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viernes, 18 de octubre de 2019

FRANCISCO FAJARDO, EL HIJO DE LA CACICA GUAIQUERÍ












FRANCISCO FAJARDO, EL HIJO DE LA CACICA GUAIQUERÍ
Por
Luis Heraclio Medina C.
A raíz de ciertas noticias ocurridas recientemente se me ocurrió preguntarles a algunas personas si sabían quien fue Francisco Fajardo.  Varias fueron las respuestas que obtuve:
-Ni idea de quien fue.
-Un patriota de la independencia.
-El tipo que construyó una avenida en Caracas.
-Un conquistador español.

Entonces creo que es bueno recordar los viejos estudios de la primaria, en aquellos tiempos cuando los chamos venezolanos estudiábamos una materia que se llamaba “Historia  de Venezuela”, materia prácticamente arrancada de los programas de estudios, por aquellos a quienes les conviene tener a una colectividad de ignorantes, a quienes mentir y engañar fácilmente.

LA CACICA ISABEL
Francisco Fajardo fue un mestizo margariteño.  Nació aproximadamente entre  1524 y 1528, apenas unos veinticinco años después de que Colón llegara a Venezuela.  Era hijo de una princesa guaiquerí llamada  Isabel.  Isabel había sido obsequiada a su padre, un español llamado también Francisco, por el abuelo materno de nuestro personaje, el cacique Charaima.  Es de recordar que en la cultura de muchas de las tribus amerindias era común utilizar a sus mujeres como mercancía; las regalaban a los visitantes, las intercambiaban por otra mercancía, o animales, las prestaban a los huéspedes, etc. La tribu del abuelo Charaima era conocida como los “mayas”, establecida en la parte península de Araya, que nada tiene que ver con el famoso imperio del mismo nombre que existió en Centroamérica siglos antes. 

De este amancebamiento entre Francisco Fajardo padre y la princesa Isabel, nació Francisco.  Luego, de que Fajardo padre tuviera que huir de Margarita, Isabel que posiblemente prefería la fogosidad veraniega y latina de los españoles a la proverbial pereza y pasividad de los hombres de su misma sangre, se casó con otro español, Alonso Carreño y procreó a otros dos hijos de nombres Alonso y Juan, que serían permanentes compañeros de aventuras de su hermano mayor.
Francisco fue el primer hijo de Isabel. Luego de que el Viejo Fajardo huyó de
Margarita, Isabel tuvo dos hijos más con Alonso Carreño.
Isabel, noble de sangre por ser hija, nieta y sobrina de caciques, era muy respetada entre su gente y entre los españoles.  Debió ser muy bella, por aquellos tiempos, el poeta Juan de Castellanos, en su obra Elegía de Varones Ilustres de Indias le dedicó estos versos:

“Doña Isabel la India se decía
Señora principal, mujer bastante,
A quien grande respeto se tenía
Toda la tierra firme circunstante”

EL VIEJO FAJARDO
En cuanto a su padre, al que llamaremos el viejo Fajardo, era hijo de Don Martín Fernández Fajardo y nieto de Alonso Añez Fajardo, señor de Montealegre, por lo tanto era un hidalgo.  ¿Qué quiere decir esto? Hidalgo es la abreviación de “hijo de algo”, es decir, descendiente de un noble.  Sin entrar en mayores detalles debemos recordar que en aquellos tiempos, en Europa había una institución legal conocida como “el mayorazgo” y “primogenitura”, esto significaba que en una familia noble, el primer hijo varón, era el que heredaba títulos, tierras y riquezas.  Los otros hijos eran “hijos de algo”, “hidalgos”, tenían nobleza de origen, pero no tenían derecho a heredar el título.  
Muchos de los “hidalgos”, no tenían más remedio que dedicarse al sacerdocio o a la milicia con la esperanza de conseguir ascenso social, reconocimientos y riquezas.  Otros se convertían en aventureros. Quizás este último sea el caso del viejo Fajardo.  Sea esta oportuna la ocasión para desmentir, una vez más, parte de esa “leyenda negra” inventada por los ingleses y repetida hoy por algunos de que los conquistadores eran todos unos delincuentes y vagos recién salidos de las cárceles. A “hacer América” vinieron gentes de todas clases y condiciones hidalgos, bastardos, aventureros, etc, quizás el único factor común que tenían era que para todos la peligrosa aventura resultaba mejor que quedarse en Europa, donde sus posibilidades de ascenso social estaban limitadas. Hoy vemos un fenómeno parecido con los miles de venezolanos buscan por el mundo un modo de vida mejor.

