde la primera década del siglo XX recibieron una esmerada educación, y se les inculcó el amor al estudio, a la patria, a la lectura y a las causas de la justicia.  Los muchachos fueron creciendo en un ambiente de libros, ciencia, arte y conocimientos, por una parte, y por la otra de sables y fusiles, escuchando sobre literatura y sabiendo de conspiraciones, entre los orgullos escolares de sus notas sobresalientes y las angustias de su padre perseguido frecuente de los esbirros de Juan Vicente Gómez.
El Dr. Eudoro López
Así llega el año de 1923.  El Dr. Eudoro López gozaba de libertad, lograda luego de una de esas amnistías que algún presidente títere de Gómez acordaba algunas veces luego de estar encarcelado en el Castillo de Puerto Cabello, mientras era vigilado por los espías del régimen.  Cuando sorpresivamente en Caracas, en junio, dentro del propio Palacio de Miraflores es asesinado el vicepresidente y gobernador del D.F., “Juanchito” Gómez, el hermano del dictador.  Aunque el crimen cometido en el propio Palacio presidencial es parte de una turbulenta y sórdida trama familiar, la policía gomecista inicia una inmensa cacería de todo aquel que hubiera sido adversario del gobierno, ya que las primeras versiones indicaban que el crimen era cometido por algún enemigo del gomecismo.  El nuevo gobernador del D.F. Julio Hidalgo es el esbirro principal, el encargado de dirigir la brutal represión.  Van a parar a las cárceles centenares de venezolanos que nada tenían que ver con el crimen, simplemente porque en algún momento habían sido opositores al gobierno. Afortunadamente el doctor López, quien es uno de los “sospechosos habituales”  para el régimen,  es advertido de la persecución y antes de que la policía llegue a buscarlo se escapa y se esconde en lugar seguro. 
LOS MENORES PERSEGUIDOS
Ahora bien, fue práctica común de la dictadura de Gómez la prisión, o mejor dicho el secuestro, de niños y adolescentes vinculados a los familiares de los adversarios políticos, para tenerlos como rehenes. Así, por ejemplo, en Valencia fue detenido y enviado al Castillo de Puerto Cabello el adolescente de 16 años Francisco Nouel,  cuyo único delito fue ser hijo de un dentista del mismo apellido, quien estaba implicado en el plan de las bombas para asesinar al tirano.  El Dr. Nouel pudo escapar, pero su menor hijo pagó las consecuencias y fue enviado por años al Castillo de Puerto Cabello.  También un muchachito de 14 años llamado José García,  mandadero de una farmacia de Caracas, fue torturado y encarcelado en la Rotunda en 1.914 por unas sospechas a raíz de un atentado contra la casa de Antonio Pimentel, un compadre y socio de Gómez.  En 1928 por unos versos que el gobierno consideró insultantes o subversivos, fueron llevados primero a la Rotunda y luego con grillos a trabajos forzados en las carreteras de Araya, Herman Stelling Smith y su hijo, un muchacho  del mismo nombre, ambos descendientes de antiguos patriotas miembros de la Legión Británica. Como la policía no sabía cual de los dos era el autor de los versos se los llevaron presos a ambos.  El nuevo gobernador Hidalgo se es implacable y se ensaña especialmente con Eudoro López y su familia, enfurecido ante la desaparición en sus narices del médico carabobeño.  Ordena buscarlos por todas partes: en casa de sus parientes, de sus amigos y hasta en el hogar de los pacientes del galeno. 
Comunicación que dirige el gobernador del D.F. Julio HIdalgo al Gral Uribe, en Pto. La Cruz para que trate de capturar al Dr. López o a sus hijos.
El doctor Eudoro López hizo avisar a sus muchachos que tenían que ir a la clandestinidad.  El segundo de los hijos, Eudoro Santiago, estudiaba ingeniería en Caracas.  Era el propio científico, lo suyo eran los números, las matemáticas y los cálculos, para nada le interesaba la política.  Cuando su madre le advirtió la situación, le dijo: “Eso no es conmigo, yo no me meto en conspiraciones, lo que quiero es estudiar.”  No pasó mucho tiempo cuando una comisión de la policía tumbó la puerta de la casa y se lo llevaron amarrado y a emujones.  Directo al Castillo de Puerto Cabello, con unos grillos de 30 kgs. remachados en sus tobillos.  Dos años duraría el suplicio del joven estudiante inocente de cualquier conspiración.  El hijo mayor, Rafael Ernesto, ya se había graduado de médico, con honores, en la Universidad Central y para el momento ejercía en el oriente del país, donde se iniciaban las exploraciones buscando hidrocarburos.  Rafael Ernesto tenía  muchos conocidos entre los norteamericanos de las empresas petroleras y con la colaboración de los gringos y ayudado por sus ojos azules y piel muy blanca, con unos documentos falsos, se disfrazó de marinero norteamericano y pudo alcanzar un buque y huir del país. 