El viejo Fajardo llegó a ser la autoridad en Margarita, el “Teniente”.  Allí le tocó defender a la isla de Cubagua del ataque del pirata hispano-francés Diego Ingenios, que atacó Margarita en 1528, en uno de los primeros ataques piratas en el Caribe que registra la historia.  En esa ocasión el Viejo Fajardo, junto a medio centenar de guaiqueríes vasallos de Isabel su mujer, unidos en una sola tropa y a bordo de varias curiaras atacaron con fechas envenenadas al buque pirata “La Rochelle” de Ingenios y lo hicieron retirarse. Algunos historiadores consideran que este es el primer combate naval registrado desde el descubrimiento.  El Viejo Fajardo sería entonces el primer defensor de esa tierra bautizada Venezuela ante una agresión extranjera.
Francisco Fajardo, el Viejo, junto a medio centenar de guerreros guaiqueríes defendió la isla de Cubagua del ataque del buque pirata francés "Rochele"
Pero en lo administrativo la gestión del Viejo Fajardo fue mala, no cumplió con el poblamiento de la isla, no rindió cuentas, fue destituido  y cuando le nombraron un sustituto se rebeló y se negó a entregar el poder, por lo que hubo que reducirlo por la fuerza. Para evitar ser condenado por rebelión tuvo que huir a Europa, dejando a Isabel con el pequeño Francisco en Margarita.

LOS VIAJES DE FRANCISCO
EL PRIMER VIAJE
Isabel desde que era un niño le contaba al joven margariteño sobre las tierras de sus abuelos, de los fértiles valles, lo fresco del clima, los bosques, los caudalosos ríos de las montañas que había mas allá de la pobre, calurosa y árida isla que lo vio nacer. El muchacho, de sangre noble europea por padre y noble guaiquerí por madre,  era de fuerte y emprendedor carácter, astuto, valeroso e inteligente.
Francisco escuchaba de su madre los relatos de las tierras que había mas allá
de su isla, de donde provenía la familia de Isabel.
 Seguramente se le habían inculcado ideas de grandeza por parte de sus progenitores.  Dominaba aparte del castellano y el idioma materno, también las lenguas de las otras tribus de la costa venezolana.  Los relatos de su madre y los deseos de mejorar su fortuna y salir de la pobreza lo entusiasmaron a viajar a esas costas y tratar de poblarla, empresa que contó con el apoyo de Isabel, quien soñaba con una vida mejor para su hijo.
En abril de 1555 Francisco hace su primer viaje de exploración: Con los escasos recursos que tenía, apenas dos piraguas acompañado de sus dos hermanos y otro margariteño, así como de unos veinte guaiqueríes súbditos de su madre y llevando una poca mercancía para intercambiar con los nativos de las tierras a donde se dirigía.   Navegando hacia el oeste, bordeando la costa,  llegó hasta Chuspa, en la parte más norteña de lo que hoy llamamos el Estado Miranda.
Allí salieron a su encuentro unos cien indígenas capitaneados por los dos caciques de la zona, de nombres Sacama y Niscoto.  Francisco, hablando en su idioma, pidió permiso para desembarcar y les explicó que andaba en son de paz, con intenciones de comerciar y hacer amistad.  En el lugar cambió parte de las mercancías que traía por otras que obtuvo de los lugareños y afianzó su amistad para futuros viajes. A los tres días se embarcó nuevamente hacia el Oeste, llegando hasta donde reinaba el poderoso cacique Naiguatá, tío de su madre Isabel, donde igualmente intercambió objetos y recibió hospedaje, fomentando la amistad, más aún cuando supieron que era nieto del cacique Charayma.  Desde allí entabló relaciones con otras tribus, lo que le permitió recorrer durante varios meses aquellas tierras y observar con sus propios ojos, lo que desde niño le había descrito su madre. A finales de año regresó a Margarita, con algo de oro y unas joyas producto de su comercio.

EL SEGUNDO VIAJE
Francisco permaneció todo el 1556 en Margarita y viene a hacer su segundo viaje en el año siguiente. Este será su primer viaje con intenciones de poblar. Ahora le acompañan su mamá, la princesa Isabel, personaje fundamental de su vida y aventuras, sus hermanos Juan y Alonso, otros tres margariteños y un portugués.  También vienen cien guaiqueríes vasallos de la princesa Isabel; lleva también algunas armas y más mercancía para el trueque. Esta vez desembarca más cerca que la primera, en Píritu, donde se encuentra con tribus de indoamericanos cristianizados, cuyos jefes eran dos caciques amigos Alonso Coyegua y Juan Caballo.  Allí se suman a la expedición cuatro españoles. También se le incorpora el cacique Caballo con otros cien indoamericanos.
La cacica Isabel acompañó a su hijo Francisco a partir de su segundo viaje de exploración y poblamiento.