HUYENDO POR VENEZUELA
Pero quedaron los hermanos menores, apenas dos estudiantes adolescentes, de 16 y 17 años, Victor Manuel, valenciano y Leopoldo Enrique, porteño. Cuando llega la policía los jovenzuelos, apelan a sus habilidades gimnásticas, corren y saltan paredes, brincan por los tejados y burlan la persecución. Por varias semanas se esconden en casas de amigos de la familia que aún con temor, les dan cobijo. Luego de permanecer escondidos en la capital por varios meses, el 28 de enero parten de Caracas con el mayor sigilo, burlando policías y alcabalas.  Los dos hermanos se “enconchan” por varios días en su Valencia natal, hasta que organizan un plan para salir del país a lugar seguro.  Se debe recordar que en aquellos tiempos no existían muchas carreteras, sólo caminos, “los caminos del ganado” y algunas trochas que comunicaban a los pueblos y las pocas ciudades.  A las salidas de cada ciudad y pueblo había unas “alcabalas” en las que la policía detenía a todo el mundo y se verificaba su identidad y se le anotaba en un libro la salida y la entrada al pueblo. Igualmente en los puertos había un riguroso control.  Por lo tanto era imposible salir por las rutas normales.  Es así como de noche, salen a lomo de caballo por las montañas del occidente de Carabobo vía Cojedes, se internan por haciendas y descampados, desde donde llegan hasta los famosos “hatos barreteros” de  los Barreto y los Lima, parientes por parte de su madre doña Rafaela.  Así siguen en su ruta por los llanos de Cojedes, atravesando peligrosos y solitarios parajes con la ayuda de algún que otro baqueano de los hatos ganaderos, atraviesan El Laurel, El Charcote, El Totumo, la Trinidad y tantas llanuras… Luego de cabalgata casi ininterrumpida de tres días llegan a Calabozo el primero de Febrero y a San Fernando de Apure el dos de febrero.  Aunque a los venezolanos de hoy les cueste entenderlo, San Fernando era una de las puertas de salida del país, puesto que en aquellos tiempos las mejores, mas seguras y mas rápidas vías de comunicación eran nuestros grandes ríos navegables. En San Fernando tienen dos alternativas: o tomar un vapor para llegar a Guasdualito, un pueblo en la frontera con Colombia y pasar al otro lado, o llegar en barco hasta la isla de Trinidad y de allí buscar la libertad.  La navegación de nuestros ríos estaba monopolizada por una de las tantas propiedades de Gómez: la Compañía Anónima Venezolana de Navegación, que tenía una ruta que llegaba cada diez días hasta la vecina isla de Trinidad, para entonces una posesión británica.
El puerto de San Fernando de Apure en los años veinte, época del escape de los hermanos López.
ARTISTAS A BORDO
En San Fernando de Apure los muchachos asumen identidades falsas, se dicen llamar Luis Innes y Manuel Innes, y  se embarcan en el vapor “Arauca”, que  viene llegando  desde Guasdualito, buque de la Compañía Anónima Venezolana de Navegación, Línea del Orinoco, donde se identifican como artistas ambulantes, una especie de acróbatas de circo, ya que eran gimnastas consagrados: Victor (Manuel Innes) el "rey del aire" y Leopoldo (Luis Innes) el "rey de los aros".  Uno de los representantes de la empresa naviera, Francisco Boscio,  que había hecho amistad con los muchachos los invita a hacer sus demostraciones artísticas en la nave, lo que hace mas divertido el monótono viaje para todos los pasajeros.  El comedor del buque se transformó en escenario y Victor luego de hacer una serie de explicaciones científicas sobre como la velocidad aligera el peso de un cuerpo en movimiento realizó sus números gimnásticos llamados por él mismo “la suerte del pescado”, en la cual colocaba una serie de sillas alineadas y de un impulso con los brazos rectos y hacia adelante volaba por sobre las sillas: primero con dos, luego tres, cuatro y hasta cinco sillas, sobre las cuales, como un enorme pez volador, hacía su suerte. El público le correspondía con fuertes aplausos. Así pudieron los muchachos pasar como unos “artistas ambulantes” burlando a las autoridades que buscaban a los hijos del doctor López.  Diez días después el “Arauca” llegó a ciudad Bolívar, luego de escalas en Arichuna, Macanillal, Cabruta, Caicara, Parmana, Las Bonitas, Las Majadas, El Piñal, Mapire, Boca de Cruz, Boca del Pao, puertos fluviales intermedios, donde quedó en la mente de aquellas gentes humildes y sencillas el recuerdo de las demostraciones gimnásticas de estos atléticos  muchachos. 
El vapor "Arauca" la primera nave abordada por los hermanos haciéndose pasar por artistas ambulantes.
En Ciudad Bolívar los hermanos estuvieron esperando por varios días que su familia les enviara desde Valencia algún dinero para poder pagar sus pasajes hasta la isla de Trinidad, y gracias al señor Francisco Boscio, y el Comisionado de Para la Frontera, general Pirela Pérez (otro amigo del viaje) fueron recibidos por la familia de Nina de Casado, quienes los cobijaron y hasta les regalaron algo de ropa para mejorar sus exiguas pertenencias traídas el viaje.  Así estaban esperando el vapor que hacía la ruta Ciudad Bolívar/Trinidad cada diez días.   Pero sucedió que un funcionario del gobierno que había llegado a la ciudad en el vapor “Venezuela” sospechó de los muchachos y los denunció ante el prefecto de Angostura, quien inmediatamente los encerró en una jaula de hierro. El señor Boscio y el general Pirela Pérez, quienes ya habían hecho amistad durante su travesía en el “Arauca”,  intercedieron ante el Jefe Civil que los había detenido, mostrando al Prefecto los pasaportes falsos que tenían los muchachos con otras identidades  y se constituyeron en garantes de la buena conducta de los detenidos y lograron la liberación de los chicos. 
Pasaporte falso de Victor Manuel López, con el nombre de "Manuel Innes" con el que pudo escapar en el vapor "Venezuela"
 Al día siguiente, con la poca plata que les pudieron enviar desde Valencia, compraron unos pasajes de segunda clase en el vapor “Venezuela” donde los embarcaron sus amigos, junto a sus escasas pertenencias, escondiéndolos en la sala de máquinas,  con orden de no salir hasta que el buque hubiera partido.
Luego de varios días de navegación llegan a Trinidad el veinticinco de febrero, y a Nueva York, destino final de este largo viaje, el día siete de marzo del año 1924, donde fueron recibidos en el puerto de esa localidad por su hermano Rafael Ernesto López, quien los había precedido y ejercía como médico en esa ciudad. Al fin pudieron reencontrarse con su familia.
Vapor "Venezuela" que hacía la ruta Ciudad Bolívar/Trinidad cada diez días.
EPILOGO
Los jóvenes atletas, ya a salvo en Nueva York.
La situación en el gran país del Norte no fue fácil para la familia. Muchas carencias y privaciones para los recién llegados exiliados   Ya se encontraban allí doña Rafaela, las hermanas hembras y Rafael Ernesto.  Eudoro seguiría en prisión por dos años más.  El Dr. López no podía ejercer en un país extranjero, por lo que estaba sin trabajo y al poco tiempo regresaría a tratar de participar en una invasión a Venezuela desde Colombia.  Los muchachos recién llegados no tardaron en buscar empleo mientras su madre alquilaba alguna habitación de la modesta casa para conseguir algunos recursos. A veces el almuerzo no era más que un caldo de huesos donde nadaba alguna verdura.   Víctor se emplea como simple obrero en una mina de cobre en el turno nocturno, con duras jornadas de pico y pala logra pagarse sus estudios diurnos, mientras que Leopoldo Enrique consigue trabajo como profesor de castellano, para poder ambos terminar el bachillerato. Luego los hermanos se inscriben en la Universidad de Columbia, donde Victor obtiene el título de ingeniero de minas, mientras que Leopoldo sigue los pasos de su padre y de su hermano Rafael Ernesto, para graduarse como médico. Incansables los hermanos continúan sus estudios de post grado obteniendo Victor el Magíster en Ingeniería de Minas y Leopoldo Enrique también hace su especialización en urología.  Transcurren doce largos años de exilio en los que los hermanos cosechan éxito tras éxito.  Finalmente al morir el dictador en 1935, la familia puede regresar a su Patria. 
Victor Manuel, recién graduado en N.Y.