Desembarcó esta vez cerca de Chuspa, en un lugar llamado Panecillo, donde fue recibido por los caciques del lugar, de la tribu de los caracas,  Paisana y Guaimacuare, quienes ya habían escuchado sobre el explorador-comerciante y quienes serían personajes que tendrán importancia fundamental en el destino de nuestro personaje. En vista de la presencia de la princesa Isabel y la buena fama de Francisco labrada en sus tratos anteriores, los caciques reinantes les hicieron saber que les permitirían establecerse en el Valle de Panecillo, donde podrían labrar y fomentar un poblado.  Francisco había logrado sus objetivos ¡
Ahora bien, el joven explorador  realizó sus diligencias por su propia cuenta y riesgo, sin tener ninguna autorización o consentimiento de las autoridades de la provincia, quienes tenían que otorgarle los permisos correspondientes para poblar conforme a la ley.  Así las cosas, Fajardo dejó a su gente en el Valle de Panecillo construyendo casas y labrando la tierra y con apenas dos acompañantes  se embarcó hasta el puerto de Borburata, en lo que hoy es el Estado Carabobo.  
Un extraordinaro viaje emprendió Fajardo desde Borburata hasta El Tocuyo.
Desde allí emprende camino por tierra hasta El Tocuyo, en tierras de lo que hoy es el Estado Lara, donde tenía su asiento el gobernador, quien luego de escuchar su petición le da autoridad para poblar toda la costa desde Borburata hasta Macarapana con facultades para poblar todas las villas y lugares que considerase convenientes. Por la misma ruta regresó a Panecillo, donde su gente, inquieta por su tardanza, ya había construido varias casas y con la autoridad que tenía fundo la villa con el nombre de “Rosario”, según Oviedo y Baños.  Según el Hermano Nectario María, Oviedo se equivoca y la villa fundada por Fajardo se llamó “Villa Catia”
Pero al poco tiempo algunos de los soldados de Fajardo incurrieron en abusos y vejaciones en contra de la población del lugar.  Hartos de los abusos, los caciques se reunieron en asamblea para discutir el desalojo de Fajardo y su gente. Guaimacuare y Paisana tomaron posiciones antagónicas; mientras el primero era partidario de pedirle pacíficamente a Fajardo se retirase a Margarita, Paisana era de la opinión de atacarlo inmediatamente. Al final decidieron expulsar a Fajardo con la fuerza de las armas, pero   Guaimacuare dio aviso a su amigo de que se planeaba un ataque en su contra. Francisco Fajardo preparó la defensa, levantó empalizadas y destacó centinelas listos para repeler el ataque que se produjo a los pocos días. Las tropas de Fajardo eran los cien guaiqueríes, los cien piritus del cacique Caballo y otros diez hombres ente mestizos margariteños y españoles. La pequeña villa resistió el ataque; con flechas y espadas derrotaron a las fuerzas del cacique Paisano causándole muchas bajas.
El único sitio por donde Fajardo podía retirarse era por mar, porque la villa estaba sitiada por todos sus costados excepto la costa, pero Fajardo no podía huir como era su voluntad, hasta que no reparara las piraguas, que se encontraban deterioradas, entonces planeó un ataque contra de las fuerzas de Paisano, que permanecían rodeando la villa. Así, en una noche oscura, utilizando casi todas sus fuerzas, y dejando a su madre con una pequeña escolta en el poblado Francisco tomó por asalto el campo de los de Paisana, que se encontraban todos dormidos, causándole muchos muertos, y retirándose tras sus seguras empalizadas prontamente. 
Las tropas de Fajardo, así como las de casi todos los conquistadores, eran
guerreros de tribus cristianizadas, enemigos de las otras tribus que adversaban
a los españoles.

Paisana aquella misma noche levantó el sitio y huyó del lugar con lo que le quedaba de su ejército.  Superado el asedio los de Fajardo se dieron a la tarea de buscar los materiales para reparar sus pequeñas naves para retirarse, pero en ese ínterin la princesa Isabel y varios  de los guerreros guaiqueríes y piritus de Fajardo  murieron envenenados por Paisana, quien había envenenado el pozo de la villa. La muerte de su madre fue algo devastador para Francisco.
A punto retirarse a Margarita, llegaron unos emisarios de Paisana pidiendo permiso para venirlo a ver y hacer las paces, a lo que Francisco accedió dándole garantías, pero Fajardo fue advertido por Guaimacuare de que se trataba de una treta para asesinarlo.  Tan pronto apareció Paisana, Fajardo lo capturo y lo ejecutó sin fórmula de juicio, junto a otros diez jefes que venían con su cacique.  A los demás guerreros enemigos los dejó en libertad. Inmediatamente tomó sus piraguas y partieron rumbo a Margarita.  Eran los últimos días de 1558.