El nuevo presidente, el general López Contreras, con un empeño en sacar al país del atraso y miseria en que se encontraba recurre a todos los venezolanos de valor que se encontraban en el exilio para que colaboren con su gobierno.  Así Rafael Ernesto es uno de sus primeros ministros de instrucción pública (hoy educación), donde desempeña una extraordinaria labor, poniendo en práctica los modernos conocimientos adquiridos en el extranjero,  crea la escuela de enfermería, la primera escuela agrícola modelo, “El Mácaro” en el Edo. Aragua y representa a Venezuela en la primera Asamblea de la recién creada ONU, así como imparte clases de medicina. Victor Manuel es llamado para poner sus conocimientos de minería y crea y organiza la Dirección de Minas del Ministerio de Fomento, realiza exploraciones mineras a todo lo largo y ancho del país, edita la Revista del Ministerio de Fomento, un compendio de las riquezas naturales del país, crea la Escuela de Minas, realiza un sinnúmero de actividades en la Universidad Central de Venezuela, acompaña al explorador norteamericano Jimmy Angel en varias de sus aventuras, etc. Y Leopoldo Enrique junto con su hermano Rafael Ernesto constituyen (asociados con otros profesionales) el primer moderno hospital privado de Venezuela, el Centro Médico de Caracas, inspirados en la famosa “Clinica Mayo”a imagen de los más modernos hospitales que conocieron en  EE.UU., dicta cátedras en diferentes materias en la escuela de Medicina de la UCV, donde creó la Cátedra de Ginecología  y atiende numerosos pacientes en el Hospital Vargas y otros hospitales públicos de la capital.  Esa fue la historia de unos muchachos perseguidos “vivos o muertos” por la dictadura por el simple hecho de ser hijos de un médico rebelde.
 
Propaganda de la Compañía Venezolana de Navegación en 1924

FUENTES
GALLEGOS, GERARDO.  “ Juancho Gómez.  Un Drama de la Realidad Latinoamericana” Coop. de Artes Gráficas. Caracas. 1937
LAVIN, JOHN.  “Una Aureola Para Gómez” Distribuidora Continental. Caracas.
LOPEZ, VICTOR JOSÉ. “Infatigables” (en imprenta) versión PDF
SULBARAN, PABLO.  “El Misterio de Miraflores”.  Publicaciones Seleven.  Caracas. 
Agradecimientos:
A Beatríz López por el manuscrito ESCAPADA DE LOS HERMANOS LOPEZ POR SAN FERNANDO DE APURE VIA GUAYANA A LA ISLA DE TRINIDAD (Recuerdos de Francisco Boscio)
A Victor José López por su versión todavía inédita de “Infatigables.  La Historia de Mis Abuelos”.
A Ramón Rivero Muñoz por las imágenes de los vapores “Arauca” y “Venezuela”
A Victor José López, Lorraine Nout López y Beatríz López por las fotografías de los hermanos López Ortega.


 
Ciudad Bolívar, toma desde Soledad, durante l

viernes, 26 de enero de 2018

UN ENTIERRO EN DICTADURA

El entierro de una persona, que en circunstancias normales es simplemente la despedida de un ser apreciado por sus mas cercanos amigos, en tiempos de dictaduras se puede convertir en una manifestación del repudio colectivo al tirano de turno, cuando la muerte de esa persona es producto de un crimen político causando la natural indignación en la sociedad. Por esta razón las dictaduras tratan de impedir o por lo menos minimizar las honras fúnebres de aquellos que han sido víctimas de sus atrocidades. Así ocurrió en la Valencia de 1933, que padecía la dictadura militar de Juan Vicente Gómez, quien tenía en Carabobo como lugarteniente a uno de los peores miembros del clan Gómez, Santos Matute Gómez, presidente del Estado.
Santos Matute Gómez, lugarteniente y primo de Juan Vicente Gómez, presidente del estado Carabobo.
En la ciudad funcionaba una pequeña empresa de tipografía, propiedad de dos hermanos de apellido Mariño, Joaquín y Santiago, descendientes del prócer oriental Santiago Mariño, ambos apreciados elementos de la sociedad valenciana. En la tipografía se editaban dos periódicos y toda clase de material impreso. Sucede que un infausto día, Joaquín fue detenido por la policía gomecista. Se le acusaba de estar imprimiendo material subversivo en contra del gobierno, incluso se cuenta que a Mariño se le habría decomisado un pasquín antigubernamental entre sus ropas. Otros dicen que el papel le fue introducido sin que se diera cuenta para incriminarlo. Mariño fue llevado hasta la sede de la policía ubicada para esos tiempos en la Casa Páez, en la calle del mismo nombre.
Pasquín antigomecista de 1933, posiblemente uno idéntico a este fue el que se le incautó a Joaquín Mariño.