EL TERCER VIAJE
En 1559 Fajardo organiza otra expedición desde Margarita, esta vez con toda la autoridad necesaria, para lo que previamente había viajado hasta La Española (hoy Santo Domingo, República Dominicana) donde directamente solicitó autorización a la Real Audiencia.  En Margarita consigue unos doscientos guaiqueríes y una docena de españoles y mestizos; Adicionalmente tiene la ayuda de su amigo el cacique Guaicamacuare de Caruao, donde desembarca y deja a su gente para ir por tierra hasta el lejano Tocuyo a presentar sus credenciales al nuevo gobernador, el ambicioso Pablo  Collado.  En el peligroso trayecto por tierra, en aquella peligrosa tierra casi virgen, sin ningún tipo de caminos, y llena de tribus hostiles y desconfiadas, logra salir airoso ya que el locuaz y vehemente aventurero se entiende en los dialectos locales y hace valer su condición de hijo de Isabel, la reputada cacica guaiquerí.  El cacique Terepaima, jefe de los meregotos, llega hasta escoltarlo hasta las cercanías de Valencia para que siga seguro su camino.
En el Tocuyo el entusiasta gobernador Collado le presta su apoyo también que le envía 30 soldados, y ganado y le da el título de “teniente general” bajo su jurisdicción. De regreso se detiene en Valencia, donde adquiere más ganado para su hato y otros materiales necesarios, y se le incorporan otros hombres.  Con sus reses atraviesa lo que hoy llamamos los Valles de Aragua, se encuentra nuevamente con Terepaima y le regala una vaca y continúa hasta su destino protegido por los meregotos. 
En Valencia Francisco compró ganado para su hato, y se le incorporaron nuevos
pobladores.
Se instaló en  el Valle de unos indios que los españoles llamaban “Caracas” por una planta que así llamaban los nativos.   Se estableció de manera pacífica y fundó un hato y un pueblo que llamó “San Francisco”, en honor al santo de su nombre, en el lugar que hoy ocupa la ciudad de Caracas, de manera que Fajardo es el primer fundador de la ciudad que hoy llamamos Caracas, el precursor de la ciudad, que mas tarde fundaría de manera formal Diego de Losada.  En la costa del mar también fundó un puerto, que en honor a su gobernador llamó “Villa del Collado”.  Es lo que hoy llamamos Caraballeda. 
Villa Collado se llamó el puerto que fundó Fajardo, donde hoy queda
Caraballeda.

Allí fomentó su cría, con abundantes pastos y aguas, que rápidamente fue creciendo, todo en armonía con sus vecinos, los toromaimas, los chagaragatos y los teques.  Es de aclarar que ninguna tribu se llamaba “los caracas”, ya que ese fue el nombre genérico con que los españoles le dieron a todos esos indígenas, por ser éste el nombre con que una de esas tribus denominaba a una planta muy común en el lugar.
Al año siguiente en Macarao descubrió una mina de oro que comenzó a explotar. Pero el codicioso gobernador Collado, al conocer del oro encontrado por Fajardo, lo destituyó y nombró en su lugar a uno de los suyos, dándole a Fajardo el simple cargo de autoridad de la Villa del Collado.  Pero el sustituto de Fajardo que no tenía ni las habilidades, ni el valor de Fajardo, entró rápidamente en conflicto con los indios caracas de Guaicaipuro y temeroso, abandonó el lugar. Luego Collado envió al fundador de Mérida Juan Rodríguez Suarez, veterano conquistador que guerreó con Guaicaipuro y lo venció en varios combates, lo que llevó al cacique a pedir la paz a lo que Rodríguez Suarez accedió.  En el lugar donde Fajardo había fundado su hato San Francisco, Rodríguez Suárez funda la Villa San Francisco poblándolo con varios vecinos y con sus tres pequeños niños, pero tan pronto partió Rodríguez a trabajar en las minas Guaicaipuro rompió su palabra empeñada en el armisticio y atacó la indefensa Villa San Francisco, asesinando a todos los desarmados pobladores, incluso a los pequeños niños de Rodríguez, quemando las casas y matando a todo el ganado. Mas tarde, cuando Rodríguez Suárez viaja con media docena de españoles a combatir al Tirano Aguirre que se encontraba por Valencia, es emboscado por centenares de guerreros de Guaicaipuro y luego de tres días de bizarros combates muere.  A todas estas, Fajardo, casi solo en el puerto de Villa del Collado, pide ayuda al gobernador Collado en el Tocuyo, pero el apoyo que sale de aquella ciudad es emboscado por arahuacos y meregotos a mitad de camino y la expedición resulta aniquilada.   Ante el cerco que le ponen los indígenas evacua El Collado hacia Borburata y Margarita.

EL FIN DE FAJARDO
Para 1564 el incansable y perseverante Fajardo tenía lista una nueva expedición.  Contaba con soldados, caballos y equipo suficiente. Pero una vez más los resentidos y envidiosos le iban a jugar una mala pasada.  Al desembarcar en Cumaná, buscando más voluntarios para su expedición, el justicia mayor de aquella ciudad Alonso Cobos lo hizo apresar y luego de un juicio sumario lo ejecutó.  Pero los aguerridos margariteños no dejaron las cosas así.  Españoles de Margarita, mestizos y Guaiqueríes comandados por el justicia mayor de la isla cruzaron el mar, detuvieron a Cobos y luego de juzgado fue ahorcado y su cuerpo dividido en cuartos. Al gobernador Collado tampoco le fue bien; luego de derrotado el Tirano Aguirre fue acusado de cobardía, destituido y enviado preso a España donde estuvo a punto de ser ejecutado.

Esa fue la vida de Francisco Fajardo, uno de los primeros venezolanos, ni español ni amerindio, sino un genuino representante de la nueva raza.  Un hombre amante de su familia, de su madre y sus hermanos, que siempre lo acompañaron en sus aventuras, un hombre emprendedor, innovador, perseverante y valiente, que no se daba por vencido, cuyo único sueño era salir de la pobreza con el trabajo duro, sembrando, criando ganado y explotando minas. Un hombre inteligente, políglota, que igual se entendía con los guerreros guaiqueríes que con los más altos funcionarios de  la Real Audiencia en Santo Domingo. Fue una víctima de los resentidos, de los envidiosos, de los mediocres,  de los que quieren enriquecerse con el trabajo de los demás. Esos fueron sus enemigos ayer y lo siguen siendo hoy en día, quinientos años después.
FUENTES:
Gerendas Kiss, Alejandro. “Historia de Venezuela Narrada año por año” Editorial Edimax. Caracas. 2005
Hermano Nectario María. “HISTORIA DE VENEZUELA” Edit. Venezuela. Caracas 1943
Oviedo y Baños, José de. “Los Bélzares. El Tirano Aguirre. Diego de Lozada”  Monte Ávila Editores. Caracas. Tipografía Vargas. 1972
DICCIONARIO POLAR DE HISTORIA DE VENEZUELA (Edición Digital)


martes, 1 de octubre de 2019



UN VALENCIANO, EL PIONERO DEL USO DE LA PENICILINA EN VENEZUELA
por
Luis Heraclio Medina C.
En estos días se están cumpliendo los noventa y un años del descubrimiento de la penicilina, el primero de los antibióticos utilizados por la medicina.  El hecho se le atribuye generalmente a Alexander Fleming, quien al finalizar sus vacaciones de septiembre en 1928, de manera accidental observó la muerte de unas bacterias expuestas al hongo penicilium, pero el antibiótico no se pudo purificar e industrializar para su uso terapéutico hasta los años cuarenta, en plena segunda guerra mundial, en los Estados Unidos.  En esos tiempos, la penicilina, por ser un elemento estratégico, era considerada casi como un secreto militar y su distribución estaba severamente restringida, de manera que no se conseguía fácilmente. En nuestro país apenas algunas dosis se podían obtener por la embajada norteamericana, luego de rigurosos trámites.


Fue un médico valenciano, el venereólogo Medardo Medina López, el pionero del uso de la penicilina en nuestro país.  Desde mediados de 1945, aun antes de que finalizara la guerra Medina López pudo obtener directamente desde los Estados Unidos abundantes dosis de penicilina que empezó a aplicar en su consultorio contra el flagelo de la sífilis, que junto con la tuberculosis y el paludismo tenían azotada a la población venezolana.

La introducción del fármaco en Venezuela fue una verdadera novedad, que reseñaron los medios de prensa con bombos y platillos. Centenares de personas infestadas acudían diariamente a curarse con “el remedio milagroso” o “la medicina de moda”.  En declaraciones a “ULTIMAS NOTICIAS” en enero de 1946 el galeno valenciano señalaba al periodista quinientos frascos vacíos que había aplicado en menos de dos meses. Y la sala de espera estaba llena de pacientes esperando por su turno…


El doctor Medardo Medina, nacido en Valencia en 1888, hijo del médico y militar del mismo nombre.  Según recuerdan Enrique Bernardo Núñez en “Signos en el Tiempo” y Miguel Colombet en “Carabobo Histórico y Pintoresco” el joven Medardo hizo sus primeros estudios en el famoso “Colegio Requena” en 1901, donde destacó desde muy temprano, llegando a ser editor del diario que se imprimía en el colegio llamado “El Aerópago”.  Apenas graduado de bachiller, el Concejo Municipal de Valencia le da el cargo de “Ayudante del Médico del Hospital de Caridad”, donde entra en contacto directo con el mundo de la medicina y la enfermedad. Al estar cerrada la Universidad de Valencia, fue a estudiar a la capital, donde  terminó sus estudios de medicina en la Universidad de Caracas en 1912, año en el que el dictador Juan Vicente Gómez clausuró la casa de estudios.  Fue alumno de los famosos doctores Revenga, Bueno y José Gregorio Hernández.

Desde sus primeros años de ejercicio se dedicó al estudio al problema médico-social que lo preocupaba: las enfermedades venéreas (llamadas hoy ETS), publicando varios libros de corte científico, entre ellos: “La Marcha Invasora de la Sífilis”, “1020 Aplicaciones del 606”, “Los Peligros de la Sífilis”, “1020 Aplicaciones del 606”y “El Bismuto en el Tratamiento de la Sífilis”, el cual en 1.926 se hizo acreedor de un galardón otorgado por la revista catalana “Les Nouvelles Connaissances Medicales”.  