Allí el empresario fue brutalmente torturado, como era costumbre en esos tiempos, para que confesara quienes eran los autores de los pasquines antigomecistas, con la mala suerte que el pobre hombre no aguantó las brutalidades y murió en los sótanos de la casa. El gobierno informó que Mariño “se habiá suicidado ahorcándose con los cordones de sus zapatos” y entregó el cadáver a los familiares en una urna cerrada con la orden de no abrirla. En esos tiempos los velorios se hacían en las casas y la policía envió a un par de agentes a la residencia de los Mariño, con la orden de que verificaran que en todo momento la urna estuviera cerrada y así llegara hasta el cementerio. 
Imagen actual de los sótanos de la casa Páez, donde fue torturado y asesinado Joaquín Mariño.

 SE DESENMASCARA A LOS ESBIRROS Pero en lo mas tarde de la madrugada, los dos policías que montaban guardia fueron convidados a tomar café, lo que fue aprovechado por una dama de la familia de nombre Eladia Pelayo, junto con otros parientes, destaparon la urna y revisaron el cadáver, constatando horrorizados las terribles torturas y amputaciones que presentaba, lo que evidenciaba que se trataba de un cruel homicidio y no un suicidio. Según el credo católico, quien comete suicidio, muere en pecado mortal y por lo tanto le corresponden los ritos religiosos, y el gobernador Santos Matute Gómez así se lo “recordó” al obispo de la ciudad Mons. Salvador Montes de Oca, para que la iglesia se abstuviera de celebrarle ritos religiosos al difunto, y de esta manera se corroborara la historia del suicidio, pero sucede que Montes de Oca, conocía las causas reales de la muerte de Mariño, así mismo, era amigo de la familia y conocía personalmente al difunto, de quien daba fe de sus creencias cristianas, aparte de que monseñor era adversario de la dictadura, con la que ya había tenido anteriormente serias discrepancias. Entonces, el obispo, mas que aceptar que cualquier cura celebrara un simple rito religioso de entierro normal y corriente, dispuso que él mismo, como obispo celebraría el funeral de cuerpo presente de Mariño con la mayor pompa luctuosa, desenmascarando la falsa versión oficial de los hechos.
El entierro de Joaquín Mariño fue realizado con todos los ritos eclesiásticos y la mayor pompa, a cuyo frente estaba el obispo de la ciudad,  fue una multitudinaria muestra de rechazo a la dictadura. (foto referencial)
Así el entierro salió de la casa de la familia Mariño aquella mañana de septiembre de 1933 a las diez de la mañana encabezada por el obispo Montes de Oca, como una multitudinaria procesión. La urna fue llevada en hombros por decenas de ciudadanos que se turnaban para honrar al amigo asesinado. Centenares de personas llevaban flores y velas encendidas a lo largo de la lenta marcha. Al llegar a la Plaza Bolívar un hombre con gesto de protesta y para que todos lo vieran se amarró las trenzas de los zapatos diciendo que con las trenzas no se suicidaría y muchos otros caballeros siguieron con el gesto en señal de repudio a la falsa versión oficial de la muerte. No fue hasta las tres de la tarde cuando finalmente finalizó el entierro tan concurrido, que mas que la última despedida constituyó una verdadera manifestación de protesta cívica y pacífica en contra de la dictadura. Ni siquiera la mas brutal de las tiranías sufridas por los venezolanos en el siglo XX pudo evitar que el pueblo le diera el último adiós como es debido a uno de sus ciudadanos. 
Monseñor Salvador Montes de Oca, el sacerdote caroreño, obispo de Valencia, que se enfrentó reiteradamente al régimen de Gómez

LA DICTADURA REACCIONA. La masiva manifestación de repudio al crimen de Joaquín Mariño realizada por la sociedad valenciana, con su obispo a la cabeza, molestó mucho al gobierno dictatorial, poco acostumbrado a ver desafíos colectivos tan grandes. Particularmente el obispo de Valencia era una personalidad bastante incómoda para la tiranía y ya una vez había sido expulsado del país. Al poco tiempo del entierro de Joaquin Mariño, se tramó una conspiración entre el nuncio apostólico, quien era muy simpatizante de la dictadura y ciertos curas enemigos de Montes de Oca para alejarlo de su obispado y llevarlo a un procedimiento disciplinario en Europa, donde se le obliga a renunciar a su alta investidura. Abatido y entristecido Montes de Oca decidió internarse en un monasterio en Italia, como un simple monje. Allí lo sorprende la segunda guerra mundial, y en septiembre de 1944, una vez más, pone su vida en peligro al socorrer a unos patriotas italianos que escapaban de las SS. El obispo valenciano, oriundo de Carora, es descubierto, es capturado por los nazis y a los pocos días es fusilado. Por eso es conocido como el “Obispo Mártir de Valencia”
Cuarto de tortura en los sótanos de la Casa Páez en Valencia, para esos tiempos, cuartel de la policía.