Su preocupación por la salud pública lo llevó a ser columnista fijo de los diarios de la épóca, tales como “EL UNIVERSAL”, “LA ESFERA” y  “EL HERALDO”.  También era articulista de en “Billiken”, “El Heraldo”, “Revista Científica” “La Religión”, “El País”,  “A.N.A.F.”, “Gacetilla Bayer” y “Miniatura” donde trataba de manera novedosa, y hasta audaz y polémica temas tales como educación sexual, higiene, alcoholismo, herencia, matrimonio, prostitución, eugeneisa, delincuencia, medicina laboral, etc y sus artículos eran replicados en numerosas revistas de América Latina. Fueron centenares de los artículos que escribió en su carrera, tratando de  educar y concienciar.
Por más de 30 años Medina (y todos los médicos) estuvieron tratando las infecciones bacterianas con distintas medicinas, muchas de ellas derivadas de elementos altamente peligrosos como el arsénico, elemento fundamental de fármacos como el “606” y el “SALVARSAN”, pero desde 1945 la terapéutica dio un vuelco total con la introducción de la penicilina.

Medardo Medina López el primero en usar la penicilina, también fue el último en ir a su consultorio y a visitar a sus pacientes en coche o a caballo.  Aún en los años 30 cuando la los automóviles eran populares en nuestras ciudades la figura del elegante médico manejando su “quitrín” halado por dos bellos y briosos corceles o sobre un impresionante palomino era una imagen digna de recordar.






Medardo Medina López, el último médico a caballo.

BIBLIOGRAFIA:
Album de recortes del Dr. Medardo Medina López
Nuñez,  Enrique Bernardo “SIGNOS EN EL TIEMPO “ Ediciones del Ejecutivo del Estado Carabobo. Secretaría de Educación y Cultura. Valencia 1969
Colombet, Miguel. “CARABOBO HISTORICO Y PINTORESCO”







viernes, 20 de septiembre de 2019

LA HISTORIA DE LA BOINA AZUL UNIVERSITARIA VENEZOLANA


LA  HISTORIA DE LA BOINA UNIVERSITARIA VENEZOLANA
por
Luis Heraclio Medina C.
“Nuestro mundo de azules boinas
os invita su voz a escuchar
empujad hacia el alma la vida
en mensaje de marcha triunfal!
(Himno de la Universidad Central de Venezuela)

Desde hace muchos años es común ver a los universitarios de toda Venezuela usando una boina de color azul.  Tanto en actos protocolares como en marchas y conciertos de estudiantinas y grupos musicales universitarios las hemos visto.  Profesores y estudiantes las portan.  Pro pocos conocen cual es la historia de este distintivo exclusivo de los universitarios venezolanos que los distinguen de otros universitarios alrededor del mundo.

EL ORIGEN DE LA BOINA AZUL.
Corría el año de 1927 … Venezuela sufría la terrible opresión de la dictadura de Juan Vicente Gómez.  La universidad seguía aletargada por años de tiranía.  Un buen día, ya para finales de año, dos jóvenes hermanas  de la sociedad caraqueña, Maria Luisa y Lola Blanco Meaño,  se entretienen mirando un catálogo francés la famosa tienda“Au Bon Marché”…  Se les ocurre comprar algo para vender entre sus amistades y entre otras cosas encargan un lote de doscientas boinas azules.  


Ya a principios de 1928,  recibida la mercancía, un día, visitan a las chicas dos jóvenes universitarios:  Miguel Otero Silva y Uberto Mondolfi, quienes se llevan encantados sendas boinas.  Son los primeros universitarios en utilizar la distintiva prenda. Los muchachos estrenan las boinas en una fiesta de las varias que se hicieron previas al Carnaval y luego las usaron todos los días para ir a clases en la universidad, donde causaron sensación entre sus condiscípulos quienes acudieron en tropel donde las Meaño, quienes deciden regalar todas las que les quedaban en solidaridad con los muchachos que en esos días organizaban las festividades carnestolendas, que tenían como fin obtener fondos para establecer una “Casa del Estudiante” que apoyaría las necesidades de los estudiantes  más modestos, especialmente los venidos del interior.

  Recuérdese que Gómez había clausurado casi todas las universidades del interior del país.  Originalmente no había ningún tinte político en las actividades, lo que se trataba era de mejorar las condiciones de vida de los estudiantes de la provincia.
Así las cosas, la recién creada Federación de Estudiantes De Venezuela (FEV), presidida por el joven estudiante de derecho Raul Leoni, elaboró un programa de actividades festivas, entre las cuales se encontraba la elección de la Reina del Carnaval; resultó electa la grácil jovencita de 16 años Beatriz Peña Arreaza.

Los eventos se iniciaron  el lunes 6 de febrero, con el gran desfile de Carnaval, donde los estudiantes, por primera vez, lucieron en público sus boinas distintivas. El desfile llegó hasta el Panteón Nacional, donde la reina Beatriz I, depositó una ofrenda ante el Padre de la Patria.  Luego, un jovencito de Margarita, Jóvito Villalba, improvisa un emocionante discurso, que hace vibrar a los presentes.  Sigue el desfile hasta la Plaza Ribas de La Pastora, donde el que habla es el estudiante Joaquín Gabaldón Marquez, donde recuerda la gesta de Ribas y los estudiantes de un siglo  atrás, allí habla de “los muchachos que al amanecer de un febrero marcharon hacia la muerte y la victoria”…en ese momento los estudiantes gritan “hurras” y lanzan sus boinas al aire.

Esa misma noche tiene lugar en el Teatro Municipal la coronación de la reina Beatriz I, quien pasa a la posteridad como la primera reina de los estudiantes venezolanos.  Esta fue una ocasión de gala, con estricto traje formal,  en la cual los estudiantes lucieron rigurosos trajes negros tipo smocking y corbata de lacito; la etiqueta les impedía usar en esa ocasión la boina.    Al día siguiente, martes 7 se realiza un desfile de automóviles desde la Plaza Bolívar hasta la Plaza de la Misericordia.  Allí se estrena un extraño e indescifrable  estribillo  “Saca la pata lajá”, algunos atrevidos le agregan: “Abajo el Bagre” “Muera el Bagre” (así llamaban popularmente al dictador).
Luego tiene lugar en el exclusivo  Club Venezuela el Gran Baile de Gala, en homenaje a la Reina, quien emite su primer decreto real:  “Se instituye como de uso obligatorio en uso de la boina azul y el botón de la Federación de Estudiantes de Venezuela”.

Muchos de los estudiantes que participaron en estos actos fueron encarcelados.  Luego sus compañeros, en muestra de solidaridad se entregaron voluntariamente en la policía.  La dictadura, ni corta ni perezosa los mandó a todos para el Castillo de Puerto Cabello. Las señoritas de la sociedad caraqueña abandonan su vida de frivolidad y encierro y luciendo las boinas azules salieron también a protestar la prisión de los muchachos, hasta las honorables matronas salen a la calle con sus hijas a protestar.  Es de notar que algunos pseudohistoriadores han tratado de apropiarse las luchas de aquellos estudiantes para una doctrina política extranjera, lo cual es totalmente falso: entre los estudiantes había muchachos de las más diversas tendencias, como por ejemplo  Armando Zuloaga Blanco, heredero de una familia muy acomodada, muy conservador, Carlos Emilio Fernández, hijo de un alto personero gomecista y Germán Suarez Flamercich, quien fuera presidente en la Junta de Gobierno junto con  Marcos Pérez Jimenez y Llovera Páez, todos conocidamente anticomunistas.  Es que quienes no respetan la propiedad también son adictos al robo de la historia.
Armando Zuloaga Blanco, en el Falke, junto a sus compañeros poco antes de desembaracar.

Al año siguiente, en Agosto de 1929, volvemos a ver a un puñado de valientes estudiantes venezolanos portando su boina azul, pero ya no es en manifestaciones pacíficas, ni en bailes, ni en las aulas.  Los estudiantes están convencidos de que dictadura no sale con marchas ni desfiles, sino con plomo.  Es así como un grupo de bachilleres venezolanos pertenecientes a familias muy acomodadas,  que se encontraban estudiando en Francia y en varias universidades del mundo, abandonan las aulas y se incorporan a la expedición del general Román Delgado Chalbaud. Algo menos de una veintena de muchachos de lo mejor de la Venezuela de esos tiempos, que cómodamente estaban instalados en  cambian los libros por el fusil máuser y se embarcan en el “Falke” desde Polonia hasta Cumaná para regar con su sangre las playas de su amada Patria.   Queda el recuerdo de esos muchachos, que orgullosos posaron para el fotógrafo con sus boinas azules y sus uniformes del fracasado  ejército liberador, horas antes de que pasaran a la inmortalidad.  Venezuela tiene una deuda pendiente con esos valientes, debemos recordarlos siempre.
Luis Heraclio Medina,
Agosto 2016



domingo, 8 de septiembre de 2019

LOS ARCHIVOS SECRETOS DE LA SEGURIDAD NACIONAL


LOS ARCHIVOS SECRETOS DE LA SEGURIDAD NACIONAL

Por
Luis Heraclio Medina C.
La Seguridad Nacional fue la primera policía verdaderamente técnica que se creó en el país. Fue con la S.N. que se iniciaron los procedimientos profesionales de fichaje, peritaje, fotografía, dactiloscopia, auditorías y archivo.  Especialmente este departamento era llevado con las técnicas más modernas conocidas en la época, con el mayor cuidado de llevar el más minucioso registro de los criminales comunes y los subversivos.  
El moderno archivo central de la Seguridad Nacional.
En la S.N. se crearon departamentos o brigadas especializadas, tales como la Social, para los delitos comunes, antecesora de la PTJ,  y la tristemente célebre Brigada Política, que le dio mala fama, cuya función era perseguir a los adversarios políticos del gobierno, es decir a socialdemócratas (adecos) y socialistas marxistas (comunistas).
La S.N. contó con la asesoría de organismos de seguridad del exterior, tales como la Scotland Yard, de Inglaterra, la C.I.A., el F.B.I., el departamento de Policía de la ciudad de Nueva York y la Policía Federal de México, entre otros.
Inspectores de Scotland Yard, en Caracas, se entrevistan
 con el director de SN Pedro Estrada para asesoría técnica.
A raíz del golpe militar del 23 de enero de 1958, luego de que Pérez Jiménez huyó del país, una turba de militantes de Acción Democrática y del Partido Comunista de Venezuela tomaron por asalto la sede de la S.N. y procedieron a incendiarla, especialmente sus departamentos de archivos, los cuales fueron totalmente destruidos.
¿Pero por qué se ensañaron tanto los incendiarios en acabar con todo rastro de los archivos de la Seguridad?
Pues la respuesta es obvia:  Allí figuraban, pormenorizadamente, todas las listas de los llamados “topos”, es decir, los miembros de la “resistencia adeca u comunista” que habían sido captados por la Seguridad para trabajar como dobles agentes, que infiltrados en las filas de los partidos enemigos del gobierno entregaban a la Brigada Política una información detallada de las actividades subversivas de sus compañeros.  Igualmente figuraban en esos archivos las nóminas de los jugosos pagos recibidos por los “compañeros” y “camaradas” con lo que el gobierno pagaba la traición de estos infiltrados. Esta es una práctica común en toda policía política para combatir a la subversión.  Se hizo ayer, primero con la SN, luego con la DIGEPOL y la DISIP y se hace hoy y se hará mañana.
Una de las mejores piezas de nuestra colección: Placa de la SN.
Fue gracias a esta penetración de las redes de los enemigos del gobierno que la SN pudo ubicar, detener y neutralizar a importantes miembros de la resistencia.
Habría sido gravísimo para muchos dirigentes de AD y algunos del PCV que la información de estos confidentes y sus gratificaciones salieran a la luz pública, por lo que se les hizo imperativo ordenar a sus militantes la destrucción de estos archivos, como efectivamente lo hicieron en la primera oportunidad que se presentó.
Pedro Estrada entrega un reconocimiento al
mejor alumno de un curso de detectives (cortesía
de Helly Angel)
Ahora bien, pocos días antes del golpe de estado, Pedro Estrada, el director de la Seguridad Nacional, renunció al cargo y se fue del país.  Pero tuvo la previsión de llevarse una especie de “seguro”: Estrada llevó consigo una enorme cantidad de copias de los archivos de la S.N. donde figuraban situaciones muy incómodas o comprometedoras para algunos dirigentes políticos.  Si el gobierno trataba de extraditarlo a Venezuela para enjuiciarlo, Estrada daría publicidad a sus archivos y muchos colaboradores adecos y comunista quedarían al descubierto. Con esto aseguraba que no lo fueran a molestar el resto de su vida fuera de Venezuela, como efectivamente ocurrió.  Pedro Estrada nunca fue perturbado y vivió tranquilamente en varias ciudades de Europa hasta su muerte. Muchos de los que figuraban en esos archivos tenían en los nuevos tiempos importantes cargos en la administración pública o en el congreso.
Luego del fallecimiento de Pedro Estrada, cundió cierto nerviosismo entre ciertos militantes de AD, ya que se desconocía cuál sería el paradero de los archivos comprometedores de la S.N., hasta que pudieron contactar a los familiares del viejo policía y por una suma millonaria compraron los archivos y procedieron a destruirlos para poder dormir en calma.  Su reputación de “luchadores de la resistencia y por la democracia” había quedado salvada.
El 23 de enero 58 las oficinas de SN fueron incendiadas por
hordas de militantes de AD y PCV
Ahora bien, en nuestra búsqueda de elementos históricos de primera mano relativos a la S.N., pudimos obtener para nuestra colección, primero que todo, una placa original de detective de la S.N. Nro. 514, asignada al detective “Chichí” Méndez de la Brigada Social (Criminalística), uno de los funcionarios enviados a México por el gobierno de aquella época para capacitarse en la Policía Federal  en materia de investigación de delincuentes. (no confundir con el agente Isidro Marrero Méndez, de la Brigada Política, enjuiciado por el homicidio de Pinto Salinas)
Posteriormente y después de años de investigación y búsqueda, hemos podido localizar y obtener los originales de una pequeña parte que se salvó de los archivos secretos de la Seguridad Nacional, lo que hace un material de extraordinario valor histórico.  Compartimos aquí con nuestros amigos una parte  de estos documentos entre los que hay memorandos, oficios, cartas, informes, cuentas y listados o relaciones de detenidos, muchos de ellos con el sello de “CONFIDENCIAL”.  Tomaremos nuestro tiempo para analizarlos todos. Aquí una muestra. Lo poco que se salvó de los pirómanos